Líder de una renovación urgente

El canadiense estuvo en Bogotá para compartir su experiencia en el uso del mercadeo para atraer fieles. Según él, la Iglesia católica necesita una transformación en la que el liderazgo es fundamental.

El sacerdote James Mallon es autor del libro “Una renovación divina”. /  Jhonatan Ramos
El sacerdote James Mallon es autor del libro “Una renovación divina”. / Jhonatan Ramos

¿La religión sigue siendo importante hoy en día?

La gente se inquieta porque, aunque la ciencia puede haber probado que Dios no existe, la religión persiste. Hay una parte de nosotros que ansía lo infinito. Es algo que, desde un punto de vista biológico, no necesariamente beneficia la preservación de la especie y considero que es la prueba de que hay una realidad más allá que siempre apelará al corazón humano.

¿Por qué el catolicismo ha perdido tantos adeptos en Latinoamérica?

En cualquier empresa, si se tiene el monopolio, la falta de competencia nos puede volver torpes o complacientes. Cuando la movilidad de la gente estaba restringida, ese monopolio estaba asegurado. Hizo falta que llegara toda una variedad de grupos, que están haciendo las cosas mucho mejor que nosotros, para que viéramos la necesidad de volver a pensar nuestra estrategia.

¿Ha sido criticado por usar conceptos del mercadeo para atraer fieles a la Iglesia?

Hay gente que cree que las ideas como el liderazgo pertenecen al mundo de los negocios, ¿y qué? La espiritualidad no puede eliminar los problemas humanos, pero sí nos puede dar la gracia para manejarlos. Por eso tenemos que aprovechar cualquier disciplina para aprender a ser mejores. Debemos ser lo suficientemente humildes como para reconocer que podemos ser mejores.

¿Por qué habla de una “renovación divina” del catolicismo?

Renovar es hacer que algo vuelva a ser nuevo. Creo que el modo de obrar del catolicismo no consiste en desechar lo que está mal y empezar otra vez. Se trata de una renovación divina para recordarnos que el cambio que mueva a la Iglesia a un lugar saludable tiene que venir de Dios.

Hay posturas de la Iglesia que han alejado a muchas personas. ¿Cómo los haría volver?

Si hubiéramos erigido una Iglesia exclusivamente para personas con ciertos estilos de vida o que siguen estrictamente una doctrina, estaríamos condenados a ser muy pequeños. La clave para la gente que disiente es no dejar que eso la aleje de la espiritualidad. Deben encontrar en nosotros una Iglesia que los ame por lo que son y que esté dispuesta a caminar con ellos mientras los hace crecer.

¿Por qué es importante el liderazgo para un sacerdote?

La gente cree que en una iglesia mayoritaria no se trata de ir a ningún lado, sino de mantener el terreno ganado. Es como un avión que está estacionado mucho tiempo. En ese caso, el piloto podría servir café o pasarles cobijas a los pasajeros, pero, si el avión está en el aire, ¿queremos que el piloto haga eso? Si la Iglesia se debe mover, los sacerdotes tenemos que aprender a liderar.

¿En qué consiste ese liderazgo?

Se trata de hacer crecer a la gente en lugar de mandar despóticamente. No hay que usar a la gente para hacer crecer a la Iglesia, sino usar la Iglesia para hacer crecer a la gente. Tenemos que trabajar para hacer que nuestros fieles sean capaces de reconocer sus habilidades y usarlas para ayudar a otras personas.

¿Qué tiene que decirnos sobre el perdón en el cristianismo?

La historia de Colombia ha sido muy difícil. A veces la gente quiere soluciones perfectas antes de tomar decisiones grandes, pero esas soluciones no existen. Lo perfecto es enemigo de lo bueno, especialmente cuando se trata de terminar con una situación violenta. El perdón y la reconciliación son necesarios para que el Reino de los cielos esté entre nosotros y los cristianos debemos ser un instrumento de ese Reino.