Jimena Ángel, armonía natural

La cantante lanzó su nuevo trabajo discográfico con nueve canciones en las que mezcla sonidos de las regiones Pacífica y Caribe colombianas con guitarra y charango.

Jimena Ángel en su apartamento del nororiente de la ciudad.

“Todo reverdece” es su nueva producción discográfica, que contiene nueve canciones. ¿Siempre tuvo claro que debía ser ese número de temas o lo definió durante el proceso?

Inicialmente iba a hacer un EP de cuatro canciones, pero cuando fuimos a grabar a Argentina el disco se perdió, se robaron el computador y no habíamos hecho backups. Cuando llegué a Colombia compuse otras canciones y completé el disco. Luego tuve la fortuna de ganar el premio de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y con eso terminé de grabarlo.

¿Recuerda cuáles fueron las cuatro canciones que le robaron?

Claro, están en el disco, pero con algunos cambios. Son Pega pa’lante, Mantrando, Óyelo y No llores por llorar.

En la canción “Mantrando” hay algo muy curioso y es que todas las terminaciones de los verbos son en “ando”.

Sí, es una canción muy curiosa. La empecé con el charango. Surgió cuando iba en una flota, camino a la finca de mis padres. Tenía la melodía entonces y la fui llenando sólo con gerundios.

¿Y cuál es su gerundio favorito en la canción?

Amando. Es la conclusión de la canción, porque es el secreto de cada proyecto que emprendo.

La canción “Pega pa’lante” tiene, al inicio, sonidos muy naturales y después, sonidos de percusión. ¿Cómo nace este tema musical?

Esta canción tiene una historia más antigua. El coro empezó cuando estaba con los Sidestepper, una banda de la que hice parte hace años, y tiempo después me acordé del coro. Creí que era interesante terminarla.

En esa canción habla del destino. ¿Cree en él?

Creo que hay ciertas tendencias de lo que uno va a vivir, pero también existe el libre albedrío, entonces uno puede escoger lo que quiere que pase en la vida. Es como un semidestino. Fuimos enviados a cumplir una tarea.

¿Y cuál es la historia de la canción “No llores por llorar”?

Siempre he tenido una fascinación por el Parque Tayrona, pero lo chistoso era que cada vez que iba allí con un novio terminábamos; como una maldición. Así que decidí viajar sola y hubo un momento en que un niño estaba llorando y el papá le dijo no llores por llorar, y a mí me quedó sonando esa frase. De ahí nació el tema.

Y de ahí que en el video haya mucha agua, mucho sol y bicicletas…

Sí. Cuando íbamos a realizar el video pensé en una bicicleta, pero para ese tiempo me habían diagnosticado artrosis en la rodilla y no podía hacer ejercicio. Aun así asumí el reto de andar en bicicleta en el Sisga y ahora la utilizo con frecuencia.

En el caso de “Tengo”, es como una especie de ronda infantil…

Esa canción es mi interpretación de la música arhuaca, porque en el tiempo que estuve en el Tayrona compartí con esta comunidad indígena. Ellos tienen ese detalle en sus canciones y es que parece una ronda en compañía del acordeón y el tambor.

¿Es intencional que algunas canciones tengan esos detalles arhuacos?

No lo había pensado. En Óyelo la onda va más hacia la costa Pacífica de Colombia, pero esa canción fue escrita en el tiempo que compartí con los arhuacos en el Tayrona. Tengo de todo un poco en el disco, porque me crió una mujer del Pacífico, mi familia es paisa y soy de Bogotá.

 

últimas noticias

La dulce propuesta de Manuela Sanín

El poder del piano

“Un poquito” de Diego Torres