"Evita fue un atajo": Paloma San Basilio

La cantante española presenta sus canciones más famosas en formato de piano, saxofón y bajo (P.S.B).

¿Por qué en los últimos años hace música con formato de piano, saxofón y bajo, que usted define como PSB, las iniciales de su nombre?

Lo que define este formato PSB es la libertad, porque cada instrumento es protagonista y le permite a cada músico explorar el sonido. Para el público también es un deleite mayor, porque logra más complicidad con los artistas. Así la gente ve un espectáculo sin trampas ni cartón, es como sacar los andamios del edificio.

¿Cuáles son las limitaciones de este formato?

Creo que sólo es una y es volver a otro formato, porque aquí uno tiene flexibilidad y libertad. Aquí he podido hacer un recorrido por toda la música.

¿Su llegada a este formato fue de manera accidental?

Siempre había querido cantar con un piano, porque con una orquesta completa es difícil encontrar el equilibrio y la armonía. Uno necesita una tranquilidad para recrearse cuando se está cantando, pero llegué aquí por accidente porque estaba haciendo un concierto sinfónico y quise alternar con otro tipo de sonido. Fue casual.

‘Encantados’ es su más reciente disco. Lo hizo con el acompañamiento de una orquesta sinfónica y bajo la dirección de Luis Cobos… ¿cómo fue esa experiencia?

Fue maravilloso. La música tuvo mucho movimiento gracias a los arreglos de Luis Cobos y fue muy dinámico porque mi voz crecía como yo nunca me hubiera imaginado. Las sensaciones en ambos formatos son distintas, pero con orquesta uno no tiene la capacidad de improvisar y de tener un contacto más directo con el público.

Con su voz usted puede interpretar obras líricas, pero también piezas populares, ¿cómo maneja esas dos corrientes?

Me toca hacerlo con mucho trabajo. Yo cuido la voz porque es un instrumento muy delicado pero que al mismo tiempo tiene muchas posibilidades. Por fortuna hay cosas que no acabo de hacer del todo bien, pero siempre me han dado otra oportunidad.

¿Para usted qué es el duende?

Para mí el duende es la inspiración. Es algo intangible que se tiene dentro y que en el sentido más espiritual podría ser el alma, y en el artístico, el duende podría ser el talento, que no se puede aprender, ni adquirir, ni comprar.

¿La gente está dispuesta a recibir sus nuevas canciones o siempre quiere escuchar ‘Juntos’ y ‘Por qué me abandonaste’?

Hay una cierta dificultad para superar la memoria musical que une con la gente. Hay que tener en cuenta que antes se hacían menos productos y uno se encargaba de hacerle la banda sonora a la gente. Cuando se quiere hacer discos nuevos, la gente no los deja entrar, pero la obligación de los artistas es seguir renovándose.

Para la gente, la ópera rock ‘Evita’ tiene un grado de recordación importante, ¿para usted también es así?

Evidentemente marcó un antes y un después. Me dio la oportunidad de llegar a todos los teatros que quise. Creo que Evita fue un atajo en mi carrera, porque fue un personaje difícil y muy exigente en la parte artística, pero me acortó los tiempos porque no necesité de nada más para llegarle al gran público. Sin embargo, una carrera hay que hacerla de muchos peldaños.

¿Hay canciones que le suenan mejor ahora que hace 30 ó 20 años?

Claro. La evolución existe y es fundamental en términos de reconocer la calidad de la voz. Hay que saber en dónde está mejor la voz en cada época, porque no es la misma a los 30, a los 40, a los 50 y a los 60. Pero por encima de una nota está la capacidad que uno tiene para comunicar.

Además de su gira y de un disco con su hija, ¿qué otros proyectos tiene?

En enero presentaré el nuevo disco y tengo ofertas para regresar a los musicales, pero eso será más adelante.

Paloma San Basilio en Bogotá. Martes 8 de noviembre, 8 p.m. Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada. Informes y boletería: 609 1111 y www.ticketexpress.com.co.

 

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