Sin pelos en la lengua

Con su privilegiada voz es capaz de reunir en un mismo recinto a Natalia París, Salud Hernández, Noemí Sanín y la boyacense, su personaje más recordado, entre otros. Esta talentosa mujer se considera una persona bendecida porque trabaja en lo que le gusta y ejerce su rol de mamá. Dice que ahora es “más descarada” frente al micrófono.

Alexandra Montoya es la voz femenina del humor político en el país. /Luis Ángel - El Espectador

¿Qué significa cumplir 20 años en “La Luciérnaga”?

Es haber iniciado con maestros de la radio como Hernán Peláez, Juan Harvey Caicedo, que ya no nos acompaña, Guillermo Díaz Salamanca y Édgar Artunduaga, que estuvieron en los inicios del programa y que me acogieron como una hija, muy pendientes de que a esa hija no la tocara nadie, pero aprendiendo de todos estos monstruos de la radio. Ha sido una escuela maravillosa; sigo aprendiendo.

¿Cómo describe la Alexandra que empezó hace 20 años en el programa?

Un poco tímida, no necesariamente con los personajes, porque en ellos me escondía para poder decir cosas, pero sí muy respetuosa y prudente para decir las cosas que no me gustaban, porque es importante que sepan desde el principio quién es uno para no estar con rodeos.

¿Y cómo es ahora?

Soy un poco más descarada, sin pelos en la lengua, me atrevo a decir más cosas. Por supuesto, hay una madurez profesional, un aprendizaje constante de las cosas que se deben y no se deben decir, no por censura, sino porque hay una línea delgada entre el humor y lo vulgar y en eso me cuido bastante.

¿Cuál ha sido la crítica más fuerte en estos 20 años?

No tanto como crítica, sino como consejo. En la etapa de Hernán, él siempre era muy directo cuando uno cometía algún error; me decía: “mijita, no diga esto, porque ya tenemos problemas, si lo va a decir dígalo de esta manera”, pero en un tono de papá, no de manera autoritaria. En cuanto a los oyentes, siempre hay quienes se molestan por que uno hable de determinado partido político, así que nos tildan de guerrilleros o paramilitares, lo cual quiere decir que estamos haciendo bien el trabajo, porque es mezcladito.

¿Y de qué lado está?

Del centro, pero en mi juventud fui liberal, cuando estaba Luis Carlos Galán. Lo que sí tengo claro es que no he votado por ningún conservador.

¿Y esos personajes han trascendido al lado personal?

La boyacense me ha acompañado en toda mi carrera, pero últimamente me ha sucedido que en mi rol de mamá he creado personajes para pasar el tiempo con Juan José. Él pide que imite algunos personajes como Bob Esponja y Mickey Mouse. Con tres años tiene buen oído y buen sentido del humor.

A propósito de su hijo, ¿cómo ha sido la experiencia de ser mamá?

Un reto que me hace muy feliz. Fue una sorpresa para mi familia cuando les conté de mi embarazo, sobre todo para mi papá, que, aunque no estuvo muy presente en mi niñez, sí ha estado pendiente de mi hijo. Es una figura paterna para Juan José.

¿Ha pensado en cuando su hijo pregunte por su papá?

Le diré la verdad: que la mamá tenía mucho afecto para dar y que Dios me honró con su llegada. He conocido casos de mujeres que han sido felices gracias a la inseminación artificial, porque se han realizado como madres.

¿Se ha enamorado?

Sí, pero ahora no estoy en búsqueda de alguien, llegará en su momento. No pido nada distinto a que sea divertido, responsable, que desee conformar una familia para toda la vida.

¿En qué otro aspecto de su vida se siente afortunada?

Dios me ha premiado con mi voz. He pasado momentos difíciles, pero me siento bendecida.

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