La incorregible de la comedia

La “stand-up comedy” ha sido parte importante de la vida de esta cucuteña que se ha desenvuelto en la radio y en la imitación de voces. Asegura que no se burla de otra persona que no sea ella y que espera estar en los escenarios el resto de su vida.

Liss Pereira es comunicadora social de la Universidad de Pamplona, en Bucaramanga. / Andrés Torres
Liss Pereira es comunicadora social de la Universidad de Pamplona, en Bucaramanga. / Andrés Torres

¿Qué es “Incorregibles”?

Es una serie web para Shock, que tiene un punto de vista diferente de la sociedad, en la que Santiago Rivas, Adolfo Zableh y yo, que tenemos diferentes perspectivas de las cosas, vamos a denunciar, a poner en evidencia y a voltear un poco a la gente que tiene comportamientos muy desagradables en la sociedad.

¿Cuál es la dinámica de la serie?

Todos los martes a las 9 p.m. se publica un capítulo. Hicimos tres individuales y tres juntos. Hay uno que es El orinón, en el que esperamos horas para que los borrachos fueran a orinar a las paredes y a los árboles de la 85 con 15, y la verdad que los cogimos en flagrancia y fue buenísimo porque nos odiaron un poquito, pero los dejamos en evidencia, que era lo importante.

¿Cómo escogieron las temáticas?

Son denuncias que nosotros propusimos, con un toque de humor. Son en un principio doce capítulos, pero más adelante veremos qué pasa.

¿Había trabajado antes con Adolfo Zableh o con Santiago Rivas?

A los dos los conozco. Rivas trabajó donde trabajo y con Zableh he hablado porque él quiere empezar su stand-up comedy. A los dos los admiro mucho. A Santiago por Los puros criollos y a Zableh por sus columnas. Entre los tres nos llevamos bien.

¿Preparan libretos?

Todo está libreteado, pero hay muchas cosas que salen del repentismo. Las cosas más chéveres salen de la improvisación, creo yo.

Ahora presenta la “stand-up comedy” “Venga que sí es pa’ eso”...

Llevo cinco años haciendo comedia. He estado en Comedy Central, que es el canal más importante en comedia en Latinoamérica, en Comediantes de la noche, y ya en ese proceso me le medí a hacer mi temporada sola el año pasado. Ahora arranqué con una que habla de la soltería y la autoestima, que nos falla mucho. Empezamos en junio e íbamos hasta el 17 de julio, pero como ha sido un éxito, nos vamos hasta septiembre en el Teatro Santa Fe, los miércoles a las 8 p.m. y sábados y domingos a las 6 p.m.

¿Cómo crea una “stand-up comedy”?

Hablo de lo que vivo. Mi comedia es introspectiva, no critico a nadie que no sea yo misma. El show se llama La calle está dura, porque de verdad los que quedamos solteros es porque estamos todos dañaditos.

Hizo también otra que se llama “Del dicho al hecho”...

Eso fue una serie de “stand-ups” colectivos que hicimos con Alejo Mejía. También hicimos otro que se llamaba “Noche de perras”, que eran personajes rebuscando algún sustento, y otro que era “Para todos aquellos que no creen en los tríos”, y yo hice una en solitario que se llamaba “Perdone lo poquito”, que es netamente de autoestima femenina.

¿Cómo empezó en la radio?

Hace unos doce años, en radio juvenil. Estudié en la Universidad de Pamplona y aquí en la Santo Tomás, pero me tocó terminar allá. Comencé en RCN, haciendo morning shows, que es lo que he hecho toda mi vida. También me he dedicado a la radio deportiva y siempre he rotado entre formatos y he experimentado todo lo que he querido.

¿Quién es Miguelito?

Miguelito es hijo de César Augusto Londoño. El personaje existe desde mucho antes de conocerlo, pero con él hay una química muy chévere y a la gente le gustó ese cuento, entonces se volvió su hijo y ya llevo más de diez años haciéndolo. Además tenemos la serie web Fútbol ilustrado que salió en el Mundial por Canal Trece. Son historias del deporte, pero desde el punto de vista de Miguelito.

¿Por qué dice que quienes hacen “stand-up comedy” tienen la posición más honesta que puede haber?

Porque uno es una persona con un montón de experiencias y un discurso construido a partir de su propia vida, de su observación o de lo que sea, dependiendo del estilo de comedia que maneje, pero es usted solo en un escenario con un micrófono. No tiene efectos especiales, ni distracciones; es sólo usted y la conexión que logre con la gente. Eso es un acto de honestidad porque la gente en vivo lee todo: las energías, la verdad, la mentira, y eso es muy bacano.

¿Qué proyectos tiene a futuro?

Voy a hacer una película y quiero hacer stand-up el resto de mi vida. Está Cinco minutitos más, que son sketches de buena calidad que hacemos con Ricardo Quevedo e Iván Marín, aquí en Colombia para competir en Latinoamérica.

En sus imitaciones tiende a hacer voces de niños y de hombres...

Mi personalidad va más por el lado del niño que de la niña y siempre se me da más con las voces masculinas.

¿Por qué cree que tiene el don del olvidadismo para insultos y desamores?

Soy de las de buenas, de las afortunadas. Si me comparan con Alejandra Azcárate, a mí no me ha pasado nada en la vida, pero sí me han criticado mucho por el peso. La gente es así.

Y los desamores...

No hablemos de ese tema. Cupido es una chimba.

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