Con la mirada puesta en la intimidad

Joachim Laffose decidió dedicarse al cine cuando, a los 10 años, descubrió que la pantalla grande le permitía reflexionar sobre su propia vida. En su última película explora los últimos días de un matrimonio que se desmorona por problemas económicos.

 Joachim Laffose estrenó “Después del amor”, película en la Quincena de Realizadores de Cannes 2016.  / Cortesía
Joachim Laffose estrenó “Después del amor”, película en la Quincena de Realizadores de Cannes 2016. / Cortesía

¿En qué momento descubrió que se quería dedicar al cine?

Decidí hacer cine cuando tenía 10 años y mis papás se separaron. Una noche hablamos de Kramer vs. Kramer, una película que acabábamos de ver. Mientras conversábamos sobre ésta me di cuenta de que también estábamos hablando de lo que estaba sucediendo en nuestra casa.

¿Por qué hacer una película sobre el fin de una relación amorosa?

Para mí lo más importante es el inicio de la vida en pareja. Me interesa mostrar el momento de crisis que hay en el encuentro entre dos personas y, en este filme, también quise mostrar la vida alrededor del dinero y de la propiedad para poder reflexionar sobre las causas y la percepción del amor, más que sobre su final.

¿Qué lo llevó a poner el foco de la película en la vida privada?

Todos formamos parte de la intimidad de una familia y, como tengo un hermano gemelo, para mí las relaciones familiares y reflexionar sobre qué significa estar en pareja es importante. Por eso en la película muestro no sólo a una pareja que se separa, sino también a una pareja de gemelas.

¿Fue complicado trabajar con niños?

No es difícil si se tiene presente que todos fuimos niños alguna vez. Trato de no pedir que los niños actúen, simplemente los dejo jugar y trato de ponerlos en una situación que les permita hacerlo. Nunca hago casting con los niños, sino con sus padres, porque no dudo de la capacidad de los niños para actuar, pero sí desconfío de los padres, porque pueden ser ellos, y no los niños, quienes tienen el sueño de ser estrellas.

¿Qué opina sobre el cine de Hollywood?

El cine siempre ha sido múltiple. Desde Lumière y Méliès siempre han existido dos tipos de películas. Me gusta el cine en su dimisión de circo y por eso las películas hollywoodenses no me molestan, pero, para mí, éste también sirve para mirarme y mirar el mundo en su complejidad y en su relación íntima conmigo.

¿Con qué se quiere encontrar cuando va a ver una película?

Lo que espero es que me haga ver una parte de mí que había olvidado o que nunca había imaginado, una película siempre tiene que sorprender. Ese es el tipo de filmes que trato de hacer, pero para mí no existe una oposición entre un cine y el otro.

¿Por qué apostarle al cine íntimo y con dramas más humanos?

Quien va al cine debe poder verse a sí mismo. Las películas le permiten a la gente hablar sobre ellos mientras miran y de algún modo son otras personas. Es verdad que los directores se esconden detrás de la ficción, pero el cine también permite que los espectadores evalúen su propia existencia a través de la pantalla.

Bérénice Bejo es recordada por su papel cómico en “The Artist”. ¿Qué lo hizo escogerla para un papel dramático?

Le mandé el guion a su agente y a ella le encantó. Decidí hacer esta película con ella porque después de una primera lectura del guion, ella me propuso que lo trabajáramos juntos para adaptar los diálogos. Había mucha inteligencia en su lectura y para mí fue importante hacer estos ajustes.

La película también cuenta con la actuación de Cédric Kahn. ¿Es diferente dirigir a un actor que también se ha dedicado a dirigir cine?

De hecho, hizo las cosas mucho más fáciles, porque su profesión ha sido, precisamente, trabajar como director, contar con él significó un gran apoyo en el proceso creativo y fue un cómplice con el proyecto.

¿Está conforme con la traducción que hicieron del título de la película?

En inglés se llamó After Love y en español, igualmente, Después del amor. No me gustó que hicieran esa traducción porque no se trata del fin del amor, sino de su transformación. A veces es necesario cambiar la forma en la que se ama. Si ese cambio tiene lugar, a veces las cosas mejoran, pero si no se logra y las cosas deben terminar lo más difícil es aceptar que uno todavía ama, pero de otra manera.

¿Es descabellado ver en la ruptura amorosa de su película una metáfora sobre la situación política de la Unión Europea?

Para mí la mirada de la película es muy íntima, pero la misma mirada de una pareja sirve para entender la política y cosas como la crisis griega. Si uno fija al otro en sus deudas y en su falta de medios no logra hacer nada. La forma en la que nos vemos unos a los otros es muy importante para poder superar los problemas y si no aceptamos que los griegos son mucho más que sus deudas siempre estaremos en crisis.

¿Cuáles son sus proyectos para después de esta película?

Este mes voy a empezar a rodar un nuevo filme. Va a ser la primera vez que hago la adaptación de un texto literario, y después tengo planeado hacer otra escrita por mí, que gira alrededor de un asunto judicial belga.

 

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