'Tuvimos que empezar de cero'

Con tan sólo 25 años, en 2000 asumió la reapertura de una de las editoriales insignes del pensamiento social en el mundo.

Carlos Díaz es sociólogo de la Universidad de Buenos Aires y nunca pensó asumir las riendas de la editorial en donde trabajó su padre./ Cortesía Siglo XXI Editores
¿En qué año llegó Siglo XXI Editores a Argentina?
La casa abrió a mediados de la década del sesenta, unos meses después de que se creara en México. Fundada por el argentino Arnaldo Orfila Reynal. En esa época funcionó del 66 hasta el 76, año en que los militares dieron un golpe de Estado y a los pocos meses allanaron las oficinas de la editorial.
 
Háblenos más de este hecho…
El secuestro de mi padre fue al poco tiempo del golpe de Estado. En ese momento nadie imaginaba lo sanguinario y cruel que iba a terminar siendo ni tampoco hasta dónde se iban a extender los niveles de represión y violencia. Allanaron la editorial buscando a dos personas, una de ellas mi padre. El ejército se los llevó y luego pasaron dos meses después de desaparecido mi padre, hasta que lo liberaron.
 
¿Ese fue el detonante del exilio?
Luego de esta experiencia le hicieron saber a mi padre que debía abandonar el país y Orfila Reynal decidió cerrar la casa argentina y le ofreció hacerse cargo de la casa colombiana.
 
¿Cuántos años tenía usted cuando sucedió esto?
Tenía dos años y mi hermana dos meses. Por suerte en esa época existían fuertes lazos de solidaridad entre todos los exiliados latinoamericanos. De hecho, la idea de solidaridad es una de las mejores cosas que me dejó la experiencia del exilio. Sentir interés y gusto por ayudar a gente que lo necesita, incluso si uno no los conoce.
 
¿Cuántos años vivió en Colombia?
Vivimos tres años en Bogotá y luego cinco en Ciudad de México, para regresar a Argentina en 1983, con la vuelta de la democracia. Es una experiencia que francamente no le deseo a nadie, pero al mismo tiempo no puedo pensar en todo lo que soy sin esas vivencias. Esa etapa fue muy dura en mi vida. 
 
¿Le gusta la comida colombiana?
Los bocadillos veleños son unos de mis dulces preferidos y cada vez que consigo una caja los cuido como el mayor de los tesoros. Lo mismo me pasa con la comida mexicana, son los sabores de mi infancia. Todo esto generó que no sólo me sienta argentino, sino también colombiano y mexicano.
 
¿Cuándo regresó la editorial a Argentina?
Siglo XXI tomó la decisión de reabrir cuando regresó la democracia, pero en realidad la reapertura tuvo lugar hasta 2000, cuando me encargaron liderarla.
 
Cuéntenos cómo fue encargarse de la editorial…
Fue una experiencia muy difícil, pero bonita. Tuvimos que empezar literalmente de cero en un apartamento de 40 metros cuadrados, con tres empleados. Yo tenía 25 años, una historiadora de 23 y el jefe de ventas, de 40 años. Poco a poco hemos avanzado a lo que es hoy la editorial.
 
¿Qué hizo para renovar el catálogo?
Conocía muy bien el catálogo de la editorial, por mi formación de sociólogo; además, le admiraba, pero trabajamos muy fuerte en la renovación de la imagen de la editorial, en términos puramente estéticos, y la otra cosa fue ir armando nuevas colecciones. Por ejemplo, de la mano de genios como Diego Golombek y Edgardo Castro hemos creado dos colecciones claves: “Ciencia que ladra” y “Fragmentos foucaultianos”.
 
Para usted, ¿cuál es la esencia del trabajo editorial? 
Tiene que ver con la conversación. Cuando se habla con personas interesantes, uno se informa, comprende otras formas de ver el mundo. Siglo XXI Editores surgió como un proyecto colectivo, su fundador, fue un gran editor que supo reunir a varios intelectuales latinoamericanos y erigir con ellos una gran editorial.