Manuel Vega, un rey sin corona

El intérprete y compositor cartagenero lleva 30 años haciendo música y es reconocido por ser parte del documental que cuenta la historia del instrumento básico de la música del Caribe colombiano.

Manuel Vega con el acordeón que lo acompaña hace dos años y con el que participó, este año, en el Festival de la Leyenda Vallenata. / Cristian Garavito - El Espectador
¿Qué sensación le queda tras su participación en “El viaje del acordeón”, dirigida por el colombiano Rey Sagbini y el británico Andrew Tucker?
Satisfacción por haber sido escogido para este proyecto. Nunca me preparé para actuar, sino para ser músico, y ser parte del documental que cuenta la historia del acordeón es un privilegio, porque este instrumento ha sido el motor de mi vida.
 
¿Y cómo fue la experiencia de hacer el rodaje en Alemania?
Increíble, porque nos invitó la empresa alemana Hohner, que lleva más de un siglo en la fabricación de instrumentos musicales, y conocimos la Selva Negra, de la que sacan el pino para el acordeón. Además tuvimos la oportunidad de fusionar nuestros sonidos con la Orquesta de Acordeones de Hohner, en Trossingen, Alemania.
 
¿Y estaría dispuesto a actuar en una serie que tenga como tema el vallenato?
La actuación no es lo mío, pero si me llaman para tocar el acordeón lo aceptaría gustosamente.
 
¿Usted comenzó con el acordeón o con otro instrumento?
Empecé tocando caja a los 13 años en Cartagena; sin embargo, a los 17 me decidí por el acordeón y un tío me prestó la plata para comprarla, costó $17 mil en el año 1986. A los seis meses de haber aprendido a tocarla me presenté en el municipio de Arjona, Bolívar, y quedé en segundo puesto en la categoría de aficionados.
 
¿El secreto para ganar está en el acordeón o en el músico?
Buena parte está en la destreza del músico al tocarla, pero a mí me sucedió que me robaron el acordeón en Valledupar, justo antes de la presentación, y me desconcentré en el escenario, creo que por eso quedé en las semifinales.
 
¿Qué significa participar en el Festival de la Leyenda Vallenata?
En el Festival uno se da cuenta de que no cualquier bohemio puede coger el acordeón y tocar. Esta es una profesión de disciplina y amor. Si uno es constante puede vivir de este arte y, aunque no soy tan reconocido como otros músicos, tengo la satisfacción de hacer lo que me gusta con compromiso y de lograr una estabilidad gracias a los contactos que se hacen en esta labor.
 
¿Y por qué cree que la corona le ha sido esquiva para proclamarse Rey Vallenato?
Aún no lo sé, pero la competencia cada vez sube el nivel y llegan nuevos talentos que superan el récord anterior. Lo importante es que continúo en el grupo selecto del Festival y soy rey en la categoría de profesionales.
 
¿Quiénes han sido sus mentores en sus 30 años de trayectoria?
Luis Enrique Martínez, en cuanto a la música vallenata, y en la música sabanera, como la cumbia, al compositor y acordeonero Andrés Landeros. También tuve la oportunidad de trabajar con Patricia Teherán, una de las mujeres más representativas del vallenato. Tengo una profunda admiración por Diomedes Díaz, a quien sólo vi una vez en un festival en Barrancabermeja, cuando se presentó como invitado especial, y a la familia Zuleta.
 
¿Cómo fue su relación con la fallecida cantante y compositora del vallenato Patricia Teherán?
La conocí en Cartagena y en algún momento ella tuvo algunas diferencias con un integrante de la agrupación y me llamaron a reemplazarlo. Sólo compartí con ella año y medio antes de su trágica muerte en Cartagena. 

 

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