"Quedé antojado"

Gregorio Pernía habla de su experiencia en el 'reality' de Caracol, del que salió por una lesión en la rodilla; de su participación en la polémica novela 'Tres caínes' y de su visión política del país. Dice el actor, recién eliminado del 'Desafío África'

Gregorio Pernía escribe los proyectos ‘El sabor de mi pueblo’ y ‘Canto con el alma’, una miniserie social. / Archivo - El Espectador
Gregorio Pernía escribe los proyectos ‘El sabor de mi pueblo’ y ‘Canto con el alma’, una miniserie social. / Archivo - El Espectador

Gregorio Pernía habla de su experiencia en el ‘reality’ de Caracol, del que salió por una lesión en la rodilla; de su participación en la polémica novela ‘Tres caínes’ y de su visión política del país.

¿Qué lo motivó a participar en el ‘Desafío África’?

Bueno, siendo honesto, lo que más me motivó fue el premio, $600 millones. Me dije: con esto puedo solucionar la universidad de mis hijos. La otra motivación, la oportunidad de conocer y vivir una experiencia en África y poder probarme, medir mis capacidades bajo otras condiciones.

¿Cómo fue su experiencia con la mamá de la tribu serer?

Fue una relación muy bonita. No tenía espacio para dormir y cuando ella se dio cuenta me cobijó, me metió a su cabaña, a su espacio. No entendía muy bien, pero me decían que ella había perdido un hijo y veía en mí esa posibilidad de tenerlo nuevamente. Se portó muy bien, hizo cosas como conseguirme hielo, papel higiénico, cosas que no se podían conseguir. Fue una experiencia bien linda de amor con ella.

¿Qué conclusión saca de su experiencia y participación allí?

Quedo antojado. Quiero ir en 2014 como sobreviviente para cubrir la deuda que tengo con los colombianos.

¿Para usted quién debería ser el ganador del ‘Desafío’?

Claudia Moreno, la venezolana, es una berraca. Competidora, echada para delante, estratega, audaz. Podría estar la Crespa, pero Claudia es mi favorita.

En cuanto a su carrera actoral, ¿qué piensa de la polémica que generó ‘Tres caínes’?

Bueno, de hecho, gente del mismo medio, productores, actores, estuvieron en contra, pero pienso que esos mismos que criticaron, si los hubieran llamado a participar, allí estarían. Sin hacerle apología al paramilitarismo, al narcotráfico, etc., sí hay que mostrar la realidad del país. Es dejar claro que al que obra mal le va mal. Es mejor ser del batallón del bien. Fue una familia que le hizo daño al país y había que contar la historia.

¿Entonces cree acertada la manera en que se muestran el conflicto y las víctimas en la novela?

Ahí empezamos a tener puntos de opinión. Pero de esa forma se contó. Quedan muchas cosas por fuera y gente que habría que involucrar: Alfonso López Michelsen, Turbay Ayala, José Obdulio Gaviria, el M-19 con el Comandante Uno, La Chiqui, Alfonso Cabrera, el Eln. La mayoría de los colombianos de una u otra forma hemos tenido alguna relación cercana o lejana (víctimas o victimarios) con el conflicto armado. Y qué más que un presidente haya estado involucrado con el paramilitarismo, como el señor Álvaro Uribe Vélez.

En ese sentido, ¿cuál debería ser el rol de la televisión colombiana en la visualización del conflicto armado?

Lo que se debería hacer es un trabajo más profundo. Hoy las producciones no son como hace un tiempo. Hoy se hacen en un mes y los argumentos son muy superficiales. Si eso vende, es lo que le interesa a la compañía. Nosotros a veces somos simplemente peones de quitar y poner: cuando les funciona lo dejan a uno, y cuando no, no. Pero no tenemos voz ni voto. Y en argumentos, ya vemos la tendencia: Pablo Escobar, La promesa, de las prepago, Sin senos no hay paraíso, etc., y ahora viene otra producción de Jorge Alí Triana. Pero aquí no hay dignidad, ni ética ni valores; se está perdiendo eso en las compañías.

¿Qué hay de su vocación política?

Mi mejor personaje lo estoy haciendo ahora: prefiero quedarme a un costado en ese asunto. Mira todo lo que pasa en este país. Uno está mejor en su casa, tranquilo, sin meterse en líos.

¿Qué opina del rumbo político del país hoy?

Lo veo como un cáncer. Hay una magistrada que se va a España con los viáticos de los colombianos. Hay cortinas de humo. Entonces, como no hay nada más que contar, hay conflicto diplomático entre Venezuela y Colombia. Y así se tapan muchas cosas que se están haciendo. Más de seis millones de desplazados. Lo que se ve de narcotráfico, etc. Pero hay mucha apatía de la gente y falta de creatividad. Las corporaciones públicas no ofrecen esa credibilidad.

¿En qué proyectos está trabajando ahora?

Estoy con un proyecto de una miniserie social que se llama Canto con el alma, y otra cosa que estoy escribiendo, El sabor de mi pueblo. También estoy esperando si sale algo a lo que me llamaron, Reina de corazones, con Telemundo.