'Falta que la gente crea más en el cine colombiano'

El actor Marlon Moreno habla de su personaje en la cinta dirigida por Antonio Dorado, una historia que entreteje la pasión, el engaño y la mafia en el contexto de los años 80 en Cali.

La película que protagoniza Marlon Moreno hace parte de una trilogía iniciada por ‘El Rey’, del mismo director. / Cortesía RCN

¿A qué le suena y sabe Cali, lugar donde nació y donde se desarrolla la película?

Me suena a salsa y me sabe a chontaduro, marranitas, chuleta, sancocho, a cola, a la mejor comida de Colombia.

¿Qué historia de Cali no se ha contado y le gustaría ver?

Muchas. Nosotros en cine apenas estamos empezando. Cali es una ciudad con una cultura y un sincretismo que la han caracterizado. En los últimos diez años que hemos empezado a hacer cine en Colombia, los directores y guionistas han ido exorcizando sus experiencias y contado sus vivencias.

¿No han encasillado a Marlon, el actor, en el galán y mafioso?

Para algunos espectadores, periodistas, compañeros, será así, para otros no. He desarrollado una carrera con mucha pasión, disciplina e inteligencia. Y también hay historias que he hecho que no han tenido que ver con esos temas.

Es uno de los actores más respetados del país. ¿Cómo se gana ese reconocimiento?

Me alegra sentir que sea así. He tenido muchas etapas en mi camino como actor y una de ellas empezó hace quince años, cuando uno de mis anhelos era ser respetado por mi trabajo. La tenacidad, la constancia y la disciplina han sido mis faros en esta carrera que tanto amo.

Cuenta que en un tiempo trabajó como mensajero, taxista y carpintero. ¿Aprovecha esos roles para descubrir nuevos personajes?

La carrera de actor es un cúmulo de experiencias que van enriqueciendo la vida. Estoy convencido de que todo lo que hacemos nos sirve para este trabajo, y como descubrí mi vocación desde muy joven, he guardado esas experiencias en un archivo. A través de la actuación he logrado entenderme un poco más, saber lo que soy y de qué estoy hecho.

¿Por qué y para qué el cine?

Para hacer parte de la identidad de un pueblo. Un pueblo que no tiene cine, no tiene memoria, no tiene cultura. Tenemos que darle gracias a la Ley de Cine que nos tiene trabajando desde hace 10 años. Después de hacer una película cada dos años, ya llevamos un promedio de 30. Es una industria que promueve el trabajo y que va creciendo.

¿Qué no puede dejar de ser un actor?

Observador, de todos alrededor y de sí mismo.

¿Y de hacer?

De entrenar. El cuerpo y la mente del actor siempre deben estar ejercitados.

¿Qué le falta al cine colombiano?

Que la gente crea más en él, porque estamos haciendo un trabajo con pasión y dedicación que merece ser reconocido y valorado.

¿No cree que la temática del narcotráfico planteada en ‘Amores peligrosos’ ya está desgastada?

Pienso que Antonio Dorado, el director, es un gran conocedor del cine y del país. Aunque son temáticas que, como menciona, ya se han abordado mucho, es válido conocer diferentes puntos de vista del conflicto, de las víctimas, los victimarios, para conservar la memoria.

A pesar de que lo hemos visto interpretar a hombres poderosos, rudos, esta propuesta es diferente, un hombre sosegado al hablar, tranquilo, con “humanidad”...

Este hombre quisiera limpiar su alma con la limpieza física. Cree que está aportándole a la sociedad generando empleo. Es un hombre que tiene un resentimiento social al haber sido discriminado por ser pobre, pero que sin duda tiene una personalidad muy diferente a la del bandido promedio.