"Le apostamos a la paz"

La empresaria compara la entidad con una mujer de 30 años: innovadora, competitiva, de bajo riesgo, soltera, con muchos pretendientesy en expansión.

Luz Mery Guerrero en el Encuentro de Líderes en Bogotá, organizado por el Foro de Presidentes. / Gustavo Torrijos

¿Dónde es mejor líder, en la casa o en la empresa?
Creo que hay que preguntarle a mi esposo, con 22 años de casada; a mis hijas, una de 17 y una de 10, y en la empresa a mis compañeros (risas). Prefiero hacer la encuesta con terceros.

Cuál es la decisión que más le ha costado tomar a lo largo de su trayectoria como empresaria?

Son muchas. Construir la organización no ha sido fácil. Cuando compramos los primeros carros, un buen día, como eran por leasing —o arrendamiento—, se los llevaron y eso nos afectó mucho.

¿Y cómo afrontó esa situación?

Las buenas relaciones que hemos tenido nos han ayudado. Para ese caso, por ejemplo, llamamos a algunos amigos que tenían taxis y así cubrimos la operación, pero fue algo difícil.

¿Cuál es la mayor cualidad o fortaleza que debe tener un emprendedor?

En el campo de los negocios es ver las oportunidades en todo lado. Entonces un día nos ofrecieron construir un banco sobre la red de Servientrega, invertimos —porque nos sonó muy bien—, pero nunca supimos que el banco lo vendieron con mucho desequilibrio. Eso nos llevó a concordato, estuvimos muchos años en secesión de pagos y cumplir esa deuda, tomar aire y retomar, también fue difícil.

¿Cuál fue su primer contacto con los negocios?

Cuando estaba en el colegio, con un grupo de amigos, montamos una cooperativa detrás de la puerta del salón. Un día llegó la profesora, abrió fuerte la puerta del salón, todo se fue al piso y hasta resultamos con matrícula condicional, pero fue el primer emprendimiento.

¿Qué fue lo que le inculcaron sus padres —quienes también han sido negociantes— para su carrera como empresaria?

El valor de tener buenas relaciones con los vecinos, con todos, porque al final lo que uno hace en la vida es juntar voluntades: con el esposo, con los hijos, con el Gobierno. Son esas sumas las que nos ayudan a multiplicar.

¿Cómo era la Servientrega de hace 30 años y cómo es la de ahora?

Siempre hemos sido una marca noble, respetuosa de la cultura, cercana, y hoy es una chica de 30: innovadora, competitiva, íntegra, productiva, de bajo riesgo, soltera, con muchos pretendientes y en expansión.

¿Y esos pretendientes son colombianos o extranjeros?

De los dos.

A propósito de ese simil, ¿cuál es el rol de la mujer en la economía actual?

Tuve la suerte de contar con una madre adelantada a la época. En honor a ella hicimos la Fundación Mujeres de Éxito, que hace 18 años destaca la labor de todas nosotras como lideresas. La mujer es la que le pone el alma a todo. Es protectora, promueve la unión.

¿Cómo los afectan los costos de los combustibles en el país?

Sufrimos por muchas variables externas en el modelo económico, no sólo por el transporte, sino por la movilidad, por ejemplo. Hemos hecho propuestas en varias ciudades para tener una política de abastecimiento nocturno, pero sufrimos mucho por los paros, por la movilidad, por todos los factores que no están en nuestras manos.

¿Cómo ve el proceso de paz en relación con el rol de la empresa en Colombia?

Le apostamos a la paz. Nos la merecemos. Ya hemos jugado varias cartas. Lo que sí tenemos que pensar, es qué vamos a hacer con la gente desmovilizada, con los desempleados. La organización es muy generosa y da cabida a muchas personas.

 

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