'Quiero que me respeten como periodista'

Mientras alista maletas para ir a cubrir Miss Universo, confiesa que quiere quitarse la imagen de la loca que hace reír a la gente y mostrar su mejor faceta como comunicador.

Carlos Vargas sueña con un programa al estilo del de David Letterman. /Caracol Tv

¿Este es el mejor momento de su vida?
No sé, siempre pienso que vendrán mejores.

¿Un momento para recordar en su carrera?
Uf, varios. Haber entrado en la televisión sin sufrir. El momento actual es como un sueño, porque personas como Iván Lalinde y Juan Esteban Sampedro, en Caracol, creyeron en mí y me han dado la oportunidad de crecer como periodista.

¿Su mejor chisme?
También son varios: el embarazo de Shakira, aunque nadie nos paró bolas. Dejar en evidencia que Jessica Sanjuán era amante de un hombre casado y que había dañado otras relaciones. El último, la relación de la Crespa con Camila Chaín.

¿Cómo logró esa chiva?
Me tocó convencerlas de que hablaran en televisión. Todo se arregló en una comida, con asesores de imagen que Camila llevó, de esos que trabajan con políticos. Yo les dije cómo iba a ser la entrevista, que no quería morbo sino mostrar la relación que tienen.

¿No tuvieron problemas por hablar de una relación lésbica en horario triple A del sábado?
No, ninguno. Ya estamos acostumbrados a que los lunes Amparo Pérez, la defensora del televidente, tiene el buzón lleno de mensajes a favor y en contra de nosotros. Todavía sigue siendo el video más visto en la web.

Lo más difícil de su trabajo.
Que todos los días nos movemos en una línea delgada entre el odio y el amor.

¿Se ha ganado enemigos por algún chisme?
Cuando conté que Julián Román tenía al tiempo dos relaciones sentimentales, nos bloqueó en Twitter y no me volvió a contestar. A veces pasa, pero después se les quita la rabia y nos vuelven a hablar.

¿Ha perdido algún amigo por su trabajo?
No soy amigo de nadie de la farándula.

¿Algún chisme suyo ha dañado una relación?
No soy consciente de haberlo hecho. Todo lo contrario, he dejado de contar historias de cachos de gente muy, pero muy famosa, que son muy queridos por la gente, por simple precaución.

¿Hasta cuándo estará atrapado en ‘La Red’?
El programa está en un punto muy alto, pero uno siempre quiere más.

Lo mejor de haber estado en ‘Sweet’.
Que me dio la oportunidad de descubrir esta labia tan venenosa que tengo, la capacidad de entrevistar a gente como el expresidente Ernesto Samper Pizano, el general Naranjo y su esposa, y que a ellos les parezca divertida mi entrevista.

¿Cuál ha sido la pregunta más atrevida que ha hecho?
Un día, en campaña, le pregunté al hoy presidente Juan Manuel Santos si utilizaba pestañina.

¿Y le contestó?
Sí (risas), me dijo que no. Y yo le creí. A la gente hay que creerle.

¿Cuál es el personaje que elude mejor las preguntas?
Adriana Tarud y Laura Acuña.

El mejor consejo que le han dado.
Carlos Giraldo me dijo que no hiciera amistades con la gente de la televisión, porque si lo hacía no podría hacer mi trabajo. Y es cierto.

¿Cómo fue eso de sentirse víctima de la fama?
Fui víctima de mi propio invento. Nosotros promovemos El Fisgón y resulta que a mí me grabaron bailando con un amigo. Lo reconozco, es un poco fastidioso. Pero no dejaré de pasarla bueno por eso.

¿Ha sentido discriminación por ser gay?
Todo lo contrario. Cuando entré a la televisión me pidieron que fuera así, como era yo, divertido.

¿Le pidieron abiertamente que fuera amanerado?
Sí, y no tuve problema en hacerlo. Me ha costado trabajo barrer con esa imagen, no quiero que me reconozcan porque soy gay. Soy más que la loca que hace reír.

¿Cómo va a dejar atrás esa imagen?
Quiero tener mi propio programa, con mi toque divertido, pero que también se destaque mi trabajo como periodista,

No nos imaginamos a Carlos Vargas serio.
No, a mí me piden que sea divertido y yo lo hago, lo disfruto. Yo sé que soy el show, que tengo agilidad para responder a todo. Gracias a esta manera de ser, he podido entrar más fácil a entrevistar a los famosos. Es una ventaja.

¿Cuál es su meta próxima?
Encontrar el equilibrio entre lo que soy como periodista y mi imagen divertida.

¿Cómo se imagina su programa?
Todo está inventado. Quiero hacer entrevistas como David Letterman. Siendo más criollos, como José Gabriel Ortiz. Pero con mi propio toque

¿Cuál es su toque?
Mi ignorancia me permite hacer preguntas que a otros les da pena hacer.