Profetas en su tierra

El cantante y compositor caucano comenzó su carrera hace 16 años, cuando conoció a Antombo Langangui, su compañera de escenario. Ahora su sonido, una mezcla de hip hop, R&B, funk y reggae, regresa para sorprender al público colombiano con su tercer álbum, “Tiempo”, luego de presentarse en el Festival de Glastonbury 2015.

Profetas viene de presentarse en varios festivales internacionales, además de trabajar en su tercer álbum. Como antesala a ese proyecto lanzaron el video de “La felicidad”, que contiene imágenes del Caribe colombiano.

Sí, La felicidad pretendía mostrar el Caribe colombiano, entonces la mayor parte es en Cartagena, pero también hay tomas en Santa Marta.

Es algo muy distinto al video de “La noche”, que incluye imágenes de su gira por Europa.

Así es. El video anterior lo hicimos en ciudades como Londres, El Cairo, París y Nueva York. En el caso de La felicidad queríamos que estuviera enfocado en el Caribe colombiano, porque nuestro deseo es retomar nuestras raíces y conquistar al público de nuestro país.

¿Las letras de estas dos canciones reflejan el momento por el que pasa la banda?

Llevamos cinco años sin sacar un álbum después de “Baila”, así que decidimos darle algo nuevo al público. Hemos tocado de noche en diferentes lugares del mundo; es el momento en el que trabajamos y consideramos que hay algo especial en ello, por eso la canción se llama “La noche”. En el caso de “La felicidad”, decimos que es como un mantra, porque llevamos 16 años y a veces nos preguntamos por qué seguimos haciendo música, y la única razón que encontramos es que nos hace felices, nos llena, por eso la canción lleva ese nombre.

¿Cómo ha cambiado el sonido de Profetas en estos 16 años?

Al principio éramos muy adolescentes y contestatarios, y teníamos una fanaticada con esas características. Luego, cuando empezamos a viajar, se volvió más rumbera. Ahora, con Tiempo, Profetas es un poco más adulto, más reflexivo; decimos las cosas de manera más profunda, no tan complicada como en la adolescencia. Siento que este álbum tiene las mejores letras que hemos escrito. De hecho La noche y La felicidad no van a estar en este álbum, porque las letras tienen una continuidad, un concepto.

Ese espíritu adolescente los llevó a ser reconocidos en el mercado internacional, pero no en Colombia

Sí, hemos hecho más conciertos fuera del país. Sin embargo, eso va a cambiar con este disco, porque veníamos de trabajar en una onda vanguardista, muy world music, que es muy bien recibida en los festivales europeos, pero a pesar de que este disco tiene algo de vanguardista, estará más aterrizado a los sonidos colombianos, a lo que la gente baila en las discotecas, las fiestas o las ferias colombianas.

O sea que el nuevo disco mantendrá algo del funk y el hip hop por el que han sido reconocidos.

Sí, porque es la forma que nos diferencia, es un sello muy internacional, porque llevamos viajando más de diez años y estas son nuestras influencias.

¿Que significó haber participado en el Festival de Glastonbury 2015?

Como músico considero que cerramos un ciclo, que ya no hay nada más grande. Ahora nuestros ojos están puestos en Colombia, y queremos ser una banda reconocida en el país, que llegue hasta el último rincón. El año pasado tocamos en la Feria de las Flores y en Manizales, y fue maravilloso, eso es lo que queremos que nos pase todos los días en las ciudades y pueblos de Colombia.

¿Qué canales de difusión influyeron para ser tan reconocidos en el ámbito internacional?

La primera etapa fue internet. Eso nos llevó al circuito de DJ y de festivales en Europa. En la siguiente etapa nos volvimos muy empresarios de nuestra banda y empezamos a asistir a los mercados culturales europeos. Creo que esas dos cosas fueron las que nos llevaron a ese terreno.

¿Cómo es el trabajo de creación entre Antombo Langangui y Pablo Fortaleza?

Antombo y yo no siempre estamos juntos, pero cuando nos dedicamos a trabajar en un proyecto le metemos toda la energía. Por ejemplo, en el nuevo disco hay una canción que se llamará La despedida, y ella se inclinó más por el lado de una despedida a un ser querido, mientras que yo lo enfoqué en el amor, cuando una pareja termina, y unimos esos dos conceptos. A veces son ideas mías o de ella, pero en Profetas siempre negociamos. Por ejemplo, yo escribí Chocolate y Antombo cambió el coro, y eso fue lo que gustó de la canción. Un canción que llegó a ser parte de la compilación del disco “Latin Beat” de Putumayo World Music.Esa canción tuvo muchas compilaciones en muchos países: Alemania, Bélgica, Estados Unidos. Se movió sola.

El no estar siempre juntos, ¿es porque tienen personalidades muy diferentes?

Ella y yo somos una sociedad que funciona de manera natural, a pesar de que somos personas muy diferentes: ella es una mujer que practica yoga, es muy tranquila, reflexiva, mientras que yo soy impulsivo, quiero las cosas ya, soy más calle. Pero aun así funcionamos, porque nos complementamos en ese sentido y porque los dos teníamos el sueño de tener una banda de géneros que nos gustaban. En esto también juega que hemos sabido armar equipos; con los últimos músicos que nos acompañan hemos sabido trabajar muy bien.

¿Dónde nació su gusto por la música?

Soy sobrino de Piper Pimienta, quien cantó Las caleñas son como las flores. En mi familia ha habido varios músicos, sobre todo de la generación de mis abuelos. Muchos tíos se dedicaron a tocar en las orquestas de los años 70. El recuerdo que tengo es que acompañaba a mi madre a los grupos de danza y la miraba bailar. A los siete años me pusieron un violín en las manos, instrumento que nunca me gustó, pero que me ayudó a ser más disciplinado. Desde entonces mi vida ha girado en torno a la música.

¿Y de dónde la influencia de los sonidos urbanos?

Soy y siempre he sido rapero, es la técnica a la que le he dedicado más tiempo y en la que me considero bueno. Es mi pasión. De niño hice freestyle con los chicos de la calle, así que ha sido la técnica para hacer música. De hecho, estoy trabajando en una fundación que se llama Huellas y Memoria, que promueve el talento de los artistas afrodescendientes tanto de Bogotá como de Puerto Tejada (Cauca).

Finalmente, así como Antombo trabajó en un proyecto musical de manera independiente en 2013, ¿usted hará lo mismo, pero más ligado al rap y al R&B?

Sí, decidimos desarrollar proyectos independientes, porque tanto Antombo como yo tenemos fans. En mi caso voy a sacar unos sencillos antes del lanzamiento del álbum de Profetas, que será más masculino, más urbano.

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