“Los periodistas deben exponer la injusticia”: Gloria Guardia

La ensayista y escritora habla de su más reciente novela, “En el corazón de la noche”, una obra que examina la participación de Panamá en la Guerra Civil española.

Gloria Guardia es miembro de número de la Academia Panameña de la Lengua y correspondiente de la Real Academia Española. / Cristian Garavito
Gloria Guardia es miembro de número de la Academia Panameña de la Lengua y correspondiente de la Real Academia Española. / Cristian Garavito

¿Cómo apareció la historia de la Guerra Civil española en su vida?

Desde que era niña, pero quise escribir sobre ella con intensidad cuando estudié con muchos de los exiliados republicanos en Nueva York. De su viva voz escuché los horrores que vivieron por culpa de Franco. Así empezó mi interés por desenmarañar una realidad que marcó con intensidad a Latinoamérica.

Aquí en Colombia muchos intelectuales les cerraron la puerta. El presidente Eduardo Santos fue uno de los pocos que los recibió con los brazos abiertos.

¿Desde cuándo le interesa la historia?

Mi papá y mi mamá fueron amantes de la historia. Desde que era niña la historia era un factor importantísimo en mi casa. Mi papá siempre decía que quien desconocía la historia, iba andar por el mundo sin rumbo. Y es verdad, es clave conocer la historia para conocer los hechos que nos rodean. A la hora de la comida siempre nos sentábamos para debatir un tema histórico.

¿Para qué abordar la historia de la Guerra Civil española hoy?

Para entender lo que está sucediendo en Europa y en Siria es importante conocer la genealogía de su geopolítica a través del mundo. Por supuesto son procesos diferentes, pero la destrucción de la República impulsó un éxodo de personas sin igual que buscaba refugio en diferentes países, como sucede hoy en Siria.

¿Qué cree que precipitó la caída de los republicanos y el ascenso de Franco?

Además de la participación de los nazis apoyando a Franco, con todo su poder bélico, en el plano social, la monarquía y la iglesia no pudieron comprender el rápido avance de las reformas, entre ellas que la mujer pasó de ser un simple objeto, en su concepción, para ser sujeto de derechos, con el voto entre otras reformas. Los más conservadores no lo soportaron. Los jóvenes del mundo vieron todos estos avances y viajaron en las brigadas internacionales para defender un proyecto de humanidad que fue ahogado por el odio.

Se conoce el papel que los diplomáticos argentinos, chilenos y colombianos jugaron en la protección de los exiliados españoles, pero poco de los panameños...

Escuché la historia de mi tío, Germán Gil Guardia-Jaén, quien ayudó a huir de la garras de Hitler y Franco al líder político vasco José Antonio Aguirre y Lecube, entre otros republicanos. Lo vi sólo una vez en mi vida, pero conozco muy bien a sus hijos, a su viuda. Mi papá me lee sus cartas. Esta historia hacia parte de mis demonios, como hablaba Vargas Llosa en Historia de un deicidio, mis demonios personales, veo que ya está sucediendo lo mismo, comprender lo que está pasando y hacerlo en forma de novela.

¿Qué tanto de ficción tiene “En el corazón de la noche”?

Todos los personajes son reales, salvo Margaretha. Cada personaje es producto de una larga documentación. Recurrí a más de 100 libros.

Usted dedica un espacio en el libro a descifrar el “Guernica”. ¿Qué le llamó la atención de este cuadro?

Cuando llegué a Nueva York por primera vez, tenía 13 años. En nuestra primera salida, mi mamá nos llevó al Museo de Arte Moderno a ver el Guernica. Aquello me impactó mucho, porque fue un grito de dolor de Picasso, luego de un bombardeo que exterminó una población.

¿Qué le dice el “Guernica” al mundo hoy?

Que la barbarie se puede repetir si la sociedad calla, por ejemplo lo que sucede en Siria.

¿Cuál es la idea que mueve su obra?

Somos los seres humanos quienes escribimos la historia. El eje es la condición humana, como nos recuerda André Malraux, uno de los autores que leí con detenimiento durante mis estudios en Europa.

Su tío fue uno de los que más se opuso a Franco luego de la guerra civil. ¿Qué tanta legitimidad tenía el golpista luego de la guerra civil?

En Estados Unidos había cierto desprecio, sobre todo de los intelectuales. Los políticos lo necesitaban porque geopolíticamente España era clave para evitar el avance del comunismo. Es por eso que Franco puede entrar a las Naciones Unidas.

¿La sociedad alemana ha entendido el significado del nazismo para la humanidad?

Soy muy buena amiga de varios alemanes nonagenarios que nos han narrado al detalle cómo desde la escuela les mostraron el gran mal que habían hecho los nazis. En la escuela alemana tuvo un gran papel un proceso pedagógico para sepultar las ideas de Hitler y su partido.

¿Y usted por qué se inició en el periodismo?

No podía callar la barbarie de la dictadura de Torrijos. Desde los medios denuncié con vehemencia su accionar. Fui corresponsal para una agencia internacional. Durante la visita del papa en 1983, accedí a la televisión y mi denuncia no paró allí. Luego vino Noriega y la persecución contra mi accionar se intensificó, pero no me detuve en mi denuncia, aunque encarcelaron a mi mamá y luego a mi hija, algo muy duro.

Un hecho que la marcó durante su labor como reportera…

Entrar con el grupo de los líderes más importantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional a la Casa de Gobierno en Managua y verlos cómo tomaban posesión. Aún estaba la publicidad de Somoza. Era algo muy riesgoso.

¿Qué compromiso tienen los periodistas frente a la construcción de la democracia?

Los periodistas no se deben plegar a los intereses de quien está en el poder. Su labor debe ser contestataria. Los periodistas deben exponer la injusticia.