"Mi excentricidad es Dios"

La más reciente obra de Hernán Estupiñán, ‘Tolstói o el arrepentimiento’, narra otra historia de fe y conversión, principales temas del famoso autor de ‘La guerra y la paz’.

Hernán Estupiñán fue galardonado con el Premio Internacional de  Novela Héctor Rojas Herazo 2013.  / Gabriel Aponte
Hernán Estupiñán fue galardonado con el Premio Internacional de Novela Héctor Rojas Herazo 2013. / Gabriel Aponte

En ‘El nuevo reino’, su novela premiada en España, usted habló de conventos y fe cristiana, ¿por qué insiste en tratar el tema de la fe?

Porque la gente se empeña en negar a Dios y yo quiero reafirmarlo en mis libros. El hecho de que otros lo nieguen no significa que deje de existir. Mientras el hombre moderno grita “¡Ha muerto Dios, viva el hombre!”, la humanidad muere en la más arrogante incredulidad. El hombre ya no cree en sí mismo, sino en el remedo de su realidad virtual. La metafísica, la filosofía, incluso la teología, han sido desvirtuadas por cuenta del arrebato de la “transmodernidad”. Yo rescato los lugares del alma; aún más, los del espíritu, el único lugar donde puede residir la fe.

¿Usted es una especie de místico en la literatura?

Mi excentricidad es Dios. Hoy, lo corriente es la incredulidad. Me gusta ir a contracorriente, desobedecer al hombre para obedecer a Dios. Lo de místico es un elogio. La literatura está plagada de libros sobre las cosas del mundo, mis libros exaltan la creación del hombre como obra máxima de Dios.

¿Entonces usted cree que el cielo y el infierno existen?

Por supuesto, como lugares espirituales. C.S. Lewis, el de las Crónicas de Narnia, dijo que el infierno comienza con un temperamento gruñón. Es decir, el infierno es el mundo de los amargados y el cielo el de quienes gozamos nuestra reconciliación con Dios.

¿Lo suyo es góspel dentro de una visión literaria?

Exacto, pero no como moda. Si algunos hacen literatura con el ateísmo, no veo por qué yo no pueda hacerlo desde la óptica de la teología, desde el ojo de Dios. Si literatura góspel es anunciar a Dios, yo hago literatura góspel.

¿Y eso es ‘Tolstói o el arrepentimiento’?

En Bach o la lluvia tardía, mi novela anterior, nombro a Dios por boca del músico y sus pasiones. El compositor de Dios, como yo lo llamo, hace un elogio del sacrificio de Cristo para rescatar al mundo. Tolstói es también consciente, en la Rusia de los zares, de esta realidad, la de llevar una vida consecuente con las enseñanzas de Cristo, es decir, el perdón, la obediencia, la misericordia y la fe.

¿Cuál es la historia?

Es la narración de la lucha del gran escritor ruso, calumniado por su condición de creyente y catalogado como loco por sus ideas cristianas, por vivir una fe genuina. Intento desagraviar a este e genio literario y retomo su personalidad, su vida espiritual, un asunto que algunos escritores han mirado con recelo y hasta con desprecio, pero que para mí constituye una apreciable sustancia narrativa.

¿Y con qué novela termina la trilogía?

Con la historia del monje católico Martín Lutero y sus 95 tesis en 1517, que dieron lugar al primer cisma de la Iglesia. Encerrado en un convento se dio cuenta de que esa visión no le daba tranquilidad a su alma y, a riesgo de ser juzgado, tradujo el Nuevo Testamento al alemán común, garantizando la propagación del Evangelio en un lenguaje distinto al latín de los clérigos.

Usted es periodista en ejercicio en el Canal RCN, ¿qué aplica de su profesión a la creación de sus novelas sobre Dios?

Sobre todo las técnicas de investigación y la lectura exhaustiva antes de la narración. Por ejemplo, para entender el alma de Tolstói tuve que desarrollar un largo proceso de documentación.