“Como productora me siento bendecida y afortunada”: actriz Patricia Grisales

Esta manizaleña, decidió dedicarse al mundo de la promoción de artistas, porque según ella siente que hace más falta en ese espacio, que en la televisión.

Patricia Grisales asegura que el trabajo realizado con Róbinson Díaz ha significado para ella un crecimiento enorme en su carrera como empresaria.
Patricia Grisales asegura que el trabajo realizado con Róbinson Díaz ha significado para ella un crecimiento enorme en su carrera como empresaria.

¿Cuántos años lleva en el mundo del espectáculo?

Huy... (risas). Perdí la cuenta. Cuando el teatro se hacía en el patio de la casa... voy a esperar a que ustedes calculen el tiempo. Aprendí a pararme en un escenario por primera vez desde que tenía cinco años en el patio de mi casa, y en la iglesia del barrio donde vivíamos en Manizales montábamos obras para los niños.

¿Toda su familia incursionó en el teatro?

No, no toda. Digamos que sólo mis hermanos. Cuando estábamos pequeñitos hacíamos teatro las cuatro mujeres y mi hermano era el que se paraba en la puerta mirando a ver a quién dejaba entrar y a quién no; ya grandes, sólo Amparo y yo seguimos en esta carrera.

¿Cuántas obras de teatro ha hecho a lo largo de su carrera?

He hecho mucho teatro. Alcancé a coger un poco de la escuela de Fanny Mikey, porque empecé hace más de 30 años a hacer obras en el Teatro Nacional; hice obras conocidas en el mundo artístico, como El último de los amantes ardientes, Baño de damas sorprendidas, Taxi y Plaza suite.

Se estrenó como productora, ¿cómo le fue?

Considero que no me fue mal, pero fue difícil, demasiado complicado porque la producción abarca el antes, durante y después. Recuerdo que mi primera vez hice actuación y producción, casi me enloquezco. Mientras me maquillaba, con el rabito del ojo veía cuántas personas entraban a la obra y hacía cuentas de si me alcanzaba la plata de la taquilla para pagar al de las luces, el sonido, los actores y toda la cantidad de cobradores que estaban ahí parqueados esperándome. Fue una buena escuela que no volvería a repetir.

¿Qué le gusta más: producir o actuar?

Me gustan las dos, pero produciendo he encontrado un espacio donde me muevo muy bien, me gusta hacerlo, adoro mi trabajo, entonces creo que hago más falta en ese espacio que en la actuación en televisión.

¿Cómo comenzó en el mundo empresarial y a promover artistas?

Cuando estuve en el teatro noté mucho la necesidad de tener a alguien, que agarrara a los actores, los llevara a hacer giras, promocionarlos y hacer espectáculos. En mi época no se usaban los mánager, pero cuando existieron se enfocaron a hacer con los actores televisión, muy pocos en el teatro, por eso creo que ese es mi fuerte y ayudado con mi carrera de publicista, he logrado desempeñarme bien en este tema.

¿Háblenos de su firma Grisales Producciones?

Bueno, como firma he representado y manejado a muchos artistas, me atrevo a decir que los mejores de este país, pero en realidad agradezco a mi primera profesora, con la que arranqué en este mundo, que fue Amparo Grisales. Digo profesora porque nunca habíamos trabajado juntas, ella es una persona muy profesional, muy exigente, me enseñó, me exigió e hizo que fuera muy buena en lo que hago. Después produje a Isabela Santodomingo, también he trabajado con muchos humoristas: Hassam, Jeringa, Donoso, Barbarita y después conocí a Róbinson Díaz y Alberto Barrero, con quienes vengo trabajando magníficamente desde hace 4 años.

¿En qué proyecto se encuentra trabajando actualmente con Róbinson Díaz?

Estamos trabajando en una obra que se llama Mucho animal. Con esta obra hemos recorrido 16 países y más de 95 ciudades. La verdad, he hecho un excelente matrimonio con Róbinson, ahí sí digo que se juntaron el “roto con el descosido”, siento que ellos necesitaban a una persona como yo y yo a unos artistas como ellos.

¿Cómo siente el nuevo reto de producir espectáculos para el teatro Patria, que pertenece a las Fuerzas Armadas?

Siento como si fuera un premio a la persistencia. Vivo cerca del teatro Patria, que queda en la carrera 7 con 106, y siempre que pasaba por ahí decía: “ay, qué pecao este teatro”, entonces me visualizaba: “Cuándo será que voy a ver una valla con una obra mía, ¡Dios mío!”, imagínense esa visualización todos los días y así empezaron las cosas.

¿Se considera una pequeña ministra de Cultura?

(Risas). No, tampoco hasta allá, pero fíjate que Fanny Mikey decía una cosa, cuando empecé a producir la obra de Amparo, “yo veo a Patricia y así era yo igualita cuando tenía su edad”. En realidad ella me motivaba mucho y fue una gran profesora para mí. Cada aporte que se va haciendo y todas estas nuevas experiencias son un nuevo reto. Para mí esto es como una pequeña graduación.

¿Se siente feliz con su papel como productora?

Sí. Así como dice el cuento: bendecida y afortunada de poder manejar a unos artistas talentosos y humanos, me siento satisfecha.

 

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