"Tengo la sangre llanera"

Lina María Gaviria, Señorita Colombia en 1995, es la imagen del torneo en 2014. Es fiel representante de la cultura del Meta y en su juventud fue Selección Colombia de baloncesto.

Lina María Gaviria y el grupo Dinastía Llanera hacen la labor de divulgación de su folclor a nivel nacional. / Cristian Garavito

¿Qué significado tiene el Joropódromo, el evento donde se baila música llanera en las calles, para el Meta?

Llevarle a la gente nuestro folclor. Son más o menos 1.600 parejas que provienen de todos los municipios del Meta y de otros departamentos con escuelas de baile del joropo y también de algunos estados de Venezuela que salen a las calles a bailar, sobre todo el zapateo.

Una razón para no perderse el evento...

Los llaneros somos felices de disfrutar nuestra música y el torneo internacional es siempre un motivo de reunión. Me vuelvo a encontrar con mis raíces, mi gente, mi folclor, eso lo sentimos todos. Es vivir nuestras tradiciones, son esas añoranzas: este torneo nos tocó a nosotros en la infancia.

¿Cómo se ha logrado mantener esta tradición?

Gracias a que siempre hemos tenido identificada la riqueza de nuestro folclor, música y baile, y a que hemos tenido unos exponentes que nos han ayudado a mantenerlo vigente, hemos podido darnos el lujo de tener premios Grammy con la música llanera.

Usted se declara amante de la música llanera y la mamona. ¿Qué otras cosas la hacen una llanera de corazón?

Tengo la sangre llanera, mi mamá es llanera, viví toda mi infancia allá. Crecí con la mamona, con la música llanera. En mis 15 años la serenata no fue con trío ni mariachi, sino con música llanera. En general, mi vida ha sido alrededor de mi tierra y mi folclor.
¿Cómo fue que una jugadora de baloncesto, selección Meta y selección Colombia, se llevó la corona del Reinado Nacional en 1995?
Es un incentivo para los deportistas: cuando eres deportista desarrollas una responsabilidad, una disciplina que se necesita para ser reina. A raíz de mi deporte empecé a formar mi cuerpo, llegué con un cuerpo muy sano y con la disciplina del entrenamiento y las preparaciones.

¿Por qué decidió participar?

Me parecía lindo el tema de destacarme y ser importante. Cuando tenía 21 años estaba estudiando en los Estados Unidos y al regresar dije “por qué no”. Es una oportunidad que no tienen muchas niñas. Tomé la decisión junto con mi familia.

¿Y qué pasó con la carrera deportiva?

Sigo siendo deportista. Hace cuatro meses empezamos el equipo de baloncesto del colegio de mis hijos. Estoy llena de morados, estoy jugando y somos todas mamás.

Estudió administración financiera y fue corredora de bolsa. ¿Cómo fue la transición desde las pasarelas?

Salí del reinado, que gira alrededor de la farándula, al tema de las finanzas y los números, pero manejaba muchas relaciones, mi función era comercial. Estuve más o menos nueve años trabajando en bolsa y en 2012 me retiré. Hace seis meses me llamaron para hacer parte del proyecto de montar la Casa Llanera en Bogotá.

¿Qué es lo más difícil de ser reina?

La lucha interna. Uno tiene muchos deseos de hacer las cosas bien y de representar bien a su región, a la gente, a la mujer, pero es una persona normal que comete errores, que tiene miles de cosas y quiere ser perfecta. Te quieren ver perfecta y tú no eres perfecta, entonces tienes que aceptarlo.

Fue coronada hace ya casi 20 años. ¿Qué tanto ha cambiado el certamen a través de ese tiempo?

En cuanto a la belleza, siempre destacamos. Desafortunadamente el día a día del mundo y de Colombia ha cambiado, no tiene tanta cobertura como antes. Cuando fui Señorita Colombia tuve más o menos 17 portadas de revista. Hoy en día rara vez se ve eso.

¿Qué opina del estereotipo de que las reinas son brutas?

Todos en algún momento de la vida somos nerviosos, nos preguntan algo y de pronto nos equivocamos, y eso es humano. En algunas ocasiones hay niñas que utilizan el reinado como una plataforma para sobresalir, para utilizarlo como imagen, entonces dejan de prepararse.

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