Literatura para recordar

Javier Osuna, director de la Fundación Fahrenheit 451, una de las organizadoras de la convocatoria, cree que este proyecto es un laboratorio de memoria colectiva para la sociedad.

Javier Osuna ha recibido los premios Simón Bolívar en la categoría Revelación y Círculo de Periodistas de Bogotá en la categoría de Nuevos Medios por su labor periodística./Cristian Garavito - El Espectador

¿Qué significa para usted el concurso Historias en Yo Mayor?

No sólo es un concurso, es un laboratorio de memoria colectiva que espera abonar los cimientos de una sociedad donde los saberes y los talentos de las personas mayores son difundidos y respetados por las generaciones más jóvenes.

De las cuatro ediciones del concurso, ¿cuál es la historia que más recuerda?

La de Oliva Marmolejo, de la primera versión de Historias en Yo Mayor. Una mujer que durante la época de la violencia bipartidista en Colombia, en ese entonces niña, fue intimidada por los chulavitas para dar información sobre sus vecinos que luego fueron masacrados. Durante muchos años cargó en silencio con la culpa de sentirse cómplice de un crimen atroz.

Inicialmente el proyecto quería visibilizar el talento de los adultos en Bogotá. ¿En qué momento decidieron llevarlo a otras regiones de Colombia?

Surgió como un piloto local por tratarse de una iniciativa nueva en un campo poco común. La sorpresa llegó después de la primera convocatoria, en la que cientos de adultos mayores asumieron el reto de compartir y crear sus historias para participar. Hoy en día tenemos cuatro categorías, incluso una virtual, que hace presencia en varias ciudades del país.

Este año el concurso llegó a Montes de María. ¿Cómo ha sido el trabajo con los adultos mayores?

Muy positivo. La categoría que se abrió este año allá es “Herencia de mi pueblo” y pretende comenzar a visitar las zonas del país donde se produjeron manifestaciones de violencia, pero no sólo para contar ese hecho victimizante, sino para dar la posibilidad de compartir la riqueza cultural con la sociedad.

¿Cómo es la elección de los cuentos ganadores?

Cada categoría cuenta con un grupo de jurados expertos en su disciplina que, según su criterio, determinan los tres primeros puestos y las menciones de honor.

¿En qué regiones tiene mayor respuesta el concurso?Bogotá y Cali. Pero eso no es del todo diciente; existen departamentos como Quindío, que en la versión del año pasado superó ampliamente nuestras expectativas.

¿Qué lo llevó a dedicarse a la labor social?

Soy un convencido de que la única forma de progresar es construir juntos, pero tratándonos como seres igualmente valiosos, a pesar de las diferencias. Y como periodista esto implica para mí un ejercicio de humildad en servicio de los menos “poderosos”.

¿Qué ha sido lo más difícil de estar al frente de la Fundación Fahrenheit 451?

Lo más complicado tiene que ver con la financiación. Pero nos presentamos a cada fondo público que abre el Distrito y lo que hemos ganado ha sido por mérito propio, en concurso, o generando alianzas con instituciones que comparten nuestras preocupaciones, como la Fundación Saldarriaga Concha.

El año pasado ingresaron a su domicilio e incendiaron el material que tenía de una investigación en Norte de Santander. ¿Volvió a retomar este trabajo?

Sí, el libro está cerca de terminarse, espero poder lanzarlo este año para contarle al país lo que pude investigar sobre los hornos crematorios del Frente Fronteras en Norte de Santander.

¿De qué se trataba el primer cuento que escribió?

Creo que la historia tenía que ver con una mujer que recibía los resultados de una prueba de VIH. Pero no me siento muy orgulloso del texto.

¿Cómo le va con los deportes?

Mal, soy hincha del América de Cali. Disfruto mucho el fútbol, pero lo juego tan mal como los que hoy en día se ponen la camiseta de mi equipo.

Un consejo que siempre tenga en cuenta.

Un día mi papá me dijo “la esclavitud se acabó”. Desde entonces intento trabajar para vivir y no vivo para trabajar. En este oficio se puede perder la noción de límite con mucha facilidad.

 

últimas noticias

Lina Tejeiro, en su ley