El plan “A” de la actriz Nona Mateos

La actriz española debuta en Colombia con su papel de Bárbara Gaos, en la cinta que dirige Mateo Stivelberg. Pese a las dificultades que ha enfrentado, dice que no dará su brazo a torcer para seguir por el camino de la actuación.

Nona Mateos protagoniza “La rectora”, una obra que ha generado polémica por su similitud con la historia de Silvia Gette, la rectora de la Universidad Autónoma del Caribe, quien está en líos judiciales. / Cristian Garavito
¿Qué reto representó interpretar a Bárbara Gaos, su personaje en la película “La rectora”?
Es una mujer que pasa por muchas edades, porque el filme narra la vida de ella, entonces había días en que tenía 20 años y luego 40, y manejar el cambio en las edades es complejo. Además, es una persona que al principio se muestra sincera, más natural, pero con el tiempo se vuelve una fría y calculadora.
 
¿Ha tenido la oportunidad de escuchar la polémica que se generó por el parecido con la historia de Silvia Gette?
Sí, debido a los comentarios que han hecho de la película. Antes del estreno no sabía quién era ella, porque la película me llegó como un proyecto de ficción, mas no como una historia basada en hechos reales.
 
Entonces, ¿cómo termina presentando “casting” para la película?
Cuando llegué a Colombia empecé a buscar a un mánager. Luego de varios días y de haber encontrado una compañía que me representara, llegó la oportunidad de hacer el casting. Me dijeron que la película estaba dirigida por Mateo Stivelberg, luego presenté cuatro pruebas y quedé.
 
¿Y por qué Colombia?
Antes de 2013 la situación económica estaba complicada. Cuando terminé la carrera de actuación, en el año 2008, en la Escuela de Interpretación de Cristina Rota, actriz argentina, empecé a buscar trabajo, pero, aunque tuve la posibilidad de hacer algunos largometrajes, no era suficiente. Algunos de mis compañeros se fueron a México, y yo escogí Colombia porque me dieron buenas referencias del país. No fui profeta en mi tierra.
 
¿Tenía a dónde llegar?
No, venía con mis ahorros y con eso pagué un apartamento, pero sólo me alcanzó para tres meses, así que busqué trabajo en un hotel de la ciudad, recibiendo a los huéspedes en la puerta y guiándolos a las habitaciones.
 
¿Cuánto duró allí ? 
Como dos meses, me pagaban poco por estar 12 horas de pie, no me alcanzaba para los gastos. Luego salió la película.
 
Pero, ¿tenía experiencia en atención al cliente?
En España había trabajado en catering, como azafata de eventos, en congresos de medicina y telefonista, lo que me parecía aburrido porque era muy mecánico. Eso me ayudó a ahorrar para viajar a Colombia.
 
¿Cuál sería su plan “B”, en un momento difícil de trabajo?
Tengo la fortuna de haber estudiado diseño de interiores, eso fue antes de estudiar actuación. He colaborado en algunos proyectos de mi padre, que es arquitecto, y puede que lo tenga presente en el futuro como una opción de trabajo, pero ahora estoy dedicada a la actuación, sólo puedo aferrarme a mi trabajo y hacer las cosas con compromiso y dedicación. 
 
¿Y qué ha sido lo más duro de estar separada de su familia?
Tengo 30 años, y aunque en muchas cosas me he independizado, ellos me hacen mucha falta y a veces quisiera estar allí para poderlos ayudar, porque en los últimos 10 años hemos pasado por situaciones muy difíciles a raíz del linfoma que le descubrieron a mi mamá en el año 2004. Desde ese momento mi familia ha vivido procesos muy dolorosos. 
 
¿Proyectos a futuro?
Próximamente se estrenará una obra de Alejandro Aguilar, Vidas al borde, y tengo  planes en una película que por ahora no puedo contar hasta que esté aprobado.
 
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