Pablo Sabat inaugura la fiesta árabe

El director de orquesta peruano llegó a la capital para participar en la gala de apertura del III Encuentro Colombo-Árabe, donde estará al frente de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Su primer acercamiento con la música fue a través del piano. ¿Qué relación tiene con él?

Extremadamente especial. Sigo tocándolo: acabo de presentar dos recitales de canciones de Mahler y en noviembre haré dos recitales de piano sólo con música de Liszt, incluyendo su Sonata en sí menor.

Ha dirigido la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú y también la Juvenil. ¿Qué diferencia encuentra entre ellas?

La experiencia diferencia a unos de otros, pero procuro trabajar de manera similar. Los chicos necesitan más tiempo para profundizar en el trabajo y aprender técnicas para tocar en una orquesta.

¿Qué hace a una obra musical conmovedora?

Brahms decía que una obra debía ser perfecta de todas maneras, y lograr que sea bella es algo que está todavía más allá. Mahler decía que escribir una obra interesante es fácil; lo difícil es que sea bella. Supongo que ese es el punto: cuando un compositor logra que una obra sea bella, puede estar seguro de que conmoverá con ella.

¿Qué le significa el aplauso?

Reconocimiento al trabajo. Pero no me importa demasiado, porque el verdadero reconocimiento lo dan los músicos y, sobre todo, uno mismo, que sabe cuándo algo salió como debía ser.

¿Le da lo mismo dirigir con o sin batuta?

Sigo las dos formas: dependiendo del tamaño de la orquesta o la complejidad de la obra.

Una pieza que sueñe dirigir.

Todas las sinfonías de Mahler (ya he dirigido algunas, pero ¡tengo que hacerlas todas!).

¿Qué hace a un buen director?

El equipamiento musical y la capacidad para entrar hasta lo más hondo de la obra.

Su top cinco de compositores favoritos.

Dígame cómo ordeno a Mozart, Beethoven, Brahms, Mahler, Bach, Debussy, Ravel, Strauss...

¿Qué le genera curiosidad de Colombia?

Entender cómo han logrado ese apoyo a las artes y comprender cómo replicarlo en el Perú.

¿Qué diferencias encuentra entre ambos países frente a la atención que se le presta a la música clásica?

En Colombia, desde hace años, hay un apoyo más fuerte a la música clásica que en el Perú, donde recién se empezaron a abrir escuelas de música en las universidades hace dos años.

¿Por qué la promoción cultural no ha sido una prioridad?

Porque al parecer, y sólo al parecer, no da créditos políticos. Pero si los dirigentes vieran el efecto que tiene este asunto en la sociedad, puedo apostar a que se involucrarían mucho más y buscarían una mayor inversión en los proyectos. Lo mismo con el empresariado privado.

¿Qué asuntos le preocupan de su nación?

La seguridad es un tema que, si bien no está en un estado terrible, como en algunas capitales vecinas, es algo que puede desbordarse si se descuida. Lo otro, y sobre todo, es que no se pierda el camino que ha llevado al país a estar donde está ahora. Una desviación sería mortal en este momento.

Fue invitado a Colombia para rendirle homenaje a sus orígenes. ¿Qué tan árabe se siente?

Aunque mis abuelos, que vinieron de Belén, fallecieron antes de que yo naciera, siempre he sentido una conexión especial con esas raíces, gracias a algunas costumbres, la comida y la historia.

¿Su plato árabe preferido?

Las hojas de parra rellenas. No sólo es mi plato árabe preferido. Es mi plato preferido, ¡punto!

¿Sobre qué asunto de la cultura árabe quisiera aprender?

Desde hace años siento fascinación por conocer sobre el período en que los árabes estuvieron en Andalucía durante la Edad Media. Historia, cultura, arte, las relaciones con los cristianos y los judíos.

¿Cuál ha sido el principal aporte cultural de los árabes a Suramérica?

Hay muchísimos detalles que los sudamericanos hemos adquirido de ellos a través de España. Pero la herencia fundamental es la cultura, que se refleja en el idioma, las comidas, la literatura, etc.

¿Qué falta por aprender de la cultura árabe?

En la literatura hay una tendencia al simbolismo que en general se ha perdido en el mundo moderno. Extraño esa capacidad de representar la realidad de otra manera que no sea la que tenemos en las narices. Es mucho más interesante y creativa.