Un andariego de la música

Durán trabaja en una saga de siete discos tras años de viajes y experimentación musical. Después de su álbum “Fandango del infierno”, su proyecto continuó con “Planeta Rica” y “Electrocumbé”.

Antes de incursionar en los ritmos folclóricos y tropicales, Durán, quien fue presentador del programa “Mucha música”, tocaba metal. / Cortesía

Antes tocaba metal. ¿Queda en su música algo de eso?

Creo que de alguna manera sí. Si bien lo que hago hoy está muy distante de esa época, el metal me llevó a experimentar como productor. En el rock pesado se usan muchos efectos y pude empezar a llevar eso a otros géneros. También aprendí a ser más callejero; en mi época el metal se escuchaba en la calle, casete contra casete.

¿Qué pensaría el chico metalero que fue del músico que es ahora?

Creo que estoy muy reconciliado con él, a pesar de que me convertí en lo que más odiaba. Cuando era metalero era muy cerrado a escuchar cosas tropicales. Hoy me siento mucho más contundente y callejero haciendo lo que hago. No cambié en esencia, sólo cambié en sonido, y eso me ha abierto mucho.

¿Cómo influyó su familia en su carrera?

Mi madre me inculcó mucho la exploración espiritual. Me llevó a visitar a cuanto swami pasaba por aquí. Pero en cuanto a la influencia artística, creo que viene de mi tío, Ciro Durán, que es director de cine. Mucho antes de ser músico, me llamaba mucho ese arte.

¿Qué le dejó haber sido presentador en televisión?

Fue una escuela increíble. Pienso en Durán mucho más allá de la música. Soy muy inquieto y no me gusta que me encasillen. Me gusta pensarme como un artista audiovisual para mezclar mis habilidades de músico, presentador y realizador audiovisual. Estar del otro lado me hizo entender muchas cosas y soldó mi personaje como Durán y su discurso.

¿Por qué estudió cine?

Pasé por 12 colegios y terminé validando el bachillerato. Mi mamá me dejó viajar por cuanta vereda había y todo eso lo hice antes de los 18 años. Siempre supe que quería ser músico, pero, al no ver una inmediatez en mi carrera, mi mamá me convenció de que estudiara algo y escogí el cine para darle vida visual a la música.

¿En qué consiste su saga de discos?

Antes de empezar a hacer discos tracé una línea conceptual. Quería que estuvieran conectados con siete chacras o con siete estados emocionales. Por eso, Fandango del infierno, que es mi primer álbum, está relacionado con la tierra y con los instintos más básicos, mientras que en el segundo quiero mostrar temas más profundos.

¿Cuál es el paso después de su disco “Planeta Rica”?

Estoy pensando en el tercero. Creo que se va a llamar Electrocumbé. También estoy enfocado en otros proyectos, como mi fundación, Creer para Crear. Si bien todavía no he llegado a donde quiero con mi carrera, quiero empezar a devolver lo que he recibido, y sobre todo apoyar a otros músicos y a la memoria popular.

¿Por qué es tan difícil clasificar su música?

Me gusta ser incluyente, tanto en mis colaboraciones como en mi repertorio. No considero que porque hice una cumbia todas mis canciones tengan que serlo. A mí me gustan la experimentación y los ritmos latinoamericanos. Eso me ha hecho juguetear con muchos géneros.

¿Cómo fue componer “La morita”?

Esa canción es el primer sencillo de Planeta Rica y nació del cabaquiño, un instrumento de cuerda que me enamoró y que quería aprender a tocar. Le metí un güiro del vallenato y también vientos muy sutiles, para no desdibujar la línea del primer álbum. También puse ritmos urbanos en el beat para que sonara electrónico y bailable.

¿Es diferente componer sencillos a hacer canciones para un disco?

Los sencillos, si bien lo quiero mucho, son canciones con expectativas comerciales, mientras, en el caso de algunas canciones del álbum, eso no es tan importante. El disco tendrá ritmos tradicionales colombianos, sobre todo hacia la raíz pura palenquera o sanjacintera, sin llegar a ser folclor.

¿De dónde viene su interés en los ritmos folclóricos?

Siempre he sido muy andariego y eso me ha llevado a lugares que nunca imaginé llegar, como Palenque, donde aprendí a pensar la música de una manera totalmente diferente. No creo sabérmelas todas y por eso trato de aprender algo en cada rincón al que voy e interpretar la esencia de los lugares.

¿Qué cambiaron en su vida sus dos hijas?

Con ellas salieron nuevos intereses y me replanteé muchas cosas. Hice canciones mucho más tiernas, con un toque mucho más rosa. Siento que me anticipé a las cosas y por eso creo que tengo que volver sobre algunas de esas canciones para incorporarlas a los proyectos que vienen.