Homenaje a los libreros

El Festival de Librerías Arcadia llega a su segunda edición. “Esta vez habrá talleres de lectura para niños, música en vivo al caer la tarde y una que otra sorpresa que es mejor no arruinar”, dice Marianne Ponsford, directora de la revista ‘Arcadia’.

Marianne Ponsford asegura que no soporta la idea de “enchufar un libro”, refiriéndose a que prefiere leerlos en físico. / Gustavo Torrijos - El Espectador

¿Qué tendrá de novedoso este Festival de Librerías frente al anterior?

Los protagonistas seguirán siendo los libros. Pero habrá talleres de lectura para niños, música en vivo al caer la tarde y una que otra sorpresa que es mejor no arruinar.

Se hará un homenaje a los libreros del país. ¿Por qué los escogieron a ellos?

Las librerías mantienen vivo el espíritu lector todo el año. Y ahora están más fuertes que nunca. Ya no son solamente las casas de los libros. Ahora son los corazones culturales de sus barrios: hay eventos todos los días, conversaciones con autores, música, debates, talleres de escritura, ¡hasta se proyectan películas! Este renacimiento de las librerías en Bogotá es admirable. Es un fenómeno que debe seguir, que debe crecer.

Además de las ventas, de la promoción del libro y la lectura, ¿por qué y para qué hacer el Festival de Librerías?

Cada librería es un universo particular y refleja la personalidad de sus libreros. Y hay que saber cuál es la que encaja mejor con la personalidad de uno. ¿No es maravilloso que exista la posibilidad de pasear por todas en un solo día?

¿Qué tipo de público asiste a los festivales de librerías?

Si es necesario buscar un denominador común, diría que es la curiosidad, el gusto por aprender sobre los asuntos del alma. Quien compra un libro se lleva a casa la promesa de una conversación profunda, sorpresiva, inteligente, sensible. Se lleva a casa la posibilidad de un espacio de sosiego. De recordar que la vida es mucho más que los agobios del trabajo y de una rutina que cada vez parece exigir más de nosotros. El público es múltiple y diverso. Y algo que el año pasado daba gusto ver: el parque se llena de padres que llevan a sus hijos pequeños a comprar libros.

¿Cómo está el periodismo cultural en el país?

Agobiado de trabajo. ¡La explosión de eventos culturales, de obras y propuestas novedosas que vive el país no da tregua!

¿Y el periodismo duro?

¿¡Pero cómo así!? ¿¡Quién dijo que el periodismo cultural es blando!?

¿En qué se deben diferenciar los contenidos culturales para la web de los impresos?

La web tiene la enorme ventaja de la posibilidad de la multimedia. Pero sin duda es un nuevo lenguaje que aún no sabemos hablar bien.

 

¿Lee libros en pantallas o no cambia los físicos?

Los leo cuando toca, cuando no puedo conseguir el libro físico que quiero leer. Pero en general, no soporto la idea de tener que enchufar un libro.

¿En qué momento del día prefiere sentarse a leer un buen libro?

Por mí, todo el día. Pero por las circunstancias, toca de noche.

¿Cuál está leyendo?

La semana pasada leí Temporal, de Tomás González, un maestro en la cumbre de su talento. Ayer terminé Jack, una novela de A.M. Homes. ¡Me reí tanto! Y acabo de comenzar a leer los ensayos de Natalia Ginzburg que publicó Lumen.

El personaje que aún no ha logrado entrevistar para Arcadia.

¡Ay! ¡Tantos! Oliver Sacks, por ejemplo. Lo he intentado todo. Y un sueño que no pudo ser: la poeta más grande del mundo, la premio Nobel Wislawa Szymborska.

El que no entrevistaría.

La verdad, no se me ocurre ningún nombre. Nadie tiene veto en la revista. Pero si tengo que decir algo… ¿el ministro de Agricultura?

El peor error en periodismo cultural.

El mismo que en cualquier periodismo: creer que el protagonista es quien escribe.

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