Jorge Velosa: "La carranga es libertad"

El maestro y Los Carrangueros estarán este sábado fusionando guitarra, armónica y violines junto a la Sinfónica Nacional de Colombia en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá.

¿Cómo terminaron afinando Los Carrangueros con la Sinfónica?

Con una partitura comprometedora del maestro Bautista, secretario de Cultura de Boyacá.

¿A qué suena la carranga sinfónica?

Somos hablares, historias / copla, canto y poesía; / sinfónicamente hablando / somos un canto a la vida / un abrazo musical / y un pacto con la alegría.

Es veterinario, ¿cree que en Colombia algunos necesitan una consultica?

Muchos. Me gustaría poner consultorio en la Plaza de Bolívar, pero quién sabe si el vecindario se aguante.

¿Cómo hizo para engendrar un género como la carranga?

Con paciencia y mucha salivita, con el pregón de algunos medios, la querencia de la gente y el florecer de muchos grupos.

¿Tres elementos de una buena carranga?

Buena letra, buena música y gozo ventiao.

¿Aparecerá algún día la cucharita?

Ella vino a parar en el corazón del pueblo colombiano, ojalá para siempre.

¿En Colombia falta ponerle “cariño al monte”?

Al monte, a los páramos, al agüita, a la tierra, al derecho ajeno, mejor dicho, a la vida.

 

¿Por qué regalarle la vida al arte popular?

Es un acto de reciprocidad y testimonio querendón de mi paso por este chirajo de mundo.

¿Qué diferencia hay entre cantar en el Madison Square Garden y en ‘El Show de las Estrellas’?

Es lo mismo, pero distinto.

¿Cómo describiría la carranga?

La carranga es libertad.

¿Morirá la música tradicional colombiana?

No, mientras se le quiera de verdad; recordemos que uno no muere cuando se muere, sino cuando lo olvidan. Eso dicen por ahí, y eso dice una de nuestras canciones.

¿Qué le falta al colombiano para hacer de este un país menos violento?

Le faltan muchas cosas: salud, educación, vivienda, trabajo, recreación, cultura, justicia por parejo, etc. Seguramente que satisfecho esto, lo demás irá viniendo, y no tendremos más disculpas.

¿De qué depende la paz?

Pobre Paz, siempre “pende” de un hilo.

¿Qué es lo más boyaco que tiene Jorge Luis Velosa?

Mi jajajay y mi jujujuy.

Su historia carranguera preferida.

Parodiando a Atahualpa: “Yo tengo tantas historias, que no se cuál preferir”.

Su música, usted y Los Carrangueros han sido objeto de investigaciones universitarias, ¿se siente como ratón de laboratorio?

Mejor no hablemos de ratones porque si esto lo está leyendo alguna “fermosura”, a lo mejor sale en corriendo y se pierde el final.

Treinta y dos años dedicados a la carranga. ¿Qué etapa de esta historia es la que más ha disfrutado?

Todo este andar ha tenido su tome y deque, pero cuando estuvimos en la tejendería de Lero lero candelero, nuestra grabación para los niños, la gozadera fue muy circunstanfláutica.

¿Algún recuerdo de sus días de secuestro en 1999?

Un poema olvidado: De mata en mata y de loma en loma, / mi vida pasa como paloma, / como paloma, mi vida pasa, / uno la cuida y otro la caza; / otro la caza, pobre paloma, / lejos de casa y de loma en loma.

¿Estar secuestrado cambió su percepción del conflicto?

¿Acaso no dicen los que sabemos que aquí no hay conflicto?

¿Cómo le va con las redes sociales?

Casi no me queda tiempo para andarme enredando socialmente.

¿Y tiene Twitter?

A duras penas, el Sisbén.

¿Se le mediría a un concierto virtual?

A lo mejor… Si hasta el amor ahora es virtual, ¿por qué no?

‘Eleutherodactylus carranguerorum’ y ‘Eleutherodactylus jorgevelosai’, ¿cuál fue su reacción cuando el biólogo John Lynch le dijo que nombraría así a dos especies de ranas que había descubierto?

De incredulidad y asombro. Sólo hasta cuando vi publicados los nombres oficialmente me comí el cuento de mis tocayas. Se le agradece al hombre.

¿Se lanzaría a un cargo público?

Mi papá dijo una vez: “Quién quita que el chino sirva aunque sea pa presidente de la República”. Pero, mejor, dejemos a “los Santos” quietos y a cada loro en su estaca.

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