Ricardo Quevedo, un comediante hecho en las calles

El humorista encontró su vocación por la comedia mientras era cuentero. Ahora protagoniza la segunda parte de la película “Usted no sabe quién soy yo”, que se estrena el 5 de enero

Ricardo Quevedo empezó a hacer “stand up” en 2006. / Mauricio Alvarado

¿Cuándo descubrió que el humor era lo suyo?

Hice mucho teatro callejero. Allí empecé a desarrollar la narración oral y me di cuenta de que me gustaba poner humor en medio de las historias. Más adelante me encontré con el stand up comedy y arranqué a hacerlo en parques, bares, colegios y universidades.

¿Qué comediantes han influenciado su forma de hacer humor?

Me gusta mucho George Carlyn, quien tenía una forma de decir las cosas muy visceralmente, o Bill Higgs, que hablaba de lo que quería y era supremamente ácido. También están Chriss Rock y Jerry Seinfield, que hacen un humor de observación. En Colombia hay gente impresionante como Los Tolimenses, la gente del Águila Descalza y Primo Rojas. De todos aprendí cositas.

¿Cómo era el “stand up” en Bogotá cuando empezó?

En los 90 existió un grupo grande que se llamó Y si es tan fácil por qué no lo hacen ellos. Ellos hicieron los primeros pinitos de stand up con Andrés López, Mauricio Vélez y Gonzalo Valderrama. Por otra parte, estaba Antonio Sanín y Julián Arango haciendo su show. Cuando empecé ellos ya llevaban sus añitos haciendo stand up.

¿Su familia influyó en que se dedicara a la comedia?

Mi papá es médico y mi mamá abogada. Ellos son totalmente distintos a mí, pero vengo de una familia con una gran tradición musical y por ese lado llegó la curiosidad por pararme en un escenario y sentir esa emoción de estar frente al público. Siempre quise hacer cosas que tuvieran que ver con los escenarios y con escribir.

¿En qué momento tuvo la oportunidad de hacer televisión?

Empecé a hacer stand up en 2006 y después de cuatro años de trabajar y presentar mi material en teatros de la ciudad me invitaron a un casting para También caerás. Me fue pésimo, pero alcancé a presentar algunas rutinas de mi show y gracias a eso me invitaron al Festival Internacional del Humor. Esa fue mi primera vez en televisión.

¿Cómo ve el panorama del humor en este momento?

Va en gustos. Hay gente que prefiere escuchar chistes y hay quienes son muy profesionales haciéndolo, como Don Jediondo, que tiene una capacidad de improvisar y de contar chistes impresionante. Ese tipo de humor tiene su público así como el “stand up”, con un formato diferente, se venido haciendo muy fuerte de unos años para acá. Ambas pueden convivir perfectamente.

¿Cuál es su estrategia para hacer reír?

Para mí el humor debe tratar sobre cosas que les pasan a todos los seres humanos. Todos nos despertamos temprano, tenemos obligaciones y existen cosas que nos desesperan. A todos nos ha tocado estar en medio del tráfico o se nos ha olvidado si nos echamos champú y nos volvemos a echar. Me pego de eso para hacer reír.

¿Por qué aceptó participar en el programa “Qué camello”?

Ya se había hecho una temporada y cuando me invitaron para la segunda acepté porque la premisa es muy chévere. Uno hace un oficio que es poco valorado y lo sufre un poquito, como lo sufren millones de colombianos diariamente para después hablar un poco sobre la experiencia haciendo humor.

¿Qué aprendió de su paso por el programa?

Hay gente que la lucha mucho y uno se queja por pendejadas increíbles. Aprendí que lo mío es hacer comedia. Soy pésimo para cualquier otra cosa y pude haber fracasado en un montón de vainas; de hecho, fracasé en muchas cosas y por eso empecé a hacer humor, a contar mis fracasos, y a la gente eso le daba risa.

¿Volverá a hacer cine?

El 5 de enero sale “Usted no sabe quién soy yo 2, una película de humor que mezcla stand up con comedia de situación. A la primera parte le fue muy bien y tuvo buena recepción. También estoy planeando participar en otras dos películas actuando y en el libreto.

¿El comediante nace o se hace?

Estudiando bien y con dedicación todos lo pueden hacer. Aunque hay que tener cierta chispita, creo que todos pueden llegar allí. Aprendí en la práctica, durante diez años conté cuentos todos los fines de semanal eso hizo que tuviera ritmo y que detectara qué funcionan y qué no.

¿Cuál es su consejo para quien quiera dedicarse a la comedia?

A veces uno se deja llevar por lo que da plata. A uno le da miedo su estabilidad y por eso llega la cobardía de meterse a hacer algo y después ver si uno le dedica tiempo a lo que realmente le gusta. Hay que atreverse y estudiar bien lo que a uno le gusta. A veces también hace falta esperar un golpe de suerte.

 

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