“Enamórame como antes”, la nueva producción musical de Adriana Botina

Este es el título de la nueva producción de esta palmireña, donde vienen incluidos su nuevo sencillo “Ella” y nueve historias más que hablan de la reconquista, el volver, el perdonar y el reconciliarse.

Adriana Bottina asegura que siempre vio el canto como algo normal en su vida, gracias a las enseñanzas de su padre. / Archivo particular
Adriana Bottina asegura que siempre vio el canto como algo normal en su vida, gracias a las enseñanzas de su padre. / Archivo particular

¿Por qué decidió retomar su vida como cantante?

Pues era un sueño que tenía en el corazón desde hace mucho tiempo, porque quería hacer algo que además de mover fibras en el corazón, también movieran los pies. El disco anterior lo grabé hace cuatro años y desde entonces pensé en este proyecto, pero decidí detenerme porque no veía cómo enlazar el estilo tropical con lo que venía haciendo con las novelas, que era de música popular. Menos mal nunca me contrataron para hacer una novela de vallenato, porque ahí sí hubiera sido la locura.

¿Cuál es la historia detrás de “Ella”?

Esta canción forma parte de un grupo de canciones que grabamos, pero que fue elegida debido al público objetivo que manejo, que está más o menos entre los 20 y 40 años, mujeres casi todas, que curiosamente fue el mismo público que me acompañó con mi personaje de Wendy Jiménez, entonces Ella fue escogida como primer sencillo, cosa que me alegró muchísimo. Este álbum se va a llamar Enamórame como antes, conformado por diez historias que tratan de la reconquista, el volver, el perdonar y el reconciliarse.

¿Qué sucedió con el disco de pop que hizo antes de la novela que la popularizó?

Ese álbum se llamaba Blanco, de Adriana Bottina. Lo hice antes de la música popular, pero este estilo canibalizó completamente mi onda pop, lo acribilló porque era algo demasiado grande y fuerte contra el sueño de pegar una canción en la radio, y de repente otra que ya es muy famosa empezó a sonar mucho por televisión. Claro, mi pobre canción cayó hasta estrellarse por completó.

Entonces, ¿qué sucedió con su nueva etapa en la música popular?

Comenzó a ocurrir algo muy curioso. Que le suene a un artista el celular para un concierto es algo maravilloso, es lo que nos gusta hacer, pero cuando me decía, ¿tienen agenda para la presentación? Y yo: “sí señor, claro que sí”, ah bueno, entonces queremos que venga con el mariachi y la banda de música popular. Nosotros nos quedábamos perplejos y decía, no señor yo no canto esa música, sólo lo hago para la novela. Pero cuando esto ocurrió, por ahí como unas cuatro veces, comencé a sacar la cuenta y vi la plata que había dejado de ganar y empecé a cantar lo que la gente me pedía. Ahí fue donde montamos todos los músicos de la banda.

¿Qué ha significado para usted entrar al espectro musical latino?

Es como un replanteamiento. En realidad van ocho años del suceso de la música popular, donde me he tomado mi tiempo para pensar, no sólo como cantante, sino como compositora. He compuesto para tres musicales, tengo un estudio de grabación, así que también me he dedicado a realizar producciones, pero desde hace cuatro años vengo pensando en cómo renovarme como artista y de la búsqueda constante de ese género que suene como yo, independientemente del ritmo que tenga.

¿Cuáles son sus fortalezas en la música?

Me gusta el pop, comencé a hacer este género desde que tenía 17 años, y mi primera canción se convirtió en número uno, entonces conservo ese estilo en todos los géneros que hago; cuando entro a cantar música popular con Wendy Jiménez me doy cuenta de que había una fortaleza muy grande con el público, que eran las historias, y me sentí identificada, porque soy escritora de canciones, ahí encontré otro plus y soy palmireña, vallecaucana, no soy la más rumbera, pero sí me gusta la síncopa y la clave, y descubrí que me gusta hacer bailar al público.

Si sus inicios fueron en la música, ¿cómo llegó a la televisión como actriz?

Viviendo sola en Bogotá, sin apoyo económico de mis papás, pues mi padre ya había muerto y mi madre se estaba haciendo cargo de mis hermanitos, entonces me di cuenta de que del pop rock no podía vivir y tampoco me invitaban a Rock al Parque (risas). En la televisión existía la necesidad de actores que cantaran y comencé a hacer casting y así llegué a la televisión. Cuando me dijeron que había esta falencia, en seguida levanté la mano, ni boba que fuera. Empecé a hacer algunas producciones en televisión, a hacer talleres de actuación gracias a la carencia de ese perfil tan especial. Pienso que es más complicado que un actor se convierta en cantante, a que un cantante sea actor, son condiciones físicas diferentes.

¿Cómo fue su niñez en Palmira?

A Palmira la asocio inmediatamente con mis paseos en bicicleta, porque desde que tengo uso de razón todos allá andan en una. Tenía dificultad para relacionarme, generalmente me hacía amiga del combo de los niños, me veía como uno de ellos completamente, jugaba todos los deportes habidos y por haber, si me tocaba corretearlos y darles duro, lo hacía sin problemas, subía los árboles. La influencia de mi papá marcó mi vida, porque él hizo que viera la música y al público no como un trabajo, sino como algo divertido, él tocaba el piano, mis hermanos y yo cantábamos y colocábamos serenatas en la cuadra, pienso que la música es la enseñanza que me dejó mi papá.

¿Cuándo descubrió que tenía talento para el canto?

Mi papá desde los cinco años me puso a cantar, entonces para mí era algo como normal. Es más, pensaba que mis compañeritos del colegio también sabían cantar, entonces un día mi papá dijo que yo tenía algo especial y empecé  a sentir que de verdad era diferente. De pequeña era muy introvertida y sólo podía ser extrovertida cuando cantaba, entonces sufría mucho porque no tenía amigos, jugaba sola. Por eso las artes me ayudaron mucho a obtener seguridad, por este supe desde pequeña que quería ser cantante y así empezó ese amor por conseguir cosas nuevas en la música.

¿Cómo fue su experiencia en la universidad?

Supe que quería estudiar música desde que estaba cursando sexto de bachillerato, el colegio se me hizo eterno, porque quería entrar ya a la universidad. Cuando por fin entré me destaqué, puedo decir que era una de las mejores porque era mi sueño. Había hecho tantos talleres en la Casa de la Cultura, que decía que cuando llegara a la universidad iba a encontrar lo que quería, pero cuando empecé a ver que toda la formación era lírica, perdí interés. Me acuerdo que allí me hicieron un contrato discográfico, no lo pensé dos veces y me fui para Discos Fuentes y grabé mi primer disco, luego llegué a Bogotá a promocionarlo y me di cuenta de que quería otro tipo de sonidos.

¿Qué significaron los dos discos que grabó con Discos Fuente?

Para mí Al rescate e Insolente representan mi curiosidad de niña, en búsqueda de una identidad artística. Cuando vuelco mi mirada hacia atrás, veo a la niña guerrera, a la jovencita que no sabía cómo hacer para salir adelante, pues tenía un papá con una enfermedad terminal y una mamá tratando de darles de comer a sus hijos. Entonces yo decía: “Tengo que lograrlo y voy a hacerlo, porque si no me motivaba sola nadie lo haría por mí (lágrimas). Creo que fui la motivación para que mis hermanos hicieran carrera y mi mamá saliera de ese pequeño mundo que amo tanto, porque Palmira me ofreció cosas demasiado buenas, pero que ya era hora de salir.

Temas relacionados

 

últimas noticias