"No hay perros agresivos, sino humanos ignorantes"

Para el experto, hay tres características que mantienen a un perro balanceado sin importar su raza: ejercicio, disciplina y afecto.

César Millán, recién llegado a Bogotá, viste deportivo, listo para liderar la manada. / Andrés Torres

Ha manifestado tenerle un cariño especial a “las razas poderosas”: pitbull, rottweiler, dóberman y pastor alemán, ¿por qué?
Realmente no es un cariño especial, y esto es importante aclararlo porque hace parte de mi discurso. Tal vez se tergiversó lo que dije alguna vez y es que esas razas son las menos comprendidas.

Entonces, ¿es más un estigma que una realidad?
Claro, si te das cuenta, el humano es así contra él mismo. Yo, como latino y mexicano, he sufrido la estigmatización en Estados Unidos. Que somos de carteles, narcotraficantes...

Igual que el caso colombiano...
Ya ves. Entonces no es el colombiano, no es la raza. Es el individuo en relación al perro. De esa manera debe evaluarse la situación. Yo tengo todas esas razas, y si fuese así, si fueran agresivas, no podría vivir con ellas. No es la raza.

¿Qué es entonces?
Es la ignorancia del humano. Porque aunque somos muy capaces de desarrollar nuevas tecnologías, de crear grandes cosas, desconocemos muchas otras. No hay perros agresivos, sino humanos ignorantes.

Y ahí es donde usted, con su experiencia, viene a romper esos mitos.
Sí, por eso he desarrollado estos espacios. Y es curioso que un inmigrante mexicano, que viene de rancho, le puede dar clases a personas que van a la universidad, que controlan el mundo y que se supone que tienen las respuestas para cada cosa.

¿Cómo son sus clientes?
Tengo desde alguien modesto hasta un multimillonario. Y el perro no sabe que vive con un famoso, con alguien graduado, doctorado. Lo que el perro sabe es que no sabes de perros. Si no puedes controlar a un chihuahua, menos a un rottweiler. Por eso la agresividad nace de la ignorancia del ser humano.

¿Qué hacer cuando un perro entra en crisis y no sabemos cómo ayudarlo?
Sus crisis pueden erradicarse de un día para otro y de forma sencilla, mientras que la crisis mundial financiera es más difícil, eso es otra cosa.

¿Cuál es la forma, entonces?
Con ejercicio, disciplina y afecto. Con esas características vas a lograr un balance en el canino, sin importar de qué raza sea.

¿Cómo recuerda la pasión de su abuelo por los perros?
Como algo muy bonito, y es que él no era apasionado solamente con el perro, sino con el burro, el chivo, y para él había que honrarlos a todos. Luego, gracias a esa pasión que me sembró por los animales, me quise enfocar en una especie y escogí los caninos.

¿Entonces él no alcanzó a ver su éxito ni amor por ellos?
No, el murió a los 105 años. No pudo ver lo que logró. Mi éxito se lo debo a mi abuelo. Sin su filosofía y sacrificio, no estaría aquí.

Los perros, tal como usted los conoció en la granja de su infancia, no necesitaban galletas de recompensa ni códigos especiales. ¿Por qué ahora sí?
La recompensa para ellos era trabajar contigo. Y la razón es que uno se siente culpable y quiere comprar al perro. Al mismo tiempo viene la mercadotecnia y dice: “Ah, el hombre se siente culpable. Vendamos la galleta”.

¿Entonces no hay que hacerlo?
No, no, no. O sea, podemos hacerlo, siempre y cuando entendamos cuándo beneficia al perro. El problema es que muchas personas les dan la galleta cuando ellos no la quieren, cuando tienen otras necesidades que tú no sabes interpretar.

¿Por ejemplo?
La ansiedad. Si los perros pudieran fumar, habría muchos haciéndolo en la ciudad. Tienen una ansiedad tremenda. Ellos tienen una lógica muy diferente a la nuestra. Nosotros trabajamos por el agua, el techo y queremos que nos traigan todo a las manos. Entonces creemos que ellos funcionan así también. No. Si le llevas la galleta al sillón, no va a estar feliz. Ellos quieren jugar.

¿Por eso la manera de adiestrar a los antinarcóticos es a través de la pelota?
Así es. Ellos no están buscando la droga realmente, sino la pelota, y como la recubren con la droga, la encuentran, pero su objetivo era el juego.

Entonces, ¿es un mito que se les da droga a los perros para que la encuentren?
Por supuesto. Imagínate, sería una violación a los derechos de los animales. Ellos son como niños, tienen una lógica muy sencilla, sólo quieren jugar.

Hablando de mitos, ¿qué tan cierto es que al hacer sonar un papel periódico, ya sea en la mano o sobre el perro, se adiestran mejor?
El papel no tiene nada que ver. Es el ruido. Puedes controlarlos haciendo sonar las palmas u otra cosa. Pero depende del perro, tienen reacciones diferentes. Algunos pueden reaccionar agresivamente y a otros más tímidos les puede funcionar. Tienes que saber con quién usar la técnica.

¿En qué es lo que más se parecen el comportamiento humano y el del canino, al que muchas veces se asocian sentimientos propios de los hombres?
Es que nosotros somos también animales. Con la diferencia de que razonamos y pensamos, o eso creemos (risas). Nos parecemos en la intuición, y lo diferente es que el humano compra con los ojos y el perro con la nariz.
 

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