La importancia de los archivos para construir la verdad del conflicto armado

hace 3 horas

Ni un quemado más

Durante una reunión familiar, Mauricio Tobón perdió un ojo por cuenta de la pólvora. Ahora trabaja para crear conciencia sobre los riesgos de la pirotecnia.

Mauricio Tobón es el gerente del Instituto para el Desarrollo de Antioquia. / Óscar Pérez
Mauricio Tobón es el gerente del Instituto para el Desarrollo de Antioquia. / Óscar Pérez

¿Cómo era su relación con la pólvora antes del accidente?

En mi familia, desde pequeños recibíamos pólvora de nuestros tíos, y nuestros padres nos permitían quemarla. Mi recuerdo más temprano de esa época viene de cuando tenía unos once o doce años. Para nosotros, lo mejor de la Navidad eran los villancicos, la pólvora, los globos y lo que traía el niño Jesús el 24.

¿Qué pensaba antes sobre las campañas contra la pirotecnia?

Los que queman pólvora piensan que las campañas institucionales no son para ellos. Cuando alguien regala pólvora, suele pensar que las personas que sufren quemaduras son casos distantes que generan contenido mediático y no tienen nada que ver con él. Fui una de esas personas; pensé que nunca me iba a tocar, y me tocó.

¿Por qué la pólvora parece tan necesaria en nuestras fiestas?

Es algo que está muy arraigado en nuestra cultura, no sólo en Colombia sino en todo el mundo. Para muchos, está en su chip que las fiestas se celebran con pólvora y eso es algo que se ha hecho durante años. Sin embargo, al caer en manos inexpertas, la pólvora puede hacer que las fiestas se conviertan en tragedias, como lamentablemente me pasó a mí.

¿Por dónde se debe empezar para que haya menos quemados?

Lo primero es educar. Hay que trabajar por cambiar esa ecuación que tenemos en la cabeza en la que Navidad es igual a pólvora. Las campañas institucionales que se han hecho durante los últimos años han servido para disminuir el número de personas lesionadas por la pólvora, pero hay que seguir trabajando hasta que no haya una sola persona quemada.

¿Cuál es la responsabilidad de las autoridades locales?

Hoy es facultad de los alcaldes y gobernadores permitir o no la fabricación, la comercialización y el almacenamiento de pólvora. Aunque sabemos que es imposible hacer que la pólvora desaparezca, sí podemos ser exigentes y aspirar a que no haya quemados, y que si debe haber espectáculos de pirotecnia sean manejados por personas que cumplan con toda una serie de requerimientos técnicos.

¿Cuándo decidió emprender su campaña contra la pólvora?

El accidente dejó muchas marcas. Mi parche siempre me va a recordar que perdí un ojo y, a pesar de que he hecho muchas cosas en mi vida, lo primero que sale cuando alguien busca mi nombre en internet es un titular sobre el accidente. Sentí que no me podía quedar ahí y creé una campaña para mostrar, con mi rostro, que no es cuento que la pólvora mutila, desfigura y mata.

¿En qué consiste esa campaña?

La campaña se llama explosiones de vida. Con el apoyo de entidades gubernamentales de Antioquia queremos despertar conciencia entregando una papeleta que, al contrario de las papeletas de pólvora, se puede sembrar para que estalle vida porque contiene semillas de “besitos”. Queremos volverla una campaña nacional para que en todo el país no haya un solo quemado.

¿Cuál es su objetivo a largo plazo?

Lamentablemente, en Colombia necesitamos casos tristes para que se tomen decisiones y se implementen normas para combatir situaciones que afectan la vida de todos. Creo que mi caso es una oportunidad para hacer eso.

¿Qué le diría a alguien para quien la fiesta no está completa sin pólvora?

Mi mensaje para los que queman pólvora es que están jugando con algo que tarde o temprano los va a afectar negativamente y, además, les están dando un mal ejemplo a sus seres más queridos. No hay nada más doloroso que ver un niño quemado, y para que eso deje de pasar debemos romper la cadena. Hay que dejar de usar pólvora y darnos cuenta de que una fiesta no es más feliz si la hay.

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