'Los abogados tenemos una faceta teatral'

Es uno de los 10 árbitros internacionales del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) que designa el presidente del Banco Mundial.

Hincha de Santa Fe, amante de la salsa y actor por naturaleza: ese es Eduardo Zuleta. / Liz Durán

¿Qué caracteriza a los árbitros del Ciadi?

Que deben decidir disputas complejas en que se discuten actos de los estados y sus efectos en el derecho internacional.

¿Cuál ha sido su reto más grande como árbitro internacional del Ciadi?

Cada arbitraje y cada comité de anulación es un reto inmenso. Imagine la responsabilidad de revisar actuaciones de un Estado o de un inversionista en un Estado y decidir, por ejemplo, si un acto soberano de un Estado, legal a la luz de su propia ley, es ilícito en el ámbito internacional.

Lo más gratificante de esta labor.

La obligación de estudiar y aprender, el desafío de entender las diferentes culturas y las distintas formas de abordar una problemática compleja. También, la gente. He conocido personas extraordinarias.

Como árbitro internacional del Ciadi ha tenido que conocer muchas ciudades en muchos países en el mundo. ¿Cuál recomienda?

Las imperdibles: Nueva York, París y Londres. Las mágicas: Fez, Santiago de Compostela, Atenas y Estambul. Y las musicales: Viena y Praga.

¿Qué lo llevó a enfocar su carrera profesional en el tema del arbitraje internacional?

Mi padre fue subsecretario de la ONU y me invitaba a reuniones donde vi discutir temas fascinantes. Trabajé con una firma internacional en temas de financiaciones de proyectos, infraestructura y fusiones, siempre con un componente internacional, y por una feliz coincidencia, hace ya más de 15 años, allí me invitaron a trabajar en algunos casos con el grupo de arbitraje.

¿Cuáles cree que fueron los mayores logros en estos cargos?

Aún estoy trabajando en proyectos muy relevantes, de manera que los logros se verán al final del año. La revisión de las Reglas de Conflicto de Interés en Arbitraje Internacional, la creación del Grupo de Arbitraje de Asia Pacífico y las Reglas de Arbitraje de LCIA son fundamentales para 2014.

¿Qué le recomendaría a un joven que quisiera llegar a ser árbitro internacional?

Ante todo, que sea un buen abogado y que estudie y se prepare. Y que tenga una gran dosis de paciencia. No se llega en cinco o seis años.

Estudió drama en Estados Unidos. ¿Qué pasó con esa faceta?

Fueron los estudios que más disfruté, con un grupo de profesores inolvidable. Todos en la vida seguimos siendo actores y los abogados tenemos nuestra faceta teatral. De vez en cuando hago algo de standup, pero sólo en reuniones con los amigos.

Su lugar de descanso.

Información confidencial. Puedo decir que es un lugar cerca de Anapoima, sin golf, sin tenis, sin club, con mucho verde y un sonido natural único.

Su lema.

Cuando dejas de soñar, comienzas a morir. Siempre se debe tener un sueño en la vida.

¿Qué lo apasiona en la vida?

La música, casi toda, pero particularmente Héctor Lavoe, Blades, Queen, Pink Floyd, Juan Luis Guerra, Beethoven, Mozart, Verdi, Serrat y Sabina. Aprender, de todo, todos los días. Y el fútbol, todo el fútbol, y obviamente mi equipo, Santa Fe.

¿Es el amor de su vida?

Los tres amores de mi vida son mi esposa, mis hijos y Santa Fe. No digo en qué orden porque alguno no me lo va a perdonar.

Tres palabras que lo definan.

Persistente, justo y soñador.

Algo que hay que hacer antes de morir.

Visitar Estambul y tocar la percusión en un grupo de salsa.

 

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