‘Rehabilitamos todo un país’

Para Jorge Alfredo Vargas, hacer parte de la fundación le ha dado una lección de vida y le ha dejado anécdotas, como tener que bañarse con totuma porque no había agua en los estudios de grabación.

Jorge Alfredo Vargas es un periodista que durante cinco años ha conducido el evento a beneficio de los niños con discapacidad física. /Cristian Garavito - El Espectador

¿Qué significa Teletón para usted?

Este es un sitio en el que creo que se hace verdadero país, porque, más que rehabilitar personas con discapacidad física, rehabilitamos todo un país. Además, ahí aprendí una lección y una forma de ver la vida.

¿Cuál es la historia que más le ha tocado el alma?

La de Juan David Torrijos, el niño símbolo de la campaña del año pasado. Él me marcó la vida porque, teniendo una discapacidad física, es feliz y eso me hizo reflexionar sobre cuánto nos quejamos, cuando él nos da un ejemplo para seguir adelante.

El eslogan de este año es “Mírate, Colombia, y verás lo mejor de ti”. ¿Qué es lo mejor que tiene Jorge Alfredo?

Ser original y querer ser un buen ser humano. Creo que esa es la forma de contribuir al país, por lo que le pido a mi familia que me ayude para lograrlo, porque al final uno se siente chiquito al lado de los héroes que se conocen en Teletón.

¿Y su mayor defecto?

Ser acelerado, incumplido y demasiado ordenado por ser tan psicorrígido.

¿Cómo es su vida durante las 27 horas que estará al aire?

Desde el mediodía hacemos ensayos, así que mi programa de radio lo hago desde allá. Mi turno va hasta las cinco de la mañana y trato de descansar por dos o tres horas en un camerino con el televisor prendido, así que no es mucho lo que duermo. Sin embargo, el cansancio de los pies, la voz y las ojeras no se sienten por la satisfacción de ayudar a los demás.

Una anécdota de estos cinco años que lleva conduciendo Teletón.

El año pasado se fue el agua en la zona en la que estaban los estudios, y como no había agua en los camerinos me tocó a la antigua, con totuma (risas).

Un regaño memorable de su mentor, Iván Mejía.

Él me decía: Jorge, hay que hacer tal cosa, y yo: si vamos a hacerlo de tal manera, por lo que me respondía: no me hables como Iván Andrés —era su hijo pequeño—, haz las cosas.

¿Qué prefiere: estar frente a las cámaras o la cabina de radio?

Aunque me realizo en televisión, me encanta la radio y me ha creado una adicción, porque además de ser más directa que la televisión también es mucho más fresca.

Su compañero de mesa en ‘Voz Populi’, Camilo Cifuentes, lo imita al aire y hay gente que cree que usted no siempre está en cabina. ¿Es verdad esto?

Yo siempre estoy en cabina, pero cómo será de bueno que la gente cree eso, y la verdad, a mí no se me parece (risas).

¿Por qué guarda su almohada de soltero?

Porque es mía, y por más que me pongan nuevas, mi almohada plancheta es mía y nadie me la quita.

Ha dicho que si no se hubiera dedicado al periodismo habría sido cantante. ¿Aún tiene ese sueño pendiente?

Creo que soy un cantante y futbolista frustrado. Sin embargo, mis amigos me invitan a cantar y a las 2 de la mañana, en las reuniones, me animo a hacerlo. Hasta creo que un día voy a grabar un disco; que sean dos copias: una para mí y una para mi mamá.

¿Cuáles serían las canciones de ese disco?

Mis éxitos son La bikina, de Luis Miguel, Jaime Molina, de Carlos Vives, y Los aretes de la luna, de Vicentico Valdés.

¿Con qué canción enamoró a Inés María Zabaraín?

Nuestra canción es Secretos, de Alejandro Lerner.

Un partido memorable de su amado Santa Fe.

El de 2012 en el que después de 37 años fuimos campeones y obtuvimos la séptima estrella con un gol de Jonathan Copete. En ese momento me arrodillé en El Campín y me acordé de mi papá.

El mayor desacierto que ha tenido como periodista.

Haber pensado que iba a ser comentarista de fútbol en el estadio Nemesio Camacho, El Campín.

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