El pasado de los rebeldes

El Consejo Nacional de Transición, conformado por exleales a Gadafi, podría enfrentarse ahora a que sus divisiones internas crezcan.

Costó un poco digerir la noticia. La muerte de Muamar Gadafi fue confirmada en primera instancia por el Consejo Nacional de Transición (CNT) y los antecedentes no eran buenos: en agosto, cuando los rebeldes se apoderaban de Trípoli, informaron que habían detenido al hijo del antiguo líder, Saif al Islam Gadafi, para que horas más tarde este hombre apareciera libre en la calle celebrando la resistencia y acusando al CNT de difundir información falsa. Incluso, la captura de otro de los hijos, Mutassin Gadafi , confirmada ayer por los rebeldes producto de un operativo simultáneo con el de su padre, contradictoriamente había sido anunciada hace dos semanas

Los videos y las fotografías del supuesto cadáver apuntaban a disipar cualquier tipo de dudas. Sin embargo, mientras el tema se daba por descontado, parecía que la noticia entregaba la partida al plazo establecido desde febrero para la creación de una Conferencia Nacional que redactaría una nueva Constitución. Se establecieron ocho meses como meta para culminar el proceso una vez Gadafi fuera capturado o dado de baja. Es decir, dicho tiempo ya está en marcha.

Todos auguran tiempos de cambio. No obstante, la incertidumbre ronda entre el humo de las balas hasta ahora disparadas. Los principales miembros del CNT eran hace meses muy cercanos colaboradores de Muamar Gadafi: Mustafá Jalil, su presidente, fue ministro de Justicia hasta febrero pasado; Abdul Hafez Ghoga, el vicepresidente, abogado especialista en derechos humanos y examigo personal del líder; Ali Issawi, encargado de las relaciones exteriores, hace ocho meses era embajador en la India tras haber pasado por la cartera de Economía y Comercio... y la lista sigue.

La incertidumbre aparece, al mismo tiempo, por las declaraciones de Jalil, quien a comienzos de septiembre afirmó que la Constitución sería incluyente y al mismo tiempo se basaría en la sharia (ley islámica), en unas declaraciones que no cayeron muy bien a oídos occidentales. También porque no todos lo rebeldes apoyan a sus supuestos representantes, a quienes no les perdonan su pasado y porque en estos meses de revolución se han hecho evidentes divisiones internas entre antigadafistas, representantes de tribus, militares y miembros de la monarquía derrocada por Gadafi hace más de 40 años.

Las diferencias quedaron en evidencia con el asesinato de Abdel Fatah Yunes, exgeneral del Ejército de Libia y uno de los líderes militares de la rebelión, que fue ejecutado el 28 de julio a manos de hombres de su supuesto bando.

Los rebeldes son diversos y están armados: “Una guerra de guerrillas contra el Consejo Nacional de Transición (CNT) es posible incluso sin la participación del coronel”, advirtió el representante de Rusia para África y Oriente Medio, Mijaíl Marguélov.

Temas relacionados

 

últimas noticias