'El leopardo'

Jo Nesbo, escritor noruego con más de 25 millones de ejemplares vendidos, es considerado uno de los mejores autores de novela policiaca en el mundo.

En Inglaterra se estima que para el año 2011 cada 57 segundos se vendía uno de sus libros. / EFE

Usted estudió economía. ¿Cómo fue ese salto a la literatura de ficción?

La literatura siempre ha estado presente en mi vida. Trabajé en muchas partes, hasta que me convertí en corredor de bolsa. La mayoría de nosotros tenemos un empleo para pagar la renta y otro oficio que nos apasiona. Tocaba en una banda y así pasaba los días, hasta que renuncié y dediqué tiempo completo a la música y la literatura.

¿Y qué lo impulsó a dar el salto?

La vida de mi padre, a quien le gustaba la literatura y también trabajaba en negocios, pero no pudo hacer su novela porque tuvo que laborar duro para pensionarse y murió antes de escribirla. Eso me enseñó que no puedes posponer las cosas que quieres hacer.

¿Entonces su mejor decisión fue haber renunciado a su trabajo?

De muchas formas, fue una decisión muy tonta, sin embargo, tuve suerte.

¿Luego de ello cuánto tiempo pasó para la publicación de su primera novela?

Me tomó por sorpresa la publicación y me pareció algo de locos, no tuve casi tiempo de editarla y los críticos la recibieron muy bien. Pero sí pasó un tiempo hasta que pude ganarme la vida como escritor.

¿Qué recomendación les haría a las personas que quieren ser escritores, pero se encuentran atrapadas en un trabajo que no les gusta y el cual tienen que hacer por dinero?

Para escribir no se debe planificar o esperar un hecho que le sacuda la cabeza, ni a dejar a la novia ni esperar el momento adecuado. Un escritor debe escribir todos los días, en todas partes, ya sea sólo un poco.

¿Cuál es su lugar preferido para escribir?

Lo puedo hacer en cualquier lugar. Me gusta escribir en un bar ruidoso, donde me pongo audífonos para concentrarme. El único lugar en que no puedo es en mi apartamento en Oslo, donde tengo una vista hermosa.

Usted no estudió literatura. ¿Cuál fue su escuela?

Durante 20 años escribí canciones para mis amigos y mi banda. Empecé escribiendo unas letras muy malas, pero con el tiempo fui mejorando.

En Latinoamérica se ha despertado un ‘boom’ por la novela de misterio. Piensa incluir a Latinoamérica en sus relatos.

En mi próxima novela no, pero Latinoamérica sería un buen escenario, no veo por qué no. Visité Brasil hace muchos años y me pareció un país hermoso.

¿Y ha escrito textos de no ficción?

En 1999 un filósofo y yo viajamos a los países bálticos, durante el bombardeo a Serbia, y entrevistamos a diferentes personas haciendo un documental periodístico, contando las historias de las personas que sufrieron diversas formas de violencia. Hablamos de las guerras del nacionalismo, de los temas coyunturales. Charlé con los jóvenes y mostramos cómo los lazos de fraternidad, que meses antes los unían, se disiparon con la guerra.

Las series de suspenso y con tramas policiacas transmitidas por televisión, con un gran despliegue de efectos especiales, han logrado desplazar las novelas impresas, aun así sus libros siguen despuntando en las listas de los más vendidos en este género. ¿Cuál es su secreto?

Cuando era pequeño, a mi hermano menor y a mí no nos permitían entrar al cine. Mi hermano mayor iba a ver una película y su papel consistía en contarnos la trama de principio a fin. Recuerdo que muchas que nos contó me resultaron más entretenidas que cuando ya era adulto y pude verlas. Esto me enseñó que con las palabras uno puede dar información y luego se debe confiar en la inteligencia y la imaginación del lector.

Sus personajes muestran un detallado proceso de caracterización, con personalidades muy complejas. ¿Existe un propósito detrás de sus novelas?

Más allá de entretener, es siempre hacer preguntas interesantes, tanto a nivel político como social y personal. Hago preguntas sobre qué es la maldad, y si en realidad existe, está la maldad en el ser humano perse, entre otras. La naturaleza de escribir ficción es que uno no puede dar las respuestas, sólo hacer las preguntas y sugerir algunas respuestas.