Emprender para ser feliz

Carlos Arturo Calle empezó en la compañía de su padre como vendedor de zapatos. Hoy, dirigiéndola cree que la satisfacción con el trabajo hace que las empresas crezcan.

Junto a sus hermanos, Carlos Arturo Calle ha dedicado su vida a la empresa familiar. / Jonathan Ramos

¿Fundar empresa hoy es más difícil que hace 50 años?

De acuerdo con lo que comenta don Arturo, en su época había competencia, pero el mercado no estaba tan desarrollado. La gente que lo hacía bien tenía muchas más oportunidades de salir adelante. Ahora todos lo hacen bien y el mundo de los negocios no sólo se ha vuelto complicado porque existe más competencia, sino porque en este país hacer empresa es difícil.

¿Qué diferencia a los emprendedores de ahora de los de antes?

Las generaciones pasadas tenían una visión que abarcaba el futuro. Hoy nos hemos vuelto muy cortoplacistas. La gente monta empresas esperando que sean exitosas mañana, quieren los resultados en el corto plazo. Lo que hay que hacer es creer en algo y luchar por eso. Es difícil, pero siempre existe esa posibilidad.

¿Cuál es el error más común al empezar una empresa?

El peor error que puede cometer una persona es hacerlo para tener plata. Una persona debería montar algo porque trabajar en eso lo hace feliz. Si uno está contento con lo que hace, después llega la plata. Hay que montar empresa para desarrollarse y ser feliz. Esa felicidad se transmite a los clientes en el día a día y eso hace crecer a las cosas.

Usted es médico, ¿por qué dejó de ejercer esa disciplina?

Nunca la dejé, en mi forma de ser y de actuar sigo siendo médico. Cuando renuncié a ella fue un momento complicado, porque me preguntaba si había echado a la basura siete años de mi vida, lo que era una gran equivocación. La vida es como una escalera: cada vez que subimos un peldaño no quiere decir que perdamos el anterior, de todo se saca provecho y experiencia.

¿Cómo se inició en Arturo Calle?

Empecé como vendedor de calzado. La experiencia del día a día y, después, el haber estudiado administración, hicieron la diferencia. Tener el cargo porque estudié y porque empecé hace 27 años como vendedor es muy distinto a decir “soy el hijo de don Arturo Calle y tengo el cargo porque lo tengo”.

¿Qué queda de empresa de hace 50 años en la de hoy?

Hay principios que siguen siendo fundamentales: la idea del “cero endeudamiento”, de ofrecer precios justos, de creer que todo el mundo debe tener acceso a las últimas tendencias de la moda independientemente de la situación social en que esté. Todo eso, por supuesto, acompañado por el compromiso de que el cliente encuentre en nosotros la mejor calidad el mejor precio del mercado.

¿Planea hacer ropa para mujer?

Hace mucho tiempo hemos sido conscientes de que tenemos que ampliar nuestro mercado objetivo mediante otros modelos de negocio. Para la línea de mujeres tenemos que darnos un tiempo. Nuestra expectativa es combinar las últimas tendencias de la moda con el precio de Arturo Calle. Eso, en la ropa de mujer, es muy complicado de lograr, pero tenemos que llegar a allí.

¿Los colombianos prefieren marcas nacionales?

Puede que sí, pero lo significativo es la marca que respalda los productos, esa es la garantía de que fueron hechos con estándares laborales, ambientales y de calidad. Lo que debería importar es qué hacen las empresas para desarrollar el país.

¿Los ha afectado el precio del dólar?

Ahora optamos por confeccionar en nuestra fábrica el 99,9 % de nuestros productos. La mano de obra nacional nos ayuda a luchar por mantener los precios. Así, los cambios en el dólar nos golpean a nivel de materias primas, pero no a nivel de productos terminados.

¿Qué ha sido lo más difícil de la internacionalización?

El gran reto es exportar nuestros principios para que las tiendas en el exterior sean exactamente iguales a las de Colombia. Entrar al mercado internacional no es fácil. Hemos venido aprendiendo de la experiencia porque es como abrir un negocio nuevo.

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