Las letras más profundas de Felipe Agudelo

Su padre, John Agudelo Ríos, fue un hombre importante en los procesos de paz en Colombia en los 80 y su hermana, Mónica Agudelo, se destacó por sus guiones en la televisión. Ahora él le sigue los pasos a esta última y pronto se emitirá un seriado de su imaginación.

El escritor Felipe Agudelo estrena su más reciente novela “El vuelo negro del pelícano”. /Andrés Torres - El Espectador

¿Cómo nació la idea de su novela “El vuelo negro del pelícano”?

No nació como una idea. Fue la consecuencia de un proceso de escritura que partió de una sola imagen y que frase tras frase adquirió la forma de una novela corta.

¿Cuál es la idea central?

Explorar los movimientos interiores de cierto personaje en un momento específico de su vida, cuando tras una serie de eventos desafortunados cree que por fin ha tocado fondo. Quizás es la radiografía de un estado de ánimo radical. Evidencia mi preocupación por interrogar los abismos del ser humano y atender las voces de su mundo interior, más que por las peripecias exteriores a las que se puede someter a un personaje.

¿Hacía cuánto no publicaba novelas?

Hacía veintidós años. Me interesa lo que crece lentamente.

¿Qué es lo que lo enamora de los libros?

Estos nos dan la posibilidad única de conocer, disfrutar, interrogar y dialogar con las personas más interesantes de todas las épocas. Ese encuentro en la “tierra media” de la lectura es siempre enriquecedor y fascinante. Por eso me es difícil comprender a la gente que no lee, es como si se propinaran una automutilación.

¿Qué es lo que lo emociona de tener un libro en sus manos?

Conectarme con la voz del otro y poder asomarme a otra interioridad, a otra historia.

¿Cuáles fueron sus primeras lecturas?

Fueron las novelas y los cómics. Pero tanto mi padre como mis dos abuelos eran ávidos lectores de poesía, la cual gustaban leer en voz alta y con frecuencia. Así que me acerqué a la poesía desde un comienzo.

¿Y sus primeros escritos fueron cuentos?

Poemas, pero lo más incierto de todo fue que después escribí cuentos. Me encantan, son la base narrativa de toda escritura.

¿Cuáles fueron los temas de esos primeros lejanos y nostálgicos años?

La verdad, no lo recuerdo mucho. Empecé a escribir temprano y he perdido casi todo lo que hice.

Su hermana Mónica fue una excelente libretista de televisión, ¿no ha pensado usted en meterse en ese alucinante mundo?

Trabajé con Mónica varios proyectos en los últimos años. Cuando ella murió, estábamos escribiendo una serie. Era la obra de madurez de mi hermana, pero no alcanzó a concluirla. Así que yo me dediqué casi dos años a terminar de escribirla y está próxima a ser producida.

 

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