Luis Cristóbal Acosta: sensibilidad, materia prima del fotógrafo

El bogotano, autor de “Mujeres quemadas con ácido muestran sus rostros”, señala que lo más importante en este trabajo fue entender a cada personaje para reflejar su ser.

Luis Cristóbal Acosta (izq.) fotografiando al cuerpo de seguridad durante la Cumbre de las Américas celebrada en abril en Cartagena. / Cortesía
Luis Cristóbal Acosta (izq.) fotografiando al cuerpo de seguridad durante la Cumbre de las Américas celebrada en abril en Cartagena. / Cortesía

¿Por qué retratar a las mujeres quemadas con ácido?

Viví en México seis años y al regresar a Colombia me encontré con la noticia de que acá sucedía lo mismo que en Afganistán y otros países de Oriente Medio: atacaban a las mujeres con ácido. Sentí que debía conocer a estas mujeres y hacerles un reportaje.

¿Cómo tratar temas tan difíciles sin caer en excesos, crudeza o amarillismo?

Me lo enseñó uno de mis maestros de fotografía, William Torres, ganador dos veces del premio Simón Bolívar. El truco, lo más importante, es el arduo trabajo de conocer a los personajes, sus sentimientos, su manera de pensar, para entenderlos y que en cada fotografía que hagas se vea reflejado su ser. Para lograr esto se necesita hablar con el personaje, escucharlo y, sobre todo, mucho tiempo. No es sólo llegar con una idea y disparar la cámara.

Una anécdota curiosa entre sus cubrimientos de fotoperiodismo.

Un día me asignaron una entrevista con Shakira. Llegué y comencé a realizar las fotografías. Usábamos rollos todavía y se me hizo extraño que en el marcador de la cámara se leía 39; pensé: qué rollo tan largo, pero, oh sorpresa, la cámara no tenía rollo. La abrí, se lo puse y seguí disparando. Shakira me dijo: “¿Más fotos?”, y yo le contesté: “Más vale la seguridad que la Policía”. Sonrió, le hice la foto y fue la que publicó la revista.

¿Cómo llegó a la fotografía?

Estudiaba ingeniería industrial y en mis ratos libres trabajaba en un taxi para ayudarme a pagar la carrera. Un día conocí a los fotógrafos José Miguel Gómez y William Torres. Llevándolos a sus coberturas comencé a interesarme en las cámaras, hasta que un día, viendo una fotografía de José Miguel en la que se apreciaba una palma de cera del Quindío con una luz espectacular, me conmoví tanto que decidí volverme fotógrafo. Ahí terminó mi interés por la ingeniería y comencé a estudiar fotografía.

¿Qué opinión tiene de los fotoperiodistas en Colombia?

Hay excelentes reporteros gráficos. El nivel del fotógrafo colombiano es de los mejores del mundo y tenemos a varios de ellos en agencias internacionales, dejando el nombre de Colombia en alto. Falta apoyo para realizar más exposiciones donde podamos mostrar nuestro trabajo; es mucho el material que se realiza cada año y no se expone. No es lo mismo verlo en gran formato que en una publicación.

La fotografía que más recuerda.

Hay muchas, pero una de las que más recuerdo es la de una niña de 6 años herida en el terremoto de Haití y atendida en una carpa de la Cruz Roja española; tenía las piernas destrozadas y me conmovió que, a pesar de su dolor, sonreía mientras varios la fotografiábamos.

La materia prima del fotógrafo.

Sensibilidad.

¿Se siente un artista?

Me siento reportero gráfico.

Su primera cámara.

Una Canon AE1 Program. Todavía la tengo.

Un héroe.

El Hombre Araña. Peter Parker es fotógrafo también (ríe).

La parte más difícil de su oficio.

El riesgo que se debe tomar para cubrir conflictos armados o tragedias naturales, como terremotos o huracanes.

¿Por qué rama de la fotografía nunca se inclinaría?

Por la crónica roja; aunque apasionante, me sería muy difícil fotografiar sólo muertos día a día.

¿Qué significó haber ganado el Premio Simón Bolívar?

Es un orgullo. Es el premio más grande del periodismo colombiano, y aunque no lo esperaba sí me lo soñé.

Y de pequeño, ¿qué quería ser?

Definitivamente, futbolista.

¿Se inclina por fotografiar a las personas sin posar?

Más bien, me inclino por el respeto.

¿Qué tiene un fotoperiodista que no tiene un fotógrafo común?

Todos los fotógrafos tienen algo de fotoperiodistas, todos registran momentos para la historia, la diferencia es que unos lo hacemos desde el periodismo y esto nos vuelve más versátiles.

¿Es necesario retratar la crudeza de la guerra?

Soy un convencido de que cualquier noticia se puede fotografiar siempre y cuando lleve información honesta y respetuosa.

Un sueño.

Tener mi propia escuela de fotoperiodismo.