"Soy inflexible"

Diana Espinosa Bula, la primera mujer que en 125 años preside esta agremiación, asegura que la inversión en infraestructura que se está llevando a cabo en el país supone una oportunidad para que los ingenieros validen su experiencia.

Para la  ingeniera civil Diana Espinosa Bula, en Colombia  la definición de proyectos depende de la coyuntura política. / David Campuzano
Para la ingeniera civil Diana Espinosa Bula, en Colombia la definición de proyectos depende de la coyuntura política. / David Campuzano

¿Qué siente por ser la primera mujer que preside la asociación?

Me da una felicidad muy grande por tan alto honor que me hacen los colegas de todo el país, y es a la vez una responsabilidad inmensa ejercer el cargo, especialmente al presidir un gremio de tanta trayectoria y que ha sido parte fundamental de la historia de Colombia y del desarrollo de nuestra nación.

¿Es complicado trabajar en un medio “sólo para hombres”?

Es un mito. Las mujeres tenemos un gran reto con el país y con la sociedad en general. Cada vez es más relevante nuestro papel en las distintas áreas, y la ingeniería no es la excepción. Sin embargo, debemos hacer claridad en que el posicionamiento es resultado del talento, la habilidad y la preparación de las mujeres, destacadas en el Gobierno y en diferentes ramas de la economía, las ciencias y la vida nacional, no es una simple situación de género.

¿Qué responsabilidades asume?

Estamos en un entorno mucho más cambiante que en el pasado. La ingeniería no puede estar ausente en la adaptación a estos cambios; por el contrario, debe contribuir proactivamente a las grandes discusiones nacionales sobre la planeación del desarrollo, la definición y ejecución de las obras que necesita Colombia.

¿Cuál será su reto en el cargo?

Lograr que la Sociedad Colombiana de Ingenieros sea actor fundamental de pensamiento, análisis y discusión de las soluciones técnicas que requiera el país.

¿Cuál es la situación de los ingenieros del país?

Estamos en un momento único, porque hay muchas inversiones en nuestro país y, por ende, oportunidades de trabajo para los ingenieros. Sin embargo, hay un importante trabajo por desarrollar en lo relacionado con la validación de la experiencia general y específica de los profesionales que participan en procesos de contratación.

A nivel de infraestructura, ¿qué propone para nuestro país?

En primer lugar, planeación y priorización, buscando la mayor relación costo-beneficio. En Colombia, la definición de proyectos está gobernada por la coyuntura política.

¿Le interesa aumentar el número de ingenieros que participan en la sociedad?

Parte de nuestra campaña estuvo orientada a las nuevas generaciones de ingenieros, a quienes queremos vincular desde los últimos semestres de la universidad, a fin de crear conciencia sobre la importancia de la representación gremial, y fomentar su permanencia en la sociedad.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

En realidad, todo. Esta es una profesión de ingenio, como su nombre lo dice. Construye la infraestructura de los países y es un medio para mejorar la calidad de vida de los habitantes de cualquier nación y su productividad.

¿Cómo describe su experiencia en el Incoder?

Fue un reto muy interesante. Se realizó la mayor ejecución de infraestructura de esa entidad desde su creación y demandó un trabajo arduo con los estructuradores técnicos y legales, con contratistas e interventores.

¿Cómo han impactado los TLC en el desarrollo rural del país?

Todavía nadie puede dar una respuesta clara y sustentada al tema de los impactos; aun los más expertos siguen sin ponerse de acuerdo. Más adelante habrá que revisar detenidamente los efectos reales sobre la economía rural.

¿Es una persona flexible?

Busco el consenso en las diferentes situaciones. Sin embargo, definitivamente soy inflexible en los principios, los valores y el respeto por las demás personas y por las instituciones.

 

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