Toda una vida en la radio

Con más de 50 años de experiencia, “el rey del lead” hace ‘Una apuesta por el periodismo’ con su nuevo libro.

Antonio Pardo García aborda, entre otras temas, la suplantación y superficialidad que hay hoy en el ejercicio periodístico./ Andrés Torres
Antonio Pardo García aborda, entre otras temas, la suplantación y superficialidad que hay hoy en el ejercicio periodístico./ Andrés Torres

¿De dónde surge la idea de escribir ‘Una apuesta por el periodismo’?

Comencé a escribir un texto que titulé Los hombres de la radio y me robaron el computador donde tenía todo escrito. Entonces mi esposa me dijo: “Vuelve a escribirlo, no te desanimes”. Fue cuando pensé que el periodismo en general (radio, prensa, televisión) tiene muchos vacíos y que, a través de mi experiencia, podía aportar y esbozar algunas ideas.

¿Cómo fueron sus inicios en el periodismo?

Fueron épocas maravillosas. Primero trabajé en una agencia internacional, AP, cuando tenía 16 años, luego en periódicos —El País, Diario de Colombia, Diario La Paz, La República—. En el año 56 empecé a trabajar en la radio, hasta hace poco. Más de 50 años en este medio.

Ha vivido la historia de la radio en Colombia, ¿cómo ve el panorama hoy?

Vi nacer el nuevo periodismo en los primeros años de la década de los años 50. En esa época se fusionaron el reportero y el redactor. La radio ha tenido una enorme y bellísima evolución. Los cambios han sido brutales. En general el periodismo ha caído en grandes dificultades, como la improvisación, y cuando ésta está presente hay superficialidad e irresponsabilidad. Así, la expresión final de la comunicación sufre un gran deterioro.

¿Qué papel juegan en ese sentido las facultades de periodismo?

La formación juega un papel trascendental en este proceso. Fui docente por muchos años y traté siempre de resaltar la importancia de la academia en el futuro del periodismo. Hay muchas fallas que se hacen evidentes cuando el joven llega a un medio. No sabe qué hacer, es un lenguaje ajeno a él.

Usted habla de la ‘suplantación’, ¿a qué se refiere?

Hoy en día hay mucha gente que no es periodista y está suplantando al profesional. El periodista de información y el de entretenimiento, tienen que ser profesionales. Uno encuentra que aquella radio que se hacía por ejemplo en 6 a.m. 9 a.m. con Yamid, Alfonso Castellano, Julio Nieto Bernal —que partió la historia de la radio—, ya no se hace hoy. Tenemos mucha superficialidad, que de hecho está permeando la radio seria.

¿Quién debería ser veedor en la comunicación para que esta situación no se salga de control?

Es complicada la situación. El gobierno no quiere intervenir y ojalá no lo haga, pues se pone en juego la libertad de prensa. Y algunas empresas tienen errores en el manejo de personal. Contratan muchachos que no son periodistas. También sucede que en las empresas no hay capacitación, no se auspicia al profesional para que se actualice con las herramientas y nuevas formas de comunicar.

Una crónica o historia que recuerde especialmente…

Hay muchas. Sin embargo, recuerdo ahora un programa muy lindo que fundé y se llamó La patrulla Caracol. Consistía en buscar personas que tuvieran algo que contar. Hice una entrevista en una cárcel a una muchacha de 22 años que se había casado 12 veces, pero la gracia no era esa, sino que se había casado como hombre. Ella era fornida, grande. Se casaba como hombre, pero era mujer.

¿Y cómo llegó a esa historia?

Yo era muy inquieto. Me iba a los juzgados y hurgaba historias en los casos que se publicaban allí. Buscando la historia de otra mujer, me topé con la de esa muchacha. Empecé a investigar y tuvo tanto éxito esa crónica que la pasé durante tres días y también me valió un Caracol de Oro.

¿Qué opina de la incursión en el periodismo de las nuevas herramientas de comunicación de hoy?

Hoy en día la radio tiene un gran enemigo que se llama internet. Pero no porque sea un enemigo malo, sino porque es un reto difícil de asumir. Los periodistas colombianos no hemos entendido eso. Me parece importante hacer un llamado a las nuevas generaciones y a las anteriores, para que encaren ese reto de una manera responsable.

¿Cómo no perder la calidad con la inmediatez?

La inmediatez es un enemigo muy grande. En el libro digo que la noticia se ha desmejorado por ese factor. Hay quienes dicen que la noticia hay que hacerla fría, con el rigor de los hechos. A mí me parece que la noticia debe hacerse con el encanto de la palabra bonita. No soy poeta, quisiera ser poeta; no soy escritor, quisiera serlo; pero sí venero las palabras bonitas.
 

 

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