Juan Valdez, embajador del café colombiano

Carlos Castañeda no pudo cumplir su sueño de ser abogado o futbolista. Sin embargo, hoy es una de las figuras más reconocidas por personificar a este caficultor que recorre el mundo.

Carlos Castañeda fue elegido como imagen de la marca Juan Valdez hace nueve años. / Cristian Garavito - El Espectador

¿Qué ha significado personificar a Juan Valdez en estos nueve años?

Una responsabilidad muy grande y un orgullo, porque represento a más de 500.000 familias cafeteras. La misión es llevar el café a todos los lugares del mundo, dar a conocer que este es un trabajo de gente humilde que está en las fincas haciendo su mayor esfuerzo para obtener una excelente calidad en el café.

Ha tenido la oportunidad de recorrer varios países. ¿Cuál de ellos lo ha deslumbrado?

He visitado 24 países y cada uno tiene una cultura, pero no hay como Colombia: tenemos la gente, el clima. Aunque podría decir que Japón. He ido tres veces a promocionar el café y nos fue superbién. Infortunadamente estaba sordo, ciego y mudo, porque era muy difícil comprender lo que decían. Pasé tres días solo en un hotel y sentía que era complicado. Todos los días pedía desayuno americano.

¿Recuerda a quién le ofreció el primer café?

A Fanny Lu. Fue al principio de todo este proceso. Lo tomé muy calmado y le ofrecí el café. Les he ofrecido café a los reyes de España y a Obama, y, siempre lo he dicho, ellos son seres humanos igual que yo, aunque tengan más poder. Esa es la base para entrar tranquilo al escenario y hasta el día de hoy todo ha salido perfecto.

Entre sus sueños siempre estuvo ser abogado. ¿En qué quedó?

En algún momento pasó por mi mente, porque una profesora de primaria nos hizo una encuesta y dije que quería ser abogado. No se dio la oportunidad, porque me dediqué a la finca con mi padre y a trabajar con el café. Cuando entré a ser Juan Valdez terminé la primaria e hice el bachillerato y he querido hacer una carrera tecnológica que esté muy ligada al tema del campo. El problema es que es presencial y no siempre puedo asistir.

¿En qué situaciones deja de ser Juan Valdez?

Cuando estoy en mi finca, con mi familia. Eso es algo que he aprendido a separar. En este momento soy Juan Valdez, pero llego al hotel, me cambio y soy Carlos Castañeda. Aunque en la calle me conocen, me saludan y me piden una foto, la vida sigue normal.

¿Qué hace Carlos Castañeda cuando no es Juan Valdez?

Trato de hacer deporte. Cuando era joven jugaba fútbol, pero tuve una rotura de ligamentos y meniscos. Me defendía jugando de delantero. Soy un futbolista frustrado.

¿Qué cambios ha traído el ser Juan Valdez para la familia de Carlos Castañeda?

Seguimos muy unidos. Mis hijos lo han tomado bien, con toda la calma. Siguieron siendo los mismos: sencillos y humildes. Alguna vez me senté con ellos y les dije: Aquí nada ha pasado, ustedes tienen que seguir siendo los mismos, dedíquense a estudiar.

¿Ha pensado qué va a pasar cuando deje de ser Juan Valdez?

No he olvidado quién soy y de dónde vengo. He conservado mi finca y trataré de ahorrar para mirar qué puedo hacer más adelante. Pienso que uno nace, está y muere en el campo.

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