Gilma Suárez, el alma de Fotomuseo

La exposición, que cumple 10 años, reunirá mas de 100 artistas nacionales e internacionales.

La ibaguereña Gilma Suárez, tiene más de 33 años de experiencia en la fotografía. /Cristian Garavito

¿Cuál ha sido el reto más grande de estar al frente de Fotomuseo?

Sin lugar a duda, conseguir recursos. Cuando tenemos el dinero, todo fluye. El Estado colombiano no se preocupa por la cultura y la educación, y no hablo sólo de este gobierno, esta situación se presenta desde 1810 y se debe a que la cultura, en este país, es considerada un adorno y no un pilar de la democracia.

¿Los fotógrafos nacen o se hacen?

Se hacen. Es importante que tengan la disposición de aprender y de estar abiertos a nuevas ideas, que es, finalmente, lo que significa el arte, un modo de expresión.

¿Por qué vivió tanto tiempo fuera de Colombia?

Mi intención era estudiar por dos años en París, pero estando allí surgió una oportunidad para trabajar en la Unesco, como funcionaria internacional, y me quedé por quince años con mi familia. Sin embargo, siempre mantuve una conexión directa y permanente con Colombia, gracias a mi trabajo como fotógrafa corresponsal en medios impresos, como El Espectador y Cromos.

¿Cómo fue el cambio, de vivir en Bogotá y viajar a París?

Siempre he estado rodeada de arte, por lo tanto no fue difícil cambiar de ciudad. Me fascinan las grandes ciudades, porque tengo la posibilidad de tener todo a la mano al recorrerlas. De hecho, me costaría vivir en una ciudad pequeña, porque no me gusta la monotonía.

¿Qué imagen no le hubiese gustado tomar?

Siempre he tenido repulsión y vergüenza por la imagen de la toma del Palacio de Justicia. El momento en que uno de los tanques cruza la puerta del edificio marcó mi vida. En ese momento sentí dolor de patria.

¿Qué percepción tenían de Colombia en París en esa época?

Infortunadamente, la violencia y el narcotráfico siempre han sido noticia; pero en París tuve la oportunidad de participar, con otros colombianos, en comités dedicados a difundir una imagen distinta de mi país. Creamos un grupo en el que dábamos a conocer los aspectos negativos y positivos de Colombia.

¿Por qué el gusto por fotografiar personas en museos o galerías de arte?

Esa obsesión empezó en París, porque tenía la oportunidad de salir con mi cámara y tomar algunas imágenes de la cotidianidad de la ciudad. Visitaba muchos museos y de pronto me di cuenta de que algunas imágenes que tomaba tenían un hilo conductor, que era las personas mirando las exposiciones de las galerías de manera espontánea.

¿De qué fotógrafos ha aprendido?

En París me apasionó Robert Doisneau. Tuve la oportunidad de presentarle algunos de mis trabajos y le gustó el tema de los museos. También admiro el trabajo de Elliott Erwitt, fotógrafo norteamericano. Me encanta la mirada con la que toma cada imagen, con un enfoque irónico de la realidad.

¿A qué fotógrafo colombiano admira?

Jesús Abad Colorado. Tiene una mirada poética en medio de la tragedia. Es admirable.

¿En qué museo le gustaría que exhibieran sus obras?

En el Museo de Arte de Nueva York o en el Grand Palais de París.