“La esclava blanca”, una historia de nobles y cautivos

Ganadora de un Goya como mejor actriz revelación en 2009, la artista española interpretará a una marquesa que vengará el asesinato de sus padres y luchará por un amor no aceptado en la época de la colonia.

Nerea Camacho inició su carrera actoral en 2008, en la película ‘Camino’. / Caracol Televisión

Interpreta a Victoria Quintero en la nueva novela del Canal Caracol, “La esclava blanca”, que comienza hoy. ¿Qué tanto se parece Nerea al personaje?

Somos dos personas positivas, alegres, ligadas a sus raíces, a su familia.

¿Cómo llegó el proyecto de La esclava blanca a sus manos?

Me llamaron para hacer un casting, debía grabar unas cuantas escenas complicadas, y enviarlas a Caracol lo antes posible, porque estaban buscando a una actriz española para que interpretara a Victoria. Lo envié y me llamaron a los tres días.

¿Qué la atrapó del personaje?

La fuerza que tiene. Es una mujer de armas tomar, luchadora, que hay que admirar y espero que todas las mujeres puedan aprender de su fuerza y valentía y se sepan valorar tanto como Victoria.

¿Cómo fue la construcción del personaje? ¿De qué elementos se valió para caracterizarlo?

Aparte del vestuario, de meterme en el personaje y en la época, también tuve en cuenta la forma de hablar, de usar las palabras apropiadas, de no utilizar palabras actuales. El libreto está escrito por guionistas colombianos y me ha tocado adoptarlas un poco al castellano. Averigüé mucho sobre cómo eran las mujeres de esa época. Pero sobre todo me dejé guiar por los directores.

¿Qué ha sido lo más difícil de interpretar a Victoria?

Me ha resultado complicado que Victoria tiene una doble cara, después de regresar de España tiene que hacer de una marquesa, entonces tengo que diferenciar los momentos en los que ella debe comportarse de manera delicada, como una mujer de clase alta, y luego está esa Victoria rebelde, salvaje. Eso es algo que me cuesta.

Es la primera vez que trabaja fuera de España. ¿Cómo ha sido la experiencia de estar en Colombia, lejos de sus padres?

Para mi ha sido algo muy positivo, porque he tenido la oportunidad de conocer otra gente, de estar en otros proyectos, entonces para mi eso es una gran oportunidad.

¿Qué imagen tenía de Colombia? ¿Cómo ha cambiado esa imagen?

Todos se sorprendieron cuando dije que me venía para Colombia. En España se tiene una imagen de un país atrasado y bastante peligroso, pero no lo he notado en ningún momento.

Entonces, ¿qué es lo que más le ha gustado de Colombia?

La gente es muy cercana, muy abierta. El clima es tropical, puedes estar en el frío de Bogotá, montarte en un avión y estar en el calor de Santa Marta. Además hay mucho verde, eso me gusta.

¿Qué palabras la han sorprendido y cuáles ha aprendido?

Aprendí a decir “parce”, pero la que más utilizo es “paila”.

¿Qué similitudes ha encontrado entre su pueblo natal, Balanegra, España y las ciudades que ha conocido de Colombia?

Cartagena tiene algunas calles parecidas a Andalucía. De hecho nosotros hemos grabado en Cartagena simulando que estamos grabando en España.

Su primer proyecto fue interpretando a una niña que padecía una enfermedad terminal, en la película “Camino”. ¿Cómo recuerda esa primera vez ante las cámaras?

Era la niña más feliz del mundo. Me tenía que levantar a las 6 de la mañana para ir a clase dos horas y luego ir a grabar. Me gustaba mucho estar frente a las cámaras y escuchar acción. Para mí era un sueño cumplido, porque desde niña tuve claro a qué me quería dedicar.

¿Cómo ha cambiado Nerea Camacho desde el primer personaje que interpretó hasta el día de hoy?

He trabajado desde muy pequeña y siempre he tenido que ser muy responsable con terminar el colegio, con las entrevistas, con cuidar una imagen, a pesar de ser muy joven.

Situaciones como raparse para el personaje de “Camino” podrían considerarse un golpe a la vanidad en algunas mujeres. ¿Cómo asimiló ese reto?

La verdad, era muy pequeña y que te digan que te debes rapar para interpretar el personaje es fuerte, porque debía ir al colegio con la cabeza rapada y era muy incómodo, lo cual me costó.

A propósito, ¿qué tan vanidosa se considera?

Me da mucha pereza tener que cuidarme, pero tengo claro que debo cuidar esa imagen, porque es lo que muchas veces el público tiene en cuenta.

¿Cuán importante fue ganar el Premio Goya como actriz revelación en 2009?

Fue algo muy bonito e importante, que significó mucha responsabilidad. Con el premio llegaron muchos proyectos.

¿Siente que el haber iniciado su carrera como actriz desde muy pequeña le impidió vivir situaciones o experiencias típicas de los adolescentes?

No, porque mis padres siempre han intentado que tenga una vida normal: que jugara, que estudiara. Siempre me ha gustado estar con mis amigos. Quizá en algunas fechas importantes, como los cumpleaños, ellos no han estado, porque he estado trabajando.

¿Qué aprendió de Salma Hayek durante el rodaje de “La chispa de la vida”?

Admiro que siendo la gran actriz que es, siempre tiene los pies sobre la tierra, es una persona muy social y muy trabajadora, siempre estaba muy concentrada y ayudaba a sus compañeros cuando podía.

Finalmente, ¿un sueño?

Viajar mucho con mis amigos, aprender inglés y vivir de esta profesión.

¿Y una frustración?

No poder vivir de mi profesión, porque cuando terminas un proyecto puedes pasar meses y meses esperando a que te llegue otro proyecto.