La sacerdotisa de la danza

La reconocida coreógrafa estadounidense, radicada en Francia, ha dirigido 90 montajes llenos de 'poesía visual' durante 40 años de carrera.

Después de haber creado más de 90 obras, ¿cómo se define como coreógrafa?

Son 40 años en esta profesión. A mi trabajo lo llamo ‘poesía visual’. Confronto mi tierra de sueños con la realidad para compartir con otros, inspirar, entregar mi corazón.

¿Por qué entregarle la vida a la danza?

Es mi forma de traducir el mundo y siento que es mi destino como mensajera.

¿Qué le significa que se refieran a usted como la gran sacerdotisa de la danza moderna?

Parezco ser “la gran maga de la danza contemporánea”, ese es el nombre que me han concedido quienes se refieren al trabajo de mi vida. Mi arte es silencioso, así que las palabras no pueden proyectar esta respuesta.

Sus montajes han marcado la historia del ballet francés, ¿se considera una artista transgresora?

Con mi llegada a París hubo una revolución en la ópera de 1970, pero no es mi estilo forzar formas de danza en los demás. Simplemente abrí un estudio e invité a los bailarines franceses a participar en una nueva experiencia de danza a través de la técnica de Alwin Nikolais y mi propia pasión de la poesía visual.

En pocas palabras, ¿quién es para usted Alwin Nikolais?

Mi maestro, hoy y siempre. Sus principios de descubrimiento y filosofía siempre estarán en mis métodos de enseñanza y en mis sesiones de improvisación, donde me sirven para investigar nuevas ideas coreográficas.

¿Qué le genera curiosidad de Colombia?

Será mi primera visita. Los descubrimientos me esperan. Anticipo un país hermoso. Me han dado reportes muy positivos de la gente y de la tierra colombiana.

¿Ha visto en escena espectáculos de danza colombiana?

No conozco su trabajo coreográfico, pero mis amigos y críticos de arte me cuentan que los bailarines son enérgicos y dinámicos en escena, al igual que los actores y los escritores.

¿Cómo define el cuerpo?

En la coreografía, es el arte que transmite energía a través de su propia espiritualidad.

¿Cuál es la magia detrás de la coreografía?

Está “en la mirada de quien la ve”. Cualquier artista que se atreva a decir que tiene la llave mágica, no conoce los principios de las ideas universales, que solamente provienen de la fuente del ser.

Le gusta la poesía. ¿Qué debe tener un buen poema?

Debe provenir de la honestidad del corazón y de los sentimientos. Desde Neruda a Shakespeare, desde Pessoa a Alan Watts y hasta Bob Dylan, todos son grandes y distintos.

¿Qué tiene un bailarín extraordinario?

Una técnica fuerte, pero más allá de esto un carisma que surge de su generosidad y su disposición de compartir su ser con otros. Tiene una luz indefinible.

¿Hay algún tema que le genere curiosidad para investigar?

La humanidad y su evolución. ¿Hacia dónde vamos? La espiritualidad parece estar desapareciendo entre el mundo materialista y el codicioso, y ahora me pregunto: ¿cuál es nuestro propósito aquí?, ¿somos útiles? Mejor bailemos el esfuerzo de vivir.

¿Para usted qué significa la improvisación?

Es parte de mi vida y de mi obra, es un símbolo de la libertad dentro de sus limitaciones.

¿Qué tiene de hippie Carolyn Carlson?

Soy una hippie de los años sesenta. Ya no utilizo las flores como antes, prefiero sacar las raíces de la tierra con el mismo optimismo y amor. Estamos aquí para experimentar nuestras evoluciones a través del amor.

¿Se considera una ‘Blue Lady’?

Sí lo soy, una Dama de Azul que otro día puede ser de todos los colores, una mujer de muchas caras, ¿acaso no lo somos todos?

¿Qué tan importante es el vestuario en el montaje de una producción y qué porcentaje le daría?

El vestuario es también parte del poema, así como las luces y la música.

¿Aún siente miedo antes de salir a escena?

No me da miedo presentarme, es sólo la ansiedad de dar lo mejor.

La compañía de danza de Carolyn Carlson se presentará el próximo 7 de septiembre en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.