'No me gusta comer cuento': Luz Amparo Álvarez

La reconocida humorista e imitadora vuelve al Ástor Plaza con más de 60 personajes en escena. La antioqueña lanzará un nuevo disco. Dice que la imitación fue cuestión de necesidad.

Los personajes más difíciles de imitar para Luz Amparo Álvarez son Mercedes Sosa, por su voz, y Sofía Vergara, por sus 38D. / Liz Durán - El Espectador

Sus estudios estuvieron inclinados hacia la música, ¿cómo terminó en la imitación?

Decidí imitar por falta de trabajo. Entré con timidez a radio con Vargasvil en El manicomio de Vargasvil, donde hice mis primeras voces: Don Pepino y Topo Gigio.

¿Cuál fue su primera imitación?

Cantando como Paloma San Basilio en El manicomio De Vargas Vil, una parodia.

¿Siente alguna responsabilidad al ser una de las pioneras del humor femenino en el país?

No siento que sea así, en esa época estaban La Nena Jiménez y había mujeres en Sábados felices. En cuanto a la imitación, también estaba Alexandra Montoya en La Luciérnaga, empezamos muy parejas. Nos sentíamos muy solas y sobre todo en el tipo de humor que hacemos, de actualidad y política, pero me parece muy rico que hoy en día existan más mujeres haciendo lo que nosotros hacemos.

Una diferencia entre el humor masculino y el femenino.

La picardía y la coquetería. La feminidad que las mujeres podemos ponerles a los personajes. Siempre se mantiene esa dulzura y delicadeza.

¿Extraña los programas de humor en la televisión?

Hacen mucha falta, porque es contar la noticia de otra forma. Como dicen algunos amigos humoristas, es la vaselina con la que se da la noticia y los personajes de humor son el disfraz perfecto para decir cosas que seriamente no se pueden decir.

¿En qué se diferencia el humor de radio del de televisión?

En radio, la magia es que la gente lo reconozca a uno por la voz, hay más compromiso con la voz; y en televisión es más agradecido, porque la gente te reconoce inmediatamente el trabajo.

¿Qué es lo más difícil de hacer humor político?

Es cíclico y hay tanto material, que en términos generales es fácil. Se complica en la imitación con algunos personajes que no sean tan populares.

¿Cuál es el criterio que utiliza para escoger cada personaje a imitar?

De acuerdo con la popularidad. Por lo general admiro mucho a las mujeres que imito. No se tiene que presentar al personaje, sino que simplemente estiras la mano y pones el dedo encima, la gente sabe que uno va a interpretar a Amparo Grisales.

¿La que más le cuesta imitar?

Sofía Vergara, por sus 38D me costaría como 5 millones de pesos (risas). Me cuesta mucho Mercedes Sosa, porque tenía una voz grande y única, la tengo todavía como un reto, sé que puedo mejorarla y hacer una imitación más exacta.

¿No le ha picado el bicho de la actuación seria?

Uno a veces lo piensa, pero estoy definida en esto y el día a día se lo lleva a uno con tanto trabajo.

¿Qué es lo diferente de esta versión de ‘Que Dios nos ampare’?

Es un espectáculo cómico-musical, en el que hago más o menos entre 60 y 70 personajes. Cada vez voy agregando más. Es una montaña rusa de emociones, tiene de todo. Es un recorrido por los diferentes tipos de humor: la imitación, la parodia, la política, el personaje creado y la música.

'Lo que soy' es su nuevo disco, ¿cómo encuentra su propia voz?

Ya había grabado un disco y eso me ayudó a recordar cuál era mi voz, que a uno se le va olvidando. Soy 'romanteca', la gente cree que voy a cantar algo divertido y medio parodia, pero es lo opuesto, voy en serio, soy muy apasionada, romántica y dulce y así es mi voz.

Si usted fuera algún personaje que imita, ¿cuál sería?

Mi marido dice que tengo varios, que me acuesto como Natalia París y me levanto como Piedad Córdoba (risas). Soy rara y radical. Como puedo ser muy dulce, en las decisiones puedo ser muy radical.

¿Qué ‘hobbies’ tiene?

No tengo hobbies, no colecciono nada. Me apasiona viajar y siempre he dicho que quiero conocer todas las maravillas del mundo y ya conocí a la primera, que es mi marido (risas).

¿A qué otros comediantes admira?

Tola y Maruja, porque tengo mucha influencia de ellos y por su humor fino e inteligente. A Daniel Samper, Daniel Samper Ospina, César Augusto Betancourt, Julio Zabala, Vargasvil, Luis Gutiérrez y Mr. Bean, que me parece increíble que no tenga que hablar para hacer reír.

 Un momento para ponerse seria.

El de ir a votar.