Otra mirada al magnicidio de Jorge E. Gaitán

Mauricio Puentes habla de su participación en 'Roa', la cinta que se estrenará el próximo 9 de abril, cuando se conmemoran 65 años del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán.

En ‘Roa’, el artista  realiza su primer  protagónico para cine. / Cortesía
En ‘Roa’, el artista realiza su primer protagónico para cine. / Cortesía

¿Quién es Juan Roa Sierra?

Es un ser humano de cualquier época, con todas las condiciones de una persona promedio de nuestra cultura. Con necesidades, sin empleo ni recursos intelectuales para aspirar a algo mejor. De ahí que Gaitán, el político de turno, se convierte en ese ser superior que le podrá ayudar a cambiar su vida.

¿Cómo llegó a ser el protagonista de ‘Roa’?

Conocí a Andy Baiz (el director) en una audición para Satanás. Me dio la oportunidad de participar ahí como el indigente de la iglesia. Luego nos hicimos amigos y un día me dijo que preparara un personaje basado en el libro El crimen del siglo, de Miguel Torres. Aunque me había aclarado que no servía para ese elenco, dos meses después me llegó un mensaje de texto: “Eres Roa”.

Debió bajar casi 30 kilos para este personaje. ¿Cómo fue ese proceso?

Tuve que someterme a un proceso que implicó deshacerme de las marcas que me había generado el gimnasio, pues soy aficionado al deporte y a estar en forma. Analicé la imagen de la madre de mi personaje (Encarnación) y supe que Juan debía ser flaco, caracterizado por el hambre y la falta de sueño, así que dejé el gimnasio, cero grasas, y también tuve períodos de hambre.

¿A qué le teme como actor?

A no sentir.

¿Cómo fue rodar la escena al borde del Salto del Tequendama?

Era una escena compleja por las características del lugar. Me preocupó no sentir miedo de la caída, de la muerte, del dolor. Me cuestioné y entendí por qué ese lugar te invita a dejarte ir. Al estar cerca de la Piedra del Suicida, lo último que uno quizás va a ver es una imponente cascada y un hermoso paisaje verde. ¿Vida o muerte? Usted escoge.

¿Cómo encontró la psicología del personaje Juan Roa Sierra?

Estudié cómo era la cultura de ese momento, sus temores y qué motivaba su moral colectiva. Así que Juan debería ser básico, de emociones primarias, sin mucha intelectualidad, pero con la capacidad de reaccionar y acomodarse a cada situación y sobrevivir el día a día. Un hombre que no es malo en esencia, pero que todo lo hace con el instinto.

¿Cuál fue el mayor reto al que se enfrentó en esta cinta?

Mantener la coherencia del personaje, asumir cada escena como una unidad y demostrar que no se habían equivocado al elegirme.

¿Hay un gran compromiso por participar en una película que toca un tema tan sensible de la historia de Colombia?

Sí. Para mí es una responsabilidad mayúscula. Debes elegir qué quieres mostrar desde el personaje, para que el tema no sea un rasgo ridículo. Proyectar el carácter humano que hace que Roa, como víctima, pueda ser cualquiera de nosotros.

Una anécdota del rodaje.

Estábamos en una calle en el Centro y un señor iba con sus hijas, de pronto se detuvo y empezó a preguntarse qué estaba pasando y casi se pone a llorar. Luego le pregunté si se sentía bien y me dijo que por un rato pensó en su juventud y sintió un déjà vu. En ese momento comprendí que estábamos ante un producto muy bello.

Es una cinta con tinte político, ¿le gusta el tema?

Sí, claro, porque nos aclara que aquí en nuestro país cualquier tropiezo se soluciona matando, o se puede emparejar cualquier competencia que exista, y nos queda gustando. Señalamos sin ningún temor, inculpamos sin pensar dos veces.

¿Le gusta convertirse en famoso?

La fama quizá es para mí un estado que brinda la posibilidad de ampliar el espectro de acción, poder contactar y ser contactado por pares que tengan las mismas búsquedas personales y profesionales. Algunos la usan para otras cosas.

 

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