Mauricio García: Amo la carpintería del lenguaje

El académico e investigador fue el ganador del Premio de Periodismo Simón Bolívar en la categoría de mejor artículo de opinión.

Mauricio García dice que a veces se arrepiente de los matices de sus textos y cree que todo lo que se escribe siempre puede ser mejor. / Gustavo Torrijos
Mauricio García dice que a veces se arrepiente de los matices de sus textos y cree que todo lo que se escribe siempre puede ser mejor. / Gustavo Torrijos

¿Qué significó ganar el Premio Simón Bolívar?

Es un incentivo importante para seguir escribiendo. La labor del columnista es un trabajo muy solitario, pocas veces se sabe lo que ocurre con las columnas que uno escribe, por eso es muy satisfactorio que le digan a uno, con un premio, que éstas son bien recibidas.

En la columna que lo hizo ganador usted decía que “los resultados escolares son hoy un predictor poderoso de la riqueza y el progreso”. ¿Nos rajamos en Colombia?

Sí claro. Los índices de calidad de nuestra educación son muy malos, peor aún, son los índices de la educación pública. En Colombia tenemos una especie de Apartheid educativo: los ricos reciben buena educación y los pobres, mala educación. Así es muy difícil construir una democracia.


En ese sentido, ¿cómo ve las manifestaciones de inconformidad de los estudiantes hacia el sistema educativo?

Son importantes y necesarias para mejorar la educación pública en todos sus niveles. Ojalá los estudiantes tengan el talento político suficiente para ganarse al grueso de la sociedad colombiana y de esta manera presionar mejor al Gobierno para que invierta más en educación. En ese sentido creo que el radicalismo de algunos estudiantes (pocos) es contraproducente.

¿Qué tal el discurso de Fernando Savater en la ceremonia de premiación?

Interesante, me gustó. Sobre todo su defensa de la libertad de expresión bajo la advertencia de que esa libertad debe ser defendida con la verdad y que esa verdad no siempre es relativa.

Su columnista preferido.

Hay muchos: Daniel Coronell, Juan Gabriel Vásquez, Héctor Abad Faciolince, Daniel Samper Pizano, Alejandro Gaviria, Jorge Orlando Melo y otros que se me pasan.

¿Para qué medio nunca escribiría?

Para medios que defienden ideologías que no comparto.

¿Tiene algún ritual al momento de hacer sus columnas?

No, salvo ciertas exigencias básicas, como el silencio. Por eso trato de escribir las columnas en el estudio de mi casa, pero no siempre puedo. A veces debo escribir en aeropuertos, en restaurantes o en la calle.

¿Lee las opiniones que hacen los demás de sus columnas?

No. Primero, porque no creo que los foros de los periódicos representen bien la opinión de los lectores, y segundo, porque en ellos, con mucha frecuencia, predominan la virulencia y la falta de razón. No son foros democráticos; lo he dicho en mis columnas: algunas de las opiniones de los foros se parecen a esos grafitis que se escriben en los baños públicos. La gente insulta y se va.

¿Se ha arrepentido de algo que haya escrito?

Sí, muchas veces lo hago, por eso casi no leo lo que escribo después de haberlo publicado, porque siempre pienso que podría haber dicho las cosas un poco mejor o que hay matices que no tuve en cuenta. No siempre lo hago, pero sí creo que el trabajo de un escritor siempre puede ser perfectible.

¿Quién es Mauricio García detrás de las columnas?

Soy un académico que le gusta reflexionar sobre las cosas que pasan en la sociedad colombiana y que, además, ama la carpintería del lenguaje. A ese oficio, a esa carpintería, me he dedicado durante casi toda mi vida y pienso seguir haciéndolo.

Temas relacionados