Murales por la renovación urbana

Juan Carlos García hace parte de Murarte, la iniciativa que llega a Bogotá para embellecer sectores decaídos integrando los esfuerzos de empresas, alcaldías y la comunidad.

Juan Carlos García es el vicepresidente de Innovación País, agencia de marketing digital.Óscar Pérez - El Espectador

¿Qué es la economía naranja?

Una tendencia mundial respaldada por el Banco Interamericano de Desarrollo. Consiste en fomentar las exaltaciones culturales para contribuir al crecimiento de la macroeconomía. La gente está en busca de nuevas experiencias y la idea es aprovechar esas tendencias artísticas y culturales para hacer macroproyectos.

¿Cómo nació la idea de crear Murarte?

De la conciencia de que queremos un país cada vez más bonito y unas ciudades más amables y cercanas a sus habitantes. Aunque lo digital predomina en nuestras vidas, siempre nos gustará salir y debemos trabajar para que nuestro entorno no sólo nos resulte acogedor, sino que sea capaz de atraer gente en busca de nuevas alternativas.

¿Cuáles son los antecedentes?

En París se han hecho exposiciones fotográficas a lo largo del río Sena, en las que se promueve una exaltación multirracial muy interesante. También hay ejemplos en ciudades como Miami, donde a través del arte se ha logrado la recuperación urbana de distritos a los que nadie quería ir y que ahora son toda una experiencia.

¿Qué se ve en los muros que ustedes intervienen?

Primero acordamos con los gobiernos locales qué les queremos transmitir a los habitantes de la ciudad. En el caso de Cali, por ejemplo, el énfasis fueron las regiones de Colombia, mientras que en Medellín fue el rescate del patrimonio histórico. Por eso instalamos fotografías que están archivadas en la Biblioteca Pública Piloto.

¿Por qué el sector privado se ha interesado tanto en el proyecto?

Porque las empresas son conscientes del concepto de valor compartido. Parte del reconocimiento de las empresas para sus clientes está en ofrecer obras que produzcan un bien común. En este caso se trata de la exaltación patrimonial y cultural y de la renovación urbana.

¿Cómo responden los habitantes de las zonas de renovación?

La propuesta gira alrededor de la participación de los gobiernos locales, la empresa privada y los ciudadanos, que son quienes en últimas reciben el impacto de la iniciativa. Después de tener lugares por los que no podían pasar, porque eran feos y corrían el riesgo de ser asaltados, pasan a disfrutar de un entorno urbano renovado.

¿Cuál es la estrategia del proyecto para generar trabajos a largo plazo?

La idea es tener mucho más que una exposición de arte. También queremos tener seguridad, vigilancia y aseo, lo que es una excelente oportunidad para generar empleo. Eso se logra gracias al apoyo del sector privado y cuando nos empezamos a aliar con los habitantes de la zona donde instalamos el mural.

¿Cómo funcionan esos procesos?

En Cali, por ejemplo, hay un barrio que se llama Mortiñal, que queda encima de nuestra galería de murales. Nosotros vinculamos laboralmente a madres de familia de la comunidad y participamos en sus eventos, sobre todo para hacer campañas enfocadas en niños y adultos mayores. Eso crea un vínculo muy fuerte con la comunidad, que hace que los actos de vandalismo sean nulos porque la gente siente que el mural es suyo.

¿Cuáles son las proyecciones de Murarte?

A corto plazo terminaremos de instalar nuestros murales en Medellín. Tenemos planes para llegar a Neiva, Bogotá y Barranquilla, pero el objetivo a largo plazo es pasar a otros países de la región Andina. En nuestro continente existen muchos espacios para hacer renovación.

¿Cómo es su relación con los grafiteros de las ciudades a las que llegan?

Tratamos de involucrar a todos los actores para que la gente quede conforme con el proyecto. El primer paso es entender muy bien cómo funcionan estos colectivos en las ciudades y respetar el trabajo que hacen para que nos podamos complementar.

 

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Alan Ramírez, voz valiente y popular