Salvador del Solar y 'el elefante desaparecido'

En un homenaje al cine negro de Hollywood, Salvador Solar, actor peruano que protagoniza el filme, confiesa que le ha sido difícil desprenderse de su personaje y que no le gustaría actuar en una película porno.

Salvador del Solar en la presentación para medios de la película “El elefante desaparecido”, en la casa cultural Cine Tonalá de Bogotá. / Óscar Pérez

¿Qué tiene la película “El elefante desaparecido” para que la considere especial en todo el cine latinoamericano?

Es un homenaje al cine negro de Hollywood en un entorno latinoamericano que me parece brillante. También es un homenaje a un género literario muy nuestro, representado por escritores como Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y Roberto Bolaño, y a la forma en la que ellos juegan con la realidad y la ficción, algo que no es frecuente en el cine de esta región.

¿Qué lo enamoró del guión?

Su originalidad y su elegancia. Sabía que me estaban regalando una aventura que me iba a fascinar.

¿Qué tiene Salvador del Solar de Edo Celeste, su personaje en el filme?

Soy muy apasionado con mi trabajo y mis ideas. Puedo llegar incluso al punto de la obsesión, algo que sin duda caracteriza al personaje de Edo, obsesionado con la desaparición de su novia.

¿Cuál fue la escena mas difícil de realizar?

En la que sabía que tenía que llegar a un nivel de emoción que era esencial para que la película muestre la fuerza dramática que tiene.

El personaje del que más le ha costado desprenderse.

Creo que los personajes y las experiencias de rodaje que más me han marcado son el de Pantaleón en Pantaleón y las visitadoras, y Edo en El elefante desaparecido. A tal punto que siento que siguen estando conmigo de cierta manera.

Hace quince años trabajó en “Pantaleón y las visitadoras” con Angie Cepeda. ¿Cómo fue volver a tener un protagónico con ella?

Me encanta trabajar con Angie. Somos muy amigos y aunque no nos vemos mucho, haber trabajado en Pantaleón y Pobre diabla nos ha dado una confianza y un cariño enormes que hace que todo sea muy fácil cuando trabajamos.

El año pasado debutó como director de cine, ¿qué le gusta más, que lo dirijan o dirigir?

Hasta dirigir Magallanes, no había llegado a comprender la envergadura de la responsabilidad de un director. Mientras un actor se ocupa del mundo de un personaje, el director es el responsable del universo entero de una película. Creo que las dos son experiencias fascinantes.

¿Qué lo motivó a estudiar derecho?

Tengo muchísimos intereses. La política y los derechos humanos son otras de mis pasiones. De ahí nace la necesidad de estudiar derecho, y de mis trabajos periodísticos, como la columna que escribo actualmente para El Comercio de Perú.

¿Cómo combina su profesión con su otra pasión, la actuación?

Me he pasado la vida tratando de combinarlas, pero todavía no sé si tengo la fórmula. Creo que toca escoger una u otra.

¿Cuál es el género fílmico que menos le gusta y en el que no actuaría?

Como espectador, no soy muy fan del género de terror, pero no descarto trabajar en él. Creo que no actuaría en una película porno (risas).

El día más triste de su vida.

Mis dos abuelas, muy distintas entre sí, fueron muy importantes para mí. La muerte de ambas fue una de esas despedidas inmensamente tristes.

El mayor defecto de Salvador del Solar.

Tiendo a querer complacer a todo el mundo y a veces eso no es lo más saludable.

Un milagro que quisiera que se le cumpliera.

Poder seguir viviendo de lo que me encanta.

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