'Los corruptores'

El reconocido colimnista y analista político mexicano decidió incursionar en el género literario que, según él, le permite acercarse a la realidad de una manera distinta.

Zepeda habla desde Bogotá sobre el lanzamiento simultáneo de su novela en Estados Unidos, España y América Latina. / David Campuzano - El Espectador

¿Qué lo llevó a escribir una novela y no un texto de análisis político o periodístico?

La sensación de que la ficción permite abordar los temas de manera multifacética. Los corruptores me dio la posibilidad de pulsar las emociones que tienen personajes políticos y periodistas de una manera que una crónica no lo facilita.

¿Qué recursos periodísticos utilizó para la creación de la novela?

La experiencia de más de dos décadas como director de medios, reportero y columnista. La trama permite al mismo tiempo sostener la tensión de novela negra y abordar cómo funciona, tras bambalinas, la operación política.

¿La novela está basada en hechos reales?

El asesinato de la mujer con el que se inicia la historia es un hecho imaginario. Pero ese es el detonante de muchas escenas que son sacadas de la vida real.

¿De dónde sale la trama de la novela?

Tiene que ver con la frustración de políticos y periodistas por no poder revelar ciertas historias. Además, tengo interés en construir una antropología viva de lo que es el poder en la cotidianidad y como éste se expresa sobre ciudadanos que viven en carne propia el desarrollo de una crisis política.

¿En qué medida el protagonista de la historia refleja su vida propia?

Yo diría que recupero para Tomás muchos de los hábitos y peculiaridades de mi columna política semanal. Sin embargo, considero que no sólo en el protagonista hay parte de la proyección del autor, sino que también está presente en los demás personajes.

¿Cómo lograr la verosimilitud de los personajes?

De ahí viene la destreza. La diferencia entre las buenas y las malas novelas estriba en la calidad de la narración y en la concepción de los personajes.

¿Qué aprendizaje literario obtuvo de esta novela?

Hacer columnas de opinión es describir lo que pienso, y el proceso de desarrollar unos argumentos lleva a desarrollar otros. Esta novela no fue la excepción. Cuando construí los personajes, los diálogos me fueron llevando a lugares que yo no había considerado. Eso me permitió constatar que describir a un político de fondo también es describir su condición humana.

¿La historia podría situarse en otra ciudad latinoamericana distinta a México?

Absolutamente. Por desgracia la corrupción es endémica en nuestros países.

¿Qué impacto busca generar en los lectores?

Una novela adictiva. Que el lector quede atrapado una vez haya comenzado a leer. Eso con el fin de poder mostrar muchas cosas que el periodismo no está alcanzando. Trato de crear conciencia de que la ‘cosa pública’ es muy importante para dejarla en manos de los políticos. Si no participamos en ella, van a enajenar nuestro destino.

¿Esta novela es la muestra de un desencanto por el periodismo?

Sí y no. Tomás, al inicio, es un periodista desencantado. Sin embargo, en su culminación demuestra el poder que puede tener el periodismo en ciertas coyunturas. La justicia es tan ineficaz para condenar al poder, que los periodistas nos hemos tenido que convertir en fiscales de los abusos del poder.

 

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