“Iba a ser Pablito, pero fui Manuela”: Manuela González

Asegura que sus padres esperaban un niño cuando ella nació. Hoy a sus 39 años, esta bogotana se estrena como mamá y como productora y actriz de un proyecto en el que se tratan las dificultades del embarazo.

Manuela González actuó en las novelas “Me llaman Lolita” y “El Inutil”. Es reconocida por el papel de Susana en “Susana y Elvira”. /Gustavo Torrijos

¿Qué tiene Antonia de Manuela?

Antonia es muy diferente a mí, tiene una vida distinta. Pero creo que emocionalmente sí hay un punto en común. Lo grabé muy embarazada de Pedro y pienso que es una serie que veré con mi hijo cuando esté más grande y le diré “ahí estabas tú y esto realmente pasó así”. Es un proyecto muy especial, que tiene mucho de mí pero a todo nivel. Me estrenó como productora, con una idea mía.

¿En qué consistía su trabajo de producción en la serie?

La idea original es de Marcela, María Fernanda y mía. Ellas no son mamás, pero se han preguntado si quieren o no serlo porque empieza a hacer el reloj biológico su cuenta regresiva y culturalmente hay una presión y esa incertidumbre las llevó a escribir sobre el embarazo. Por mi lado quedé embarazada. Quería ser mamá y las cosas no se habían pero cuando ya no estaba pendiente de la cosa quedé embarazada, y desde ese momento pensé en por qué nadie ha hablado de esto. Ahí empezamos a trabajar las tres en cómo íbamos a fírmalo. Es una responsabilidad mucho mayor y desde mi orilla he nutrido la historia con todas mis vivencias anécdotas y cosas esenciales.

¿Antonia puede ser otro nivel de “Susana y Elvira”?

Susana y Elvira fue un gran éxito y en cierta forma también compartimos toda esa nostalgia de no haber continuado, pero por otro lado, lo más importante que tuvo fue haber hablado sobre mujeres y que se sintieran identificadas, pero además hay un montón de universos que seguir descubriendo y uno de esos son las dudas de si queremos o no ser madres. Hay mujeres que van a encontrar un espacio para no sentirse tan solas. A veces se piensa que a uno le da la depresión, los miedos o, en el caso de Susana y Elvira, la que tenía las malas historias con los one (pretendientes) y las amistades, pero todas tenemos mucho en común.

¿Cómo ha sido enfrentar el primer mes de su hijo Pedro?

Es una experiencia muy extraña, uno no termina de asimilar que uno esté creando vida, pero de verdad es una responsabilidad inmensa. La vida de una persona son sus padres y saber que te vas a convertir en eso para alguien más es algo que es difícil de describir, es emocionante, pero tampoco vienes con un manual de lo que debes hacer por más que tomes cursos, te hablen, leas libros. Es algo que químicamente empiezas a vivir y mi proceso con Pedro ha sido muy divertido, porque quedé embarazada haciendo un personaje. En el primer mes me hinché y me metí a hacer powerplaid que es completamente contraindicado e hice todas las brutalidades que no debí haber hecho y ese chino dijo aquí vengo y aquí me quedo. En la producción todos me ayudaron, aunque hubo días que tenía tantos malestares que quería que me tragara la tierra porque en verdad el cambio hormonal, las náuseas y las cosas que normalmente dan pueden ser fatales. Hice una pausa en enero y febrero y ahí comenzamos a hacer la serie. Fue divertido, porque pude hacer lo que más me gusta y combinarlo con la experiencia más bonita de mi vida de ahora ser madre. Desde hace un mes descubrí un amor y una cantidad de cosas que suenan clichesudas, pero que uno no entiende hasta que las vive.

¿Qué fue lo más duro del embarazo?

A Andrés le dieron mucho sueño y antojos, a mí me dio por comer mandarina, pero en especial olerla. Después, gracias a Dios ya no, porque si no, hubiera rodado más de lo que rodé, en mi familia somos de panzas gigantes en los embarazos y yo me subí como 20 kilos. Pero comí de todo lo que quise, muy sano pero me di mis gustos. Pedro nos tiene llevados y para mi ver al papá desde ceros y ver esa ternura, me enamoro mil veces más. Hasta ahora hemos hecho todo en equipo, no hemos tenido la ayuda de nadie, además de mis hermanas. Decidimos aprovechar cada segundo de este momento.

¿Cuál ha sido el papel de sus hermanas?

Mis hermanas al ser mayores que yo siempre fueron hermanas mamás, entonces ahora ellas más que tías son tías abuelas, sobre todo porque la menor de mis sobrinas tiene 16 años, entonces es el consentido y el único niño de la casa. Mi papá siempre soñó con tener un hijo o un nieto y de hecho yo iba a ser Pablito pero terminé siendo Manuela. Sé que desde donde estén mis padres deben estar cuidando mucho a Pedro y deben estar celebrando este acontecimiento. Siempre pensé que esto iba a ser muy lindo sentirlo, pero nunca me imaginé tal grado de amor y el grado de unión. El amor de mis hermanas ha sido grande y especial. Pensé que me iba a dar una mamitis impresionante y obviamente los extraño, pero ellas han logrado llenar ese espacio.

¿Qué recuerda de su mamá?

Gloria para mí sigue siendo algo difícil de explicar en palabras, pero sigue estando sin estar, a través de su poesía y del legado cultural que nos dejó, de ese cariño, de ese perrenque y es impresionante como una persona, que falleció hace muchísimos años se la sigue encontrando en todas partes. Lo que le pido a Dios es que me permita estar muchos años junto a Pedro, mucho más de lo que a mí me tocó con mi mamá, pero más que tiempo es calidad de tiempo para poder trascender de una manera bonita, especial y responsable en la vida de él.

¿Siente que el personaje de “Lolita” sigue marcando su carrera?

Siento que eso siempre va a estar y me va a dar risa cuando sea viejita y me sigan diciendo Lolita, pero creo que fue el comienzo más fuerte en mi carrera a pesar de que ya había hecho cosas antes. Fue una novela muy especial, de gran recordación, pero creo que hay otros personajes que han subido más, como el de El señor de los cielos. En redes me escriben mucho como la trompudita y lo mismo pasa con Susana de Susana y Elvira.

¿Cuál es su interacción en las redes sociales?

Soy activa en redes, pero no soy esclava. Snapchat me divierte un rato. Twitter lo tengo abandonado, aunque es la red que más me gusta. Facebook es para amigos cercanos y familia e Instagram es como la oficina de uno, porque es el lugar de encuentro donde tienes una respuesta directa de si está haciendo bien las cosas, la gente es muy directa. Es maravilloso tener esa respuesta directa, de que quieren que uno hable y explore, pero no somos esclavos porque precisamente hay muchos haters y no hay que ponerles cuidado, pero sin lugar a dudas el mundo es otra cosa desde las redes sociales y todo cambió.

¿Sigue siendo esquiva con el internet?

Sigo haciendo fila en el banco para pagar mis tarjetas de crédito, no habla muy bien de mi eso, pero ya Netflix va de la mano de por qué hacer un contenido para una plataforma web, la gente tenga la posibilidad de manejar su tiempo y ver las cosas que realmente quiere ver, en el momento que quiere, pero sigo también muy consagrada y con mucho respeto hacia el cine. Pienso que no hay que temer que una cosa va a acabar la otra, yo creo que no hay que restarle importancia, porque la gente puede elegir que ver lo que quiera. Entonces, es unas por otras, yo sigo teniendo una mezcla de ambas, no veo mucha televisión, pero pienso que hay que tener un dulce equilibrio entre ambas cosas.

Le gusta la escritura ¿lo ha hecho en forma?

Sí. De hecho, en términos literarios tengo cuentos, me encanta la poesía, pero también en ciertos momentos de la vida colaboré escribiendo guiones y cosas, pero cosas propias sola no me he lanzado por ese lado.

Ahora tiene una empresa de productos naturales…

Mi empresa es una productora y exportadora, en principio por solo cosas saludables. Hace tres años comenzamos a trabajar en eso con mi esposo, pero desde hace un año traemos productos a Colombia. Ha sido algo emocionante y poder tener algo en familia es muy gratificante, nos encanta el tema y ese ha sido el caso de A de coco y ha sido genial la respuesta de la gente, podemos catalogarnos como unos expertos en coco, ha sido genial.

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