"Recibo este homenaje con lágrimas de gratitud": Héctor Ulloa

Entrevista con 'Don Chinche', el protagonista de la comedia colombiana más famosa de los 80.

¿Recuerda por qué Pacheco lo bautizó Don Chinche?

Pacheco quería levantarse una novia y le dijo que cuando él mencionara la palabra “chinche” era porque la estaba pensando. Cuando me presentó en uno de los programas de Operación Jajá dijo “le toca el turno ahora a Héctor ‘El Chinche’ Ulloa” y me quedé Don Chinche.

¿Qué hizo de Don Chinche una comedia de culto para los colombianos?

Ser el ejemplo clásico de lo que es un verdadero cuadro de costumbres. La pantalla de televisión era un sitio de encuentro de los colombianos con su colombianidad.

Fueron 11 años viviendo junto a Don Chinche, ¿En algún momento Héctor se fundió con el personaje?

Sucedía un fenómeno de simbiosis en el que yo alimentaba al personaje y el personaje alimentaba mi vida.

¿Aún en la calle lo llaman Don Chinche?

Todavía me recuerdan y me reconocen. Hasta los jóvenes acompañan a sus padres en el juego de la nostalgia y han aprendido a quererme.

¿Don Chinche y la señorita Elvia fueron felices para siempre?

Yo creo que sí, pero no sé si comieron perdices.

¿Qué ha pasado con la comedia colombiana?

Hoy se está haciendo muy buena comedia, hay buenos actores y buenos directores; pero las temáticas costumbristas desaparecieron de la pantalla, ya no se venden y ya no sensibilizan a nadie. La televisión de ahora es buena, pero impersonal.

¿Qué representó Pepe Sánchez para su carrera?

Fue un gran creador, el mejor director con el que trabajé, sin lugar a dudas.

¿Cuáles comedias sintoniza hoy?

El secretario y Los canarios.

Después de ser diputado, fue consejero para la cultura de la Gobernación de Cundinamarca. ¿Ahora a qué se dedica?

Fui consejero hasta el 31 de diciembre, ahora estoy disfrutando de mi retiro.

¿Le gustó pasar por la Asamblea de Cundinamarca?

Me gustó sentir lo gratificante que es ver por ejemplo la sonrisa de un niño al inaugurar un polideportivo que ayudé a gestionar, pero se siente mucha frustración cuando se aterriza y se acepta que no es posible cambiar el mundo.

¿Cómo describe su vida en la política?

Fue como una temporada de teatro, en la que me dediqué a un rol distinto y quedé satisfecho. Cuando las cosas se hacen con pasión y honestidad, el resultado final es gratificante.

¿La política es para todo el mundo?

La política tiene la lógica de los vestidos: hay algunos cuerpos a los que se les puede amoldar la ropa, que con tijera en mano se remienda y funciona. Otros, no.

¿En qué cree?

Esa pregunta es pelipuntiaguda. Creo en los míos, pensando en mi familia, en mis amigos, en los colombianos, porque viví siempre una vida con sentido de solidaridad. Así quiero vivirla hasta el final.

¿Cómo describe la fama?

Si la llego a conseguir, le cuento cómo describirla.

¿Lo siguen tentando las cámaras?

Claro, sé que ya no fui galán, pero de resto… al son que me toquen bailo.

¿En qué momento de su vida compuso ‘Cinco centavitos’?

Un día a las 11 de la mañana en Bogotá, entre las calles 19 y 13.

¿Qué relación tiene con la música?

He sido un ser musical toda mi vida, me apasiona la posibilidad que ofrece para crear, he compuesto varias canciones, algunas que ya ni recuerdo.

¿Hubiera querido dedicarse a ella?

De alguna manera me dediqué a la música eventualmente y no fui tan exitoso.

Un bolero para enamorarse.

Uno que no sé de quién es pero que dice “Seré feliz cuando tú me quieras”, que cantaba el romántico Bola de Nieve.

Uno para aliviar las penas.

Cinco centavitos.

¿Puso serenatas?

Sí, a quien hoy es mi esposa.

¿A quién le debe una canción?

A mi madre.

¿Cómo recibe este homenaje que le harán hoy en los Premios India Catalina?

Con lágrimas de gratitud.

¿Qué soñó ser cuando era niño?

Ser grande y no lo cumplí.

¿Y ahora con qué sueña?

Con envejecer con dignidad.