'El pato': entre cámaras y nevados

Desde que reveló sus primeras fotos, tomadas con una cámara Instamatic 56X, supo que lo suyo era la imagen. Luego vinieron la investigación y la pasión por los temas medioambientales.

Desde el colegio, Mauricio Salcedo heredó de su hermano el apodo de ‘El Pato’. Así prefiere que lo llamen. / Liz Durán - El Espectador

¿De dónde salió la pasión por el periodismo ambiental?

Mi sueño real fue ser periodista deportivo y lo fui. Pero siempre estuvo presente la pasión por lo ambiental, desde pequeño.

¿Hubo alguien que lo influenciara y ayudara a definir y orientar esa línea?

El profesor Yarumo. Sin lugar a dudas, a él le debo gran parte de mi interés por la biología y el medio ambiente.

¿Cómo lo conoció?

Cuando estaba en cuarto semestre de Comunicación, un profesor nos puso a escoger un tema libre para televisión. Como mi papá veía Las aventuras del profesor Yarumo y me enganchaban tanto sus historias, escogí hacerlo sobre él. Pasaron algunos años y un día, recién graduado, recibí una llamada del profesor Yarumo, quien me buscaba porque necesitaba un asistente de producción y recordó mi trabajo. A partir de ahí se tejió una gran amistad y se convirtió en mi mentor y referente.

Pero también trabajó muchos años con el Instituto de Investigación Humboldt...

Sí, y fue una gran experiencia. Allí también tuve el apoyo de Cristian Samper, director del WCS, una ONG muy influyente en temas de investigación en el campo ambiental. Un día él me dice, siendo director del Humboldt: “¿Por qué no sueña? Yo les doy vía libre a sus sueños”. Y ahí empecé a crear una alianza maravillosa y por supuesto mi carrera se afianzó más hacia el tema ambiental.

¿Por qué se fue por la imagen, por el video y no por lo escrito o la radio en su profesión?

Tengo en mi escritorio de trabajo, en mi sala de edición, una cámara Instamatic modelo 56X que me regalaron. Me la regaló un amigo de mi papá en la primera comunión. Creo que esa cámara jugó un papel fundamental.

¿ Y su primer viaje para trabajar con temas ambientales a dónde fue?

Justamente a la Sierra Nevada del Cocuy, donde hice después la investigación que mereció el Premio Simón Bolívar de periodismo este año

¿Hace cuánto de esa primera vez que visitó el Cocuy?

Justamente fue en diciembre de 1987. No olvidaré esa fecha jamás. Fui a la Laguna de la Plaza. Luego regresé con mis fotos, las revelé y me dije: “Esto es lo mío”.

¿Qué se lleva generalmente cuando va a una expedición?

Cargo una cámara de video Sony EX3, con un lente que me da más acercamiento, una GoPro —que es una cámara más práctica de aventura— y el trípode, que es mi mejor amigo; y como dice un fotógrafo, trípode que no estorbe, no sirve. Me fascina llevarlo porque soy amante de los cuadros, de los estético, de la imagen bonita.

¿Y equipos personales?

Nunca me faltan la hamaca, el sleeping y ropa abrigada, si es el caso.

¿Por qué quiso hablar nuevamente del Cocuy?

Me interesaba, especialmente, contar qué significaba para la gente de esa zona perder ese nevado.

La investigación tiene tres momentos, ¿cuáles son?

El primero: la mirada hacia el pasado, ¿cómo eran y cómo son? Segundo momento, ¿cómo se está monitoreando eso hoy en Colombia?, ¿qué está haciendo el Gobierno para rastrear las condiciones atmosféricas que les dan o les quitan vida a los nevados? Y tercero, ¿qué va a pasar con la gente en esa región?

¿Y qué encontró?, ¿cómo están las condiciones del Nevado?

El promedio de la temperatura general en Colombia en los últimos 20 o 30 años se ha incrementado medio grado centígrado. Pero allá arriba, en los nevados, se aumenta un grado. Por lo tanto el impacto es mucho más fuerte en las partes altas que en las bajas.

¿Y eso podría afectar el abastecimiento de agua de las poblaciones aledañas?

Claro. Resulta que el Cocuy está compuesto por dos vertientes: una oriental —que baja hasta los Llanos Orientales y que termina en Arauca y Casanare— y una occidental —que no tiene selvas andinas, pero es una zona seca que corresponde a la cuenca del Chicamocha—. Y el agua viene es del nevado. Si se va deshelando, vamos perdiendo la fuente principal para esa región, que es ganadera, agrícola, de pequeños minifundios.

¿Se imagina investigando hechos de corrupción del país y algo por el estilo, o el medio ambiente es lo suyo?

Definitivamente no me veo en otra cosa. Esto es lo que me apasiona, lo que me llena. Es un tema de coyuntura, muy importante, y si bien la denuncia es importante, sobre todo tenemos que darle a la gente herramientas para que comprenda el valor que tienen los recursos naturales para nuestra subsistencia.