Incómoda Bacteria

No le tiembla la mano para retratar el panorama nacional, con un toque de sarcasmo y de humor en sus trazos.

Bacteria, Jaime Poveda, es recurrente en la crítica social y política a través de sus trabajos. / Óscar Pérez
¿A veces una caricatura sale sin pensarse, sencillamente aparece?
 
En Colombia la realidad supera la ficción, las noticias me generan risa. Creo que los noticieros colombianos son el mejor programa de humor. Tan sólo hay que verlos para que las caricaturas aparezcan.
 
¿Es mejor ser Bacteria que Jaime Andrés Poveda?
 
Si me hubieran hecho esa pregunta hace un tiempo mi respuesta sería otra, pero hoy puedo decir que es mejor ser Jaime Andrés.
 
¿Cómo surgió la idea de Bacteria?
 
En la clínica en la que nací había una bacteria y habían recomendado tener mucho cuidado con las visitas. Mi abuela materna no prestó atención a las indicaciones y contrajo la bacteria, que al poco tiempo le causó la muerte. Fui el último nieto que conoció, así que siempre me decían que lo último que había visto mi abuela había sido una “bacteria”, y me acostumbré al remoquete. Años después, cuando entré al mundo de la caricatura, me quedó muy fácil firmar Bacteria.
 
Hay todo tipo de bacterias, pero ¿la suya es peligrosa para ciertos políticos?
 
Peligrosa no creo, diría que es incómoda.
 
¿Ha habido políticos que se han molestado con sus caricaturas?
 
No sé si muchos, pero han sido varios los que han expresado su molestia en mensajes a El Espectador o a mi correo. Por allí han pasado senadores, candidatos a la Presidencia, alcaldes y en ocasiones militares.
 
¿A veces se autocensura cuando cree que es muy “dura” la propuesta?
 
Muchas veces. Normalmente la idea de la caricatura sale en la noche y en la mañana la dibujo, pero al momento de hacerlo me doy cuenta de que me pasé y allí comienza el problema para replantear el dibujo.
 
¿En alguna ocasión lo han censurado en el periódico?
 
Nunca. Debo decir que Fidel Cano ha sido muy respetuoso con mi trabajo. Hay caricaturas con las que no está de acuerdo y que no le gustan, y aun así salen publicadas.
 
¿Cómo se inició en el mundo del humor gráfico?
 
Desde niño recortaba las caricaturas de Ofit y de Quino. Al ver ese magnífico trabajo comencé a copiarlos y desde ese momento no he parado de dibujar.
 
¿Qué lo fascina de este oficio?
 
El poder decir lo que muchos piensan y no tienen dónde expresar. Resumir tantas palabras en un dibujo, dar “mi opinión”.
 
¿Alguna vez ha pensado en tirar la toalla y dejar a un lado el mundo de los lápices y los pinceles?
 
Sí, lo pensé. Pero hoy doy gracias a Dios y a la vida por esta labor.
 
Aún sentimos lo sucedido con “Charlie Hebdo”. ¿Cómo vio esa reacción tan violenta?
 
No podía creer lo que había sucedido. La intolerancia había dejado huella. Estos hechos te tocan, te hacen evaluar tu trabajo. Menos mal en Colombia no hemos llegado a tal punto por una caricatura, y como caricaturistas teníamos que expresarnos y acompañar a nuestros colegas para rechazar ese infame hecho.
 
¿Cuáles han sido los grandes maestros a los que siempre ha admirado?
 
Quino, Caloi, Serre, Gallego y Rey. Colombianos, el maestro Osuna, Vladdo, Mico, que me parece el mejor caricaturista del país, y Betto, a quien debo mucho y siempre será mi maestro por sus regaños y consejos.
Temas relacionados

 

últimas noticias